" El día 20 de julio de 2011, Bankia sacó a cotizar a
la Bolsa de Madrid 824.572.245 acciones representativas de un 47,6% del
capital al precio de 3,75 euros por acción, un 15 % inferior al valor
mínimo de 4,41 euros al que se estaba dispuesto a vender según constaba
en el folleto aprobado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores
(CNMV).
Los inversores inyectaron, pues, 3.085 millones de euros. La
operación fue presentada ante los medios de comunicación como un éxito
habida cuenta de la adversa situación de los mercados en aquellos
momentos.
Los inspectores del Banco de España, nombrados peritos judiciales
por el juez Fernando Andreu, han entregado el pasado jueves, día 31 de
marzo, su segundo y definitivo informe pericial respectivo en la causa
penal que investiga la salida a Bolsa.
El juez está abocado en fechas próximas -después de practicar las
últimas diligencias que se le pidan- a dictar la pieza más importante de
su instrucción: el auto de conclusión o auto de transformación de las
diligencias previas en procedimiento abreviado. Es el auto pendiente que
aún puede ser recurrido. Después vendrán la calificación y el auto de
apertura de juicio oral.
Uno de los peritos, Victor Sánchez, señala respecto del precio de
salida: "Este precio era considerablemente bajo respecto al valor que se
desprendía de su balance: 15,28 euros por acción. Este hecho era en sí
mismo un indicio claro y evidente de deterioro que el propio consejo de
administración podía y debía conocer, pero del cual no hizo ninguna
estimación formal, y del cual tampoco alertaron ni su auditor [Deloitte]
ni la CNMV...
Si Bankia hubiera hecho una estimación formal del valor a
recuperar de sus activos tendría que haber calculado antes de salir a
Bolsa unos deterioros por importe de 9.288 millones de euros que
alcanzaría la cifra de 10.469 millones de euros con el precio final de
3,75 euros".
Y Sánchez, advierte: "Esto fue lo que ocurrió unos meses después
cuando Bankia fue nacionalizada y en particular las necesidades [de
capital] eran de 15.500 millones".
El otro perito judicial, Antonio Busquets, señala en su informe
definitivo los siguiente: "La salida a Bolsa fue fraudulenta porque los
estados financieros incumplían la normativa contable...
El folleto
informaba de la existencia de unas provisiones para insolvencia de 6.913
millones que eran falsas. Esta información se utilizó por Bankia como
argumento comercial para transmitir a los potenciales compradores de las
acciones una falsa idea de la seguridad de su inversión".
Y agrega: "El bajo precio de salida determinó automáticamente la
inviabilidad y quiebra de BFA. Es decir: la salida a Bolsa con un
descuento del 74% sobre el valor contable llevaba implícito lo que se
quería evitar, el incumplimiento del coeficiente de solvencia
[exigencias de capital de la banca] y así fue como unos meses después el
FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) se vio obligado a
facilitar nuevas ayudas públicas [aparte de 4.500 millones de
participaciones preferentes adquiridas el 3 de diciembre 2010]
Busquets apunta que este bajo precio no cayó del cielo. "Fue
conocido y valorado por supervisores y reguladores [Banco de España y
CNMV] por el auditor [Deloitte], que según sus declaraciones advirtió
del problema antes de salir a Bolsa, y por los administradores de BFA y
Bankia [Rodrigo Rato, José Luis Olivas, Miguel Crespo y demás] tal y
como los peritos judiciales hemos detallado en nuestros informes [los
primeros dos informes]".
¿Que nos están diciendo los peritos sobre la situación de Bankia y
de BFA, su matriz, a la luz de la información enviada por el grupo y
aprobada por la CNMV el 29 de junio de 2011 al solicitar la cotización
bursátil?
Dos cosas.
La primera es que BFA, el accionista al 100% de Bankia, antes de
salir a Bolsa, estaba en situación de quiebra patrimonial. Porque en
sus libros, el valor de la participación en Bankia, 13,22 euros, se
había colocado en el mercado, como hemos apuntado, a 3,75 euros. La
pérdida era, pues, de 8.599 millones, siendo su patrimonio de 7.094
millones.
El perito Sánchez dice: "Dado que BFA tenía un patrimonio neto de
7.094 millones, tras la salida a Bolsa era negativo en 1.505 millones".
Entonces, ¿qué es lo que hicieron los administradores, con el apoyo del auditor Deloitte, la CNMV y el Banco de España?
Según el perito Sánchez "diferir el reconocimiento de las
pérdidas evidenciadas, lo cual fue lesivo para los intereses de los
inversores e incluso, como finalmente ocurrió, para los intereses del
Estado, que unos pocos meses después tuvo que rescatar y sanear al grupo
BFA".
Y, si se puede preguntar y saber, ¿por qué hicieron esto?
He aquí la explicación.
"De haberse procedido a exigir el ajuste tanto en BFA y en Bankia,
antes de la inyección de capital [procedente de la salida a Bolsa], los
nuevos accionistas no hubieran puesto dinero bueno sobre dinero malo".
La segunda cosa es la siguiente: si BFA estaba en quiebra, como
hemos visto, ¿cuál era la situación de su participada Bankia antes de
salir a Bolsa?
El valor de su patrimonio no era de 13.875 millones de euros como
lucía su balance sino 3.405 millones de euros. Esto surgía de
multiplicar las 908 millones de acciones propiedad de BFA por 3,75
euros, marcado por la cotización de salida.
Esta, pues, era la realidad de Bankia en el momento en el que
Rodrigo Rato hizo sonar la campanilla en la Plaza de la Lealtad. (...)
¿Qué ha fallado? ¿Los equipos de inspección, con una larga
experiencia en detección de deterioros y crisis bancarias en este país?
¿No es más cierto que los inspectores fueron informando puntualmente a
sus responsables de sus hallazgos? Esto es lo que ambos peritos
describen en sus informes respectivos sobre el trabajo de los
inspectores.
¿No es, por tanto, más cierto, que sus superiores "dulcificaban"
lo que advertían los informes de seguimiento de los inspectores, como
literalmente apunta la Intervención General de la Administración del
Estado (IGAE) en un informe a la Fiscalía Anticorrupción de 2013? Esta
es una de las explicaciones sobre cómo se "amortiguaba" lo que decían
los inspectores sobre los "gestores" Miguel Blesa y José Luis Olivas.
El hecho de que los inspectores cumplieran su trabajo en la
detección de los problemas nos lleva de cabeza directamente a la
política de saneamiento de Bankia, la reformulación de las cuentas por
parte del equipo de José Ignacio Goirigolzarri el 28 de mayo de 2012,
dos semanas hábiles de trabajo después de la renuncia-destitución de
Rato el 7 de mayo y al rescate bancario impuesto por el Banco Central
Europeo (BCE) en junio de 2012. Porque con Bankia, resucita el fantasma
de una nueva crisis bancaria, tras ser conjurada en Estados Unidos y en
Europa con el estallido de la crisis en 2007-2008.
En efecto, Bankia
amenaza con ser la Creditanstalt, el mayor banco austríaco, cuya quiebra
introduce la Gran Depresión en Europa en mayo de 1931. En el caso de
Bankia, se trata del riesgo de recaída de Europa en la crisis financiera. (...)" (Ernesto Ekaizer, El País, 03/04/16)
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