11.7.14

Rajoy no se enteró del problema de Bankia, hasta que... “Pide el dinero que sea necesario. El FMI te lo va a conceder, pero es necesario solucionar ya el problema de Bankia”

"Estados Unidos tuvo un papel decisivo en la crisis de Bankia. Ahora que se cumplen dos años de la intervención, el 7 de mayo de 2012, afloran detalles inéditos que explican los movimientos del Gobierno para atajar la gran quiebra de Bankia, que, como afirmó el presidente Mariano Rajoy, “estuvo a punto de tumbar a España”.

 La intervención de EE UU, cuya economía se vio afectada por la crisis del euro, desbloqueó la parálisis del Gobierno español. El Ejecutivo estaba maniatado por el temor a las consecuencias que podía tener la intervención de Bankia y, sobre todo, el descabezamiento de la cúpula de Rodrigo Rato. Se perdió un tiempo precioso que encareció su nacionalización, según coinciden expertos consultados.

 El presidente del Gobierno, cuentan sus allegados, no fue consciente de la magnitud del problema de la entidad madrileña/valenciana hasta unas semanas antes de su debacle. La tradicional lentitud de Rajoy en tomar decisiones (que él mismo admite en público) desesperó a la comunidad internacional, que tenía las luces rojas encendidas. 

Se acercaba el noviembre electoral de 2012 en Estados Unidos. Obama veía que la titubeante economía podía ser un problema para su reeleción. “Bankia terminó por convertirse en el problema no resuelto del sector financiero y, por ende, de toda la economía española. 

Fue, aquel primer semestre de 2012, el centro de todas las conversaciones en el mundo financiero de Europa y de Estados Unidos”, comenta un ejecutivo bancario que pide el anonimato.

 En medio de aquellos días de tensión, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, telefoneó hasta en cinco ocasiones al ministro de Economía, Luis de Guindos, según fuentes cercanas al Gobierno, para reclamarle una urgente solución. “Pide el dinero que sea necesario.

 El Fondo Monetario Internacional te lo va a conceder, pero es necesario solucionar ya el problema de Bankia”, dicen estas fuentes que declaró el político norteamericano. Otros países también presionaron al ministro en las reuniones del G-20, del Eurogrupo y desde el BCE. En abril se vivieron momentos muy tensos: el Tesoro no se financiaba, los bancos tenían cortada la liquidez en los mercados y los analistas apostaban por la fecha de caída de España… 

El nerviosismo (y quizá otros intereses) provocó que los competidores de Bankia, sobre todo el BBVA (aunque no solo él), gritaran a los cuatro vientos los problemas de Bankia, lo que agravó la situación, pero pudo acelerar la solución.

 Tras la intervención de Bankia, Europa tomó el control de la economía y forzó la constitución de un banco malo y el uso del dinero de los contribuyentes para soportar los agujeros de capital de las antiguas cajas, algo que negó Rajoy antes de llegar a La Moncloa.

 Personas que estuvieron en la operación y que piden el anonimato, admiten que “la solución de Bankia se retrasó varios meses más de lo aconsejable, lo que encareció la solución”. Joaquín Maudos, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia y uno de los mayores expertos en el mercado financiero, coincide: “No solo en Bankia, sino en más entidades, se cometió el error de no reconocer a tiempo que había un problema de solvencia. Otros países inyectaron más capital público y mucho antes, desde 2008, lo que les ha posibilitado salir antes de la crisis. ( ...)

 Para Rajoy, en 2012, relevar al presidente era una decisión difícil porque suponía acabar con uno de los nuestros, alguien que estuvo a punto de ser el candidato del PP a La Moncloa hasta que Aznar le dejó de lado. Para Guindos, significaba matar a su exjefe, ya que estuvo a sus órdenes cuando ocupó la secretaria de Estado de Economía hasta 2004, aunque no mantenía relaciones idílicas.

 Para el Gobierno, propiciar el final de Rato suponía finiquitar al posible recambio de Rajoy en el PP si la economía tumbaba al presidente. Además, se corría el riesgo de que los barones del partido no entendieran este jaque mate a una figura tan relevante en el PP.  (...)

Pero Rajoy no tuvo alternativa. Según las fuentes consultadas, el presidente de Gobierno no movió ficha hasta que comprendió que tenía que escoger entre el rescate de Bankia o el de España, con final dramático asegurado. Ninguna solución era buena, pero la bancaria era más suave, aunque incluyera pérdida de soberanía. (...)

Si a alguien no sorprendió la mala situación de Bankia fue a Guindos. La prueba es que a las semanas de llegar al Gobierno, a principios de enero, declaró a Financial Times que la banca española necesitaría 50.000 millones en capital para taponar el agujero del ladrillo. Eran cifras precisas, facilitadas por el Banco de España. 

“Cifrar el agujero de la banca en enero fue muy desafortunado porque el Estado no podía ponerlos y nos abocaba al rescate”, recuerda un exdirectivo de Bankia que estuvo en el equipo de Rato.

Lo cierto es que pasaron cuatro largos meses desde que el ministro dijo aquello de los 50.000 millones y la intervención de Bankia. En el medio, de todo: un nuevo decreto del Economía que exigía más provisiones a las entidades (que compolicaba más las cosas a Bankia), intrigas bancarias, movimientos desesperados de Rato buscando más fusiones(con Unicaja y Liberbank), y tres interesantes reuniones de Guindos y el expresidente del banco, a solas, en el despacho del ministro.  (...)"          ( , El País, Madrid 11 MAY 2014)

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