Familias de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) que han
ocupado desde hace un mes viviendas sin estrenar y vacías desde hace
años, en un movimiento que, de forma espontánea, las ha unido para
luchar por su derecho a una vivienda diga
EFE/Víctor López
"Más de sesenta familias de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) han ido
ocupando desde hace un mes viviendas sin estrenar y vacías desde hace
años, en un movimiento que, de forma espontánea, las ha unido para
luchar por su derecho a una vivienda diga.
"Nos ha empujado la
desesperación", dice, en una entrevista con EFE, Laura, una mujer de 37
años, madre de dos hijos de 10 y 8 años, y que desde que se separó de su
marido, hace seis años, está sin trabajo ni ingresos, saltando de un
alquiler a otro y haciendo malabares para salir adelante con la pensión
para alimentos que sus hijos reciben de su padre y que, tras agotar
todas las ayudas, se ha convertido en el único ingreso de la familia.
Una
situación crítica que hace un mes le llevó a abrir la puerta de uno de
los apartamentos de una promoción nueva de viviendas, vacía y sin
estrenar desde hace ocho años, y que ella solía mirar pensando: "qué
pena que estén vacías, con lo bonitas que se ven".
"Un hombre me
dijo un día que una chica había entrado en una de ellas y yo pensé: no
miro atrás. Estaba desesperada porque si no le daba un techo a mis hijos
mi exmarido se quedaría con la custodia. En la desesperación no miras
nada", dice.
Así entró en un apartamento de dos habitaciones, un salón, una cocina y un baño, sin luz ni agua,
y en el que se ha instalado con la ayuda de muchos vecinos que le han
dado colchones, sábanas, cortinas y hasta una cocinita de camping.
Allí
se ha unido a familias con otras situaciones críticas como la suya y
que han tomado la misma decisión. Como Regla, una mujer de 42 años, con
dos mellizos de 9 años.
Hace siete meses su pareja ingresó en prisión para cumplir una
condena de 14 meses, y desde entonces ella no pagaba el alquiler y su
hijo mayor era quien abonaba los recibos del agua y la luz.
"Fui a
los servicios sociales pero me decían que había gente con más
preferencia que yo, en peor situación todavía. Me dijeron que buscara un
alquiler de 200 euros. ¿Y donde iba a encontrar eso?. Pasé por aquí y
le pregunté a un hombre si estos pisos se alquilaban y me dijo que
estaban vacíos y que la gente se estaba metiendo. Me volví loca, no
podía seguir más como estaba, por mis hijos lo volvería a hacer", cuenta
esta mujer que de vez en cuando gana algunos euros haciendo rifas.
Regla
no tiene miedo: "tengo miedo a estar como estaba. He pensado en hacerlo
antes pero me iba para atrás y seguía viviendo con un sufrimiento que
me estaba pinchando todo el día".
Regla y Laura encabezan algunas
de las más de 60 familias que en las últimas semanas, unas detrás de
otras, han ocupado viviendas en cuatro promociones vacías de Sanlúcar y en las que se han organizado para ayudarse mutuamente y para afrontar el incierto futuro que las aguarda en estas casas.
"Se te saltan las lágrimas por minutos", dice Regla mientras cuenta
emocionada cómo se organizan para repartirse lo que tienen, como el saco
de patatas que una cooperativa les ha cedido hoy, o para llevar desde
casa de los vecinos agua en bidones.
"Antiguamente se hacía así
¿por qué ahora no?", se pregunta Laura mientras cuenta que para la luz
si optan por "bombillitas a pilas" porque "las velas nos dan mucho miedo
a un incendio".
La
"Corrala Bonanza", como han bautizado a esta promoción ocupada, está en
contacto con las otras tres que se han creado en el pueblo, dentro de
un movimiento que cuenta con el apoyo de varias organizaciones y
partidos, como el SAT, Podemos e IU. (...)" (Público, 09/07/2014)

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