"Que si el número de parados ha disminuido, que si el número de
ocupados ha aumentado, que si el número de afiliados a la Seguridad
Social va aumentando…Que nos os mareen ni confundan. Estos indicadores dan pie a
diferentes lecturas y siempre hay margen para manipular de forma
interesada.
El número de parados puede disminuir aunque no se genere
empleo (por ejemplo, debido a la emigración). El número de ocupados o de
afiliados a la Seguridad Social puede aumentar aunque no se esté
trabajando más (por ejemplo, si se despide a un trabajador a jornada
completa y se contratan a dos trabajadores a jornada parcial).
Donde no hay lugar a dudas es en el número total de horas trabajadas:
si éstas aumentan significa que se está trabajando más; si éstas
disminuyen significa que se está trabajando menos. Así de simple y así
de sencillo. Es el mejor indicador del empleo, con el cual no hay
posibilidad de que nos engañen.
Pues bien, utilizando este indicador se puede observar que desde el
primer trimestre de 2013 no se está destruyendo más empleo (¡estaría
bueno que lo hiciese después de más de 4 años de destrucción!), pero al
mismo tiempo se comprueba que tampoco se está trabajando más (y por lo
tanto no se está generando más renta). El número de horas trabajadas
permanece estancado, y es equiparable al del primer trimestre de 2001." (Eduardo Garzón
, en Saque de esquina, 6 October, 2014)

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