"Con entusiasmo irreverente, los mercados financieros y otros aprendices
de gurús que militan en la política han saludado esta semana la enésima
metedura de pata del BCE desde su nacimiento.
Este jolgorio solo se
explica porque se desconoce el verdadero problema de la economía
europea, y en especial de la española: saturación de deuda privada y
pública e insolvencia de gran parte de los agentes económicos. (...)
Esta insolvencia es particularmente dolosa en España entre una gran
parte de microempresas, familias, pero también se extiende hacia
entidades financieras que sólo gracias a la política de engorde de
balances con deuda pública, pueden presentar resultados maquillados.
La
clave sigue siendo el volumen de deuda privada acumulada por entidades
financieras, pero también por empresas no financieras y familias que ven
cómo sus reservas de fondos propios se han agotado, la retribución del
capital ocioso de ha desplomado y el acceso a la financiación nueva es
difícil en lo cuantitativo y muy caro.
La orgía de financiación barata que el BCE puso en el mercado fue
engullida en su día por el sostenimiento de la deuda periférica, ya que
el canal del crédito lleva roto casi tres cuatro años, lo mismo que pasó
en Japón durante décadas. (...)
Esta falta de visión se asienta en que las decisiones de política
económica en la UE se toman pensando únicamente en los acreedores de la
ingente cantidad de deuda. Es decir, se busca que la bolsa y los
mercados de deuda satisfagan el apetito por el riesgo de las elites que
invierten en estos mercados, aunque para ello se generen burbujas en los
mercados de deuda que pueden volatilizar el ahorro de pequeños
ahorradores que han picado invirtiendo en fondos de pensiones.
Sólo así
se explica que la UE desprecie la política fiscal y presupuestaria como
palanca sobre la que se asiente la recuperación del ciclo inversor y de
empleo, ya que la política monetaria por sí solo es ineficaz, cuando
estamos ante lo que se denomina trampa de la liquidez.
Si esto es así es porque los dirigentes políticos europeos,
especialmente los que toman decisiones, siguen estando presos de los
grandes lobbys financieros, a los que rinden pleitesía, lo que se
traduce en que no se haya modificado nada en el laberinto de la
legislación y regulación financiera. (...)
Las noticias que van llegando sobre la supuesta recuperación son falsas y
esconden problemas estructurales muy severos. Cuando se publica que
EEUU ya ha recuperado la ocupación de antes del inicio de la crisis, se
está escondiendo que la tasa de actividad, 62,3%, es la misma de hace
treinta años, que los salarios son muy inferiores, que la jornada
laboral es superior y que las condiciones de los trabajadores son
manifiestamente peores.
Estos elementos, cualitativos y no
cuantitativos, son ignorados por analistas, periodistas y políticos de
forma deliberada. (...)
En España se lanzan las campanas al vuelo porque el registro
administrativo del SEPE presenta caídas de los supuestos clientes de un
servicio inoperante, que claramente desalienta el uso de este servicio. (...)
Las condiciones laborales de los contratos que se van firmando estos
días son esperpénticas, llegándose al paroxismo de contratos por
minutos, lo que permite engordar las estadísticas y llenar de esperanza a
los incautos que se conforman con estas migajas. (...)
No hay que olvidar que, los que tratamos de conseguir financiación para
mantener la liquidez de nuestras empresas, tenemos que mendigar tipos
que no bajan del 5% o 6%, y por supuesto empeñar todo el patrimonio
nuestro y de nuestros antepasados. Y todavía hay alguien que cree en
los Reyes Magos vestidos de banqueros centrales." (Alejandro Inurrieta, blog, Vox Populi, 08/06/2014)
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