"(...) El año pasado fue, según Rajoy y sus secuaces, el “gran año de la recuperación”, con España como la locomotora de
Europa. He explicado por activa y por pasiva lo obvio, que cuando un
país necesita endeudarse en cuatro euros para crear uno de riqueza, no
va a la recuperación sino al abismo, algo que entendería hasta un
diputado.
Pero antes de ir a cifras irrebatibles, déjenme que les
explique cómo falsifican las cifras de contabilidad nacional. La
economía 'creció' en un 3,2%, nos dicen, y esa cifra es la Biblia para
unos medios que no contrastan y unos analistas que no analizan. (...)
Dicen Rajoy y los medios a su servicio que 2015 ha sido el año en que
hemos superado la crisis y somos la envidia del mundo. Si eso fuera
cierto, la bolsa española debería estar a la cabeza de las bolsas
mundiales, pero, ¡oh sorpresa!, está a la cola. (...)
O sea, la recuperación ha sido un desastre para los inversores. (...)
Y no han sido solo las inversiones en bolsa: para la mayoría de
españoles que no tienen dinero para llegar a fin de mes y mucho menos
para invertir en bolsa, la situación ha sido mucho peor. Hay tres millones de parados más que
hace 10 años, 2,5 millones tirados en la cuneta sin cobertura ni
prestación alguna.
La remuneración de los asalariados como porcentaje
del PIB ha caído tres puntos porcentuales hasta el 46,9%, la cifra más
baja entre las economías avanzadas. A día de hoy, los empleos que se
crean son tan miserables que, como denuncia Bruselas, no permiten salir
de la pobreza. (...)
El sistema de pensiones está quebrado y en dos años tendrán que
reducirse un 20%, como media. En cuanto a la deuda pública, su
crecimiento ha sido brutal. Se incrementaría en un billón de euros en
9,5 años, el valor del PIB, o en el 10% del PIB actual cada año. Jamás
España ni ningún otro país europeo en tiempo de paz ha incrementado la deuda en tal cantidad en tan poco tiempo. (...)" (Roberto Centeno, El Confidencial, 04/01/16)
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