"(...) Hace unos días me decía un amigo con una alta responsabilidad
política en Galicia que tiene la sensación de que todos somos objeto de
un gran experimento orientado a manipular a la sociedad en su conjunto
para lograr que la gente vaya de un sito a otro, allí donde a cada
momento le interesa a los grandes poderes fácticos.
No se si se trata realmente de un experimento pero sí creo que es
evidente que dominan tantos medios de comunicación, las fuentes de
creación de opinión y los mecanismos institucionales o informales de
decisión que pueden hacer literalmente lo que les venga en gana con la
inmensa mayoría de la población.
Los mismos poderes que provocaron la crisis nos han hecho creer en
los últimos meses que ya hemos salido de ella y que gracias a las
decisiones que han ido tomando estamos de nuevo en una senda de
recuperación y crecimiento.
Un engaño más porque es cierto que se ha producido una recuperación económica pero con caracteres que, sin embargo, nos ocultan:
1) Es más débil de lo que nos dicen y no tiene efectos netamente
positivos en el empleo pues lo que se está produciendo es sustitución de
puestos de trabajo indefinidos por otros temporales y porque la tasa de
paro si baja es por la salida de miles de personas del mercado de
trabajo. Y, además de ello, porque va todavía acompañada de un aumento
que puede ser insostenible de la deuda pública.
2) Es el resultado de factores coyunturales, como la intervención del
Banco Central Europeo, la bajada de los precios del petróleo y, sobre
todo, del empuje pre-electoral del gobierno que en los últimos meses ha
aumentado el gasto (en contra de sus “principios”) y ha permitido que
también lo aumenten los ayuntamientos y comunidades autónomas.
3) Se basa en el aumento de los beneficios de las grandes empresas
mientras que sigue produciéndose una caída continuada del peso de la
masa salarial en el conjunto de las rentas. Lo que quiere decir que la
“recuperación” la genera el motor menos potente, más desigualador y a la
larga empobrecido de todos los posibles.
De hecho, creo que se puede asegurar que ya en estos últimos tres
meses de 2015 se está registrando una nueva reducción de la actividad
económica (lo veremos cuando se publiquen los datos) y no me queda la
menor duda de que 2016 será un año muy difícil, al menos, por las
siguientes razones:
a) Todo parece indicar que la situación económica internacional se va
a deteriorar. Los indicadores de comercio internacional y finanzas lo
indican y es posible que lo comencemos a notar con toda su fuerza ya en
los primeros meses del año próximo. Se acumulan tantas burbujas, la
situación de la banca internacional en tan débil y falseada y las
reformas han sido tan limitadas que el latigazo de una nueva crisis
financiera está a la vuelta de la esquina.
b) La Unión Europea obligará a modificar el escenario de las cuentas
económicas porque el gobierno de Rajoy hizo trampa con ellas para hacer
creer que estábamos en una situación más favorable de la que realmente
tenemos. El gobierno que salga de las elecciones se verá obligado a
lidiar con la exigencia de recortes que volverán a producir un efecto
depresivo.
Además, no parece que vaya a haber cambios en las políticas
fundamentalistas europeas, de modo que la UE, el BCE y el euro volverán a
ser de nuevo causa de problemas y no vías de solución.
c) El sector bancario español sigue encontrándose al borde del
abismo. Los bancos van a plantear despidos, fusiones y nuevas
estratagemas para seguir disimulando el impresionante quebranto
patrimonial que provocó su política de promoción del endeudamiento
irresponsable y eso lo pagará una vez más el conjunto de la economía.
d) Sin un programa de impulso generalizado en el conjunto de la
economía y de rescate social será inevitable que vuelva a caer la
actividad y que repunten las quiebras de empresas, el paro y una
exclusión social a la que los servicios públicos cada vez más
debilitados van a tener muchas dificultades para hacerles frente.
e) Y a todo eso hay que añadir que vivimos en un clima de gran
desconfianza en instituciones básicas para la convivencia y en el que se
producen intentos muy serios de desmembración social y territorial. Es
decir, en un medio ambiente en el que es muy difícil que la economía
vaya bien.
Ojalá me equivoque en la gravedad de estas amenazas o en la previsión
de que se van a hacer reales más pronto que tarde. Pero creo, en todo
caso, que es indiscutible que la economía española tiene debilidades y
fallas de carácter estructural que mientras que no se superen nos
exponen a peligros muy graves.
Y si se acepta esto, habría que aceptar también que se trata de
problemas que requieren acuerdos de muy amplio espectro, de gran calado y
no solo entre partidos que defiendan a los mismos intereses o que
tengan horizontes semejantes.
Es necesario un gran pacto pero me parece igualmente elemental que sus
coordenadas no pueden se establecidas solo por una parte sino que deben
ser igualmente el resultado de un debate amplio y transparente sobre
nuestros problemas y sobre las posibles soluciones.
Y para ello es
fundamental que nuestra sociedad sea plenamente consciente de lo que en
realidad nos ha pasado, de las responsabilidades que cada uno ha tenido a
la hora de generar los problemas que tenemos y de las alternativas que
están a nuestro alcance, así como del esfuerzo y sacrificio que cada una
lleva consigo.(...)" (Juan Torres López, 16/12/15)
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