"Debo reconocer que hoy me he levantado bajo el influjo del viento de levante,
entumecido, pesado, noqueado por el bochorno. Esta sensación se ve
aumentada, intensificada, conforme voy releyendo distintas notas o
anotaciones periodísticas. Unas se refieren a nuestro banco malo –la Sareb–.
Otras, a la gira de nuestro inefable Luis de Guindos para vender a foráneos lo requetebién que nos va, y, de paso, implorar que nos ayuden a refinanciar un volumen de deuda impagable.
Las últimas, relativas a ciertos fichajes político-mediáticos, o a cómo se las gasta el poder cuando ciertos periodistas molestan. Pero al final, todo gira alrededor de los mismo. ¿Dónde puñetas estamos? ¿Qué es de nuestra querida España?
Si quieren saber de verdad cómo va nuestra economía, por favor
absténganse de leer en los labios de los políticos, asesores y voceros
mediáticos, muy en boga en estos días. Ninguno de ellos previó la actual crisis sistémica,
ninguno de ellos entiende lo que es una crisis por deuda, ninguno de
ellos sabe lo que es una recesión de balances, ninguno de ellos les ha
avisado del estallido de la próxima burbuja –la inmobiliaria será un
juego de niños–.
Les hablarán de las mismas estupideces: debemos ser más
competitivos, hemos de mejorar la educación, debemos fomentar el
emprendimiento, bla, bla, bla, bla...
Sin embargo, aún no se han enterado de la naturaleza endógena del dinero, del papel de
la deuda privada en la actual crisis económica, de la insolvencia de la
banca occidental, de la falsedad de la eficiencia del mercado o de las
expectativas racionales, de la tendencia innata a la formación de
oligopolios y monopolios, del aumento de la pobreza, del incremento de
las desigualdades.
No quieren oír hablar de las auténticas reformas necesarias, reordenación de la banca y reestructuración de una deuda que no se puede pagar.
No entienden que el libre mercado sin control es incompatible con el
desarrollo económico. La mayoría de ellos se han educado bajo el paradigma neoclásico; otros, ni eso. (...)
Pero volvamos al diagnóstico. Si el problema de la economía española
era la deuda privada, y como corolario la insolvencia bancaria, ¿por qué narices se optó por restricciones fiscales y ajustes salariales?
No se preocupen, los economistas mediáticos no les responderán. Muy sencillo, básicamente por dos razones.
En primer lugar, por cuestiones dogmáticas,
ya que el reconocimiento de que el problema actual de la economía era
la deuda privada y la insolvencia bancaria supondría poner de manifiesto
el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las
teorías macroeconómicas y microeconómicas bajo las que las élites
políticas y económicas actuales se educaron.
Pero la ideología no es neutra. Al
implementar una austeridad presupuestaria irresponsable, se
retroalimenta, acelera y refuerza el círculo vicioso. Aplicando su
ideología transformaron un problema de insolvencia de deuda privada en
una más que probable quiebra de deuda soberana, cuando había
alternativas.
En segundo lugar, por la presión de la clase dominante,
la financiera, para que fuera la sociedad quien pagase sus
desaguisados. La simple razón por la que nuestros gobernantes insistían e
insisten en el rescate de los bancos es que al hacerlo los ricos y los
poderosos se rescataban a sí mismos, y de esa manera se garantizaba la
continuidad de un sistema que les conviene perfectamente.
¿Ven ahora la relación entre la Sareb, Luis de Guindos, y algunos economistas mediáticos?" (Juan Laborda, Vox Populi, 01/04/2015)
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