"(...) El PP concentra hoy sus expectativas de voto entre la gente mayor de 50
años. Podemos dobla la intención directa de voto del PSOE entre las
personas de 18 a 34 años y triplica la del PP en esa franja de edad. He
ahí una de las claves del momento. La clave generacional. (...)
Jaime Miquel, geógrafo y politólogo valenciano, hijo
del introductor de las encuestas Gallup en España, un profesional
independiente al que ya he citado en alguna ocasión, ha elaborado un
interesante mapa de las cuatro generaciones que conviven hoy en España.
Hombre poco dado a la exhibición pública, Miquel estudió demografía y
concede a la pirámide de edad una importancia decisiva en el actual
momento de confusión, zozobra y cambio. Con su permiso, explicó el mapa.
Primer grupo. Los ‘niños de la guerra’. Los nacidos antes de
1939. Los últimos supervivientes de la Guerra Civil. Son los padres de
las clases medias urbanas configuradas en los años sesenta. Vivieron la
dictadura a tiempo completo y se ilusionaron prudentemente con la
democracia.
Hoy tienen más de 77 años y se benefician de los avances de
la medicina y de la universalización de la asistencia sanitaria.
Recelan, lógicamente, de los programas más radicales. Representan el 12%
del censo electoral.
Vienen después, los ‘niños de la autarquía’, nacidos entre
1939 y 1958. Cuando murió el general Franco tenían entre 17 y 36 años.
Infantería del cambio pactado, de sus filas surgieron los oficiales de
la transición. Los escándalos que no cesan les tienen muy
desmoralizados. “No era esto. No era esto”. Escuchan las propuestas de
ruptura con una mezcla inestable de recelo, curiosidad y adhesión. Suman
el 25% del censo electoral.
A continuación, los ‘reformistas’. Personas de 42 a 56 años.
Son los ‘baby boomers’ de los sesenta. El niño de la serie ‘Cuéntame
como pasó’. Los hombres que discutieron fuerte con sus padres. Las
mujeres que con más intensidad han vivido los cambios de la condición
femenina.
Aunque se hayan vuelto conservadores, siguen abiertos al
cambio. Puesto que están a favor de sus hijos y sus nietos, comienzan a
sentir simpatía por las nuevas propuestas. Si les convencen, votarán a
los partidos nuevos. Son muchos: el 27% del censo electoral.
Y finalmente, la brigada del cambio. Miquel les llama los ‘ciudadanos nuevos’.
Son los nacidos después del 1974. Suman un contingente de 12,3 millones
de electores, con el tiempo –que no la economía– a su favor. Educados
plenamente en la democracia, adheridos a los valores europeos, mucho
mejor formados que sus padres y sus abuelos, se emocionaron con el 15-M,
o lo siguieron con interés.
Viven el mundo a través de internet y son
cada vez más conscientes de su fuerza. Ya representan el 35% del censo
electoral. Comienzan a liderar la opinión pública. Con la ayuda de la
fracción más dinámica de los ‘reformistas’ y con el apoyo moral de un
segmento de los ‘niños de la autarquíai y algunos ‘niños de la guerra’
van a zarandear el ciclo electoral del año 15.
Quizás no logren ponerlo
todo patas arriba, pero pueden forzar un nuevo Parlamento español
pivotado sobre cuatro partidos y obligado a abrir una nueva etapa de
reformas pactadas.
Si el Partido Alfa hubiese gestionado la crisis de otra manera,
con más pactismo –más acuerdos políticos, sociales y territoriales-,
con más piedad social, con más flexibilidad, con menos Brigada Aranzadi y
sin la vertiginosa cadena de escándalos, la situación aún estaría en
manos de la alianza entre los ‘reformistas’ y las generaciones mayores.
Esa hegemonía se ha roto y nadie la va a poder recomponer. (...)" (Las cuatro generaciones, de Enric Juliana en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 08/03/2015)
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