"(...) El relato se basa en la idea de que las llamadas
reformas estructurales producirán crecimiento. La verdadera razón de
estas políticas, que no son racionales, es que los acreedores desean
apoderarse de la mayor cantidad de activos griegos como les sea posible a
los precios más bajos.
Lo que vamos a ver ahora es una intensificación
de estas políticas y la liquidación de los bienes públicos y privados en
Grecia: los bienes públicos que están siendo subastados a precios
indudablemente bajos en el marco del llamado fondo de privatización, y
activos privados porque el Memorando prevé liquidaciones aceleradas;
básicamente las ejecuciones hipotecarias de viviendas de la gente y los
bienes inmuebles de las empresas que quedan en Grecia.
Esa es, en pocas
palabras, la dirección de la política que se va a aplicar y, si el
Memorando se implementa, es lo que probablemente veamos.
Si está en lo correcto, las instituciones (el FMI, la CE y el BCE) quedarán obligadas a rescatar a Grecia de forma indefinida.
Aquí no se está produciendo un "rescate". No hay "plan de rescate",
como no hay "reformas". Verdaderamente quiero insistir en esto, porque
estas palabras se cuelan en nuestro discurso, se colocan por los
acreedores a fin de que personas incautas las usen, pero no hay nada de
eso en lo que está ocurriendo en Grecia.
Lo que está ocurriendo es un
saqueo de los bienes del Estado griego, de los bienes de las empresas
griegas y de los bienes de los hogares griegos. Esto no tiene nada que
ver con la recuperación de la economía griega o con el bienestar del
pueblo griego. Por el contrario, las políticas que se están aplicando
son totalmente indiferentes a estas consideraciones.
En cualquier caso, las privatizaciones tienen lugar una sola vez en lo que a ingresos para el Estado se refiere.
La evidencia es muy clara: los acreedores no están interesados en saber
si el Estado griego recibe dinero de las privatizaciones ni cuánto.
Ellos no están interesados en eso. Si les interesara, habrían prestado
atención cuando el Gobierno griego, en febrero-marzo de este año, dijo
que quería llevar a cabo una política de privatización racional en lugar
de poner todo en subasta de golpe.
Lo que les interesa es que los
activos pasen a manos de empresas constructoras alemanas, cadenas
hoteleras internacionales, farmacéuticas internacionales... Esa es sin
duda la agenda.
[Los ingresos para el Estado] les
resulta irrelevante. Si nos fijamos en las metas de ingresos de las
privatizaciones en las versiones anteriores del programa, los ingresos
reales no alcanzaron ni una diminuta fracción del dinero que se había
previsto.
Si añadimos que estas políticas no lograron recaudar dinero,
no generaron crecimiento, no redujeron el desempleo y, si además
consideramos que esto ha estado sucediendo desde hace cinco años y el
fracaso no ha cambiado en absoluto la forma en que los acreedores
diseñan sus políticas, es evidente que a estos les es indiferente lo que
al final ocurra en Grecia. (...)
Si ese es el caso, que las políticas impuestas a Grecia no son más que
una manera de saquear el país, ¿cuál es la lógica de las instituciones
europeas?
Creo que uno tiene que entender
que las instituciones no ejercen de dictadores benignos que actúan por
el interés general de la población europea. En primer lugar, están
actuando bajo la dirección de algunos gobiernos en particular. En
segundo lugar, están actuando a favor del interés de sus propios poderes
institucionales y, en tercer lugar, en algunos casos, están actuando
para servir a los objetivos políticos de las personas que lideran esas
instituciones.
Comenzando por el tercer punto, le voy
a dar dos ejemplos. En 2010, el FMI entró en el préstamo griego, el más
grande en la historia de la institución, y la razón por la que lo hizo
fue que Dominique Strauss-Kahn quería ganarse el favor de los banqueros
franceses porque quería convertirse en presidente de Francia.
Eso fue un
objetivo político personal que básicamente subvirtió la misión del
Fondo Monetario Internacional. De la misma forma, Jean-Claude Trichet
compró bonos griegos para ganarse el favor de los banqueros franceses,
no porque fuera en interés de Europa, ni en interés del BCE. (...)" (Entrevista a James K. Galbraith, Luis Martín
, eldiario.es, 31/08/2015)
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