14.3.16

La ingeniería financiera se ha puesto al servicio de la retribución del capital de una élite que no invierte en la economía real

"Los sesudos gestores de las principales instituciones de ahorro mundiales siguen alentando la ingeniería financiera para que sus clientes no saquen su enorme bolsa de liquidez ociosa que viaja por el mundo a la velocidad del sonido. 

Estos prohombres de la búsqueda de rentabilidad en un entorno de inflación cero y tipos de interés negativos siguen sorprendiendo con nuevas revelaciones en forma de bonos basura (...)

Esta franja de inversores, que acapara como se ha publicado recientemente más riqueza que la gran mayoría de población, se mida donde se mida, decidió que, ante la pésima política monetaria para sus intereses por parte de Bancos Centrales, tenía que desarrollar inversiones alternativas para poder rentabilizar toda esa bolsa ingente de liquidez, cuyo destino nunca debería ser la inversión productiva, sino eminentemente especulativa, como así ha sido siempre. 

Para ello, han contado con dos elementos cruciales: la ausencia de control y supervisión de este tipo de instrumentos y la existencia de paraísos fiscales, patrocinados por los propios gobiernos, para depositar transitoriamente el botín, cuando las turbulencias o los anuncios de cambios drásticos de la política de supervisión y control aparece en algunos países de la periferia, como España.

 La realidad nos lleva a una paradoja: el volumen de fondos ociosos en el mundo ha alcanzado máximos durante la crisis, y la tasa de inversión real no para de descender (...)

Esta atípica distribución de la riqueza, favorecida claramente por el acceso al ahorro en activos financieros, se explica únicamente porque los activos financieros, y no solo los bursátiles, no cumplen su función de búsqueda de financiación para la toma de decisiones de inversión. 

 Cada vez más, la ingeniería financiera se ha puesto al servicio de la retribución exclusivamente del capital de esta elite que no tiene necesidad de invertir en activos reales, como en la economía tradicional, sino que busca únicamente el retorno personalizado e individualizado, como es, sin duda, la moda de la creación de valor para el accionista.

Uno de los mejores ejemplos de esta furibunda búsqueda del retorno del capital es la sucesión de burbujas creadas alrededor de los colaterales que se van poniendo de moda.  (...)"                  (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 24/01/16)

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