"(...) Ulrich Heyden: ¿Cómo se explica la dureza de las críticas
vertidas contra la política económica del gobierno ruso durante el Foro
Económico de Moscú?
Vasily Koltashov: Hay
dos tendencias opuestas en Rusia: el llamado bando liberal cuenta con
el apoyo de la UE y los EE.UU. y, por el momento, también de los
principales centros de poder rusos. Por otro lado, está la oposición
patriótica, que detesta al bando liberal, del mismo modo que este odia a
la oposición patriótica.
¿A qué te refieres con “oposición patriótica”?
La
oposición patriótica es un fenómeno nuevo en Rusia. Surgió en el año
2008, principalmente debido a la crisis financiera mundial. La mayor
batalla del bando patriótico está relacionada con asuntos económicos y
sociales, no con las elecciones, los derechos humanos o la política
exterior. Esta oposición patriótica apareció por la crisis de ajuste,
que afecta a las exportaciones de mercancías, producida por el
capitalismo ruso. (...)
¿Qué echa en falta?
Necesitamos
diseñar un plan que consiga sacar al país de la crisis y ese plan debe
tomar en consideración las preocupaciones y necesidades de las personas,
que se enfrentan a una pobreza cada vez mayor. Los niveles de vida se
están desplomando. Los salarios mensuales reales en las regiones han
caído, en el último año y medio, desde una media de 20.000 a 15.000
rublos (197 euros); mientras que en Moscú todavía se puede encontrar
gente que reciben hasta 20.000 rublos (263 euros).
Las personas
están alarmadas. Quieren políticas económicas que mejoren su calidad de
vida y que les proteja del desempleo y de la pérdida de valor de su
dinero. Pero en el Foro Económico de Moscú, se escuchan medidas de apoyo
a la industria, como propuestas de préstamos baratos y mayores
esfuerzos para reindustrializar el país. Muchos ciudadanos no
entenderían cómo tales medidas podrían salvarles de las consecuencias
del desajuste actual.
¿Se trató en la reunión el conflicto en Nueva Rusia (Ucrania oriental)?
Evidentemente,
se habló de la situación de Nueva Rusia en el foro, del levantamiento
en el este de Ucrania. Las élites rusas y de la Unión Europea ejecutan
las mismas medidas neoliberales, al mismo tiempo que se enfrentan por
los eventos acontecidos en Ucrania. Los pueblos necesitan políticas
diferentes, una integración euro-asiática alejada del neoliberalismo.
Pero ni las élites rusas ni las europeas son capaces de hacerlo. (...)
¿Cuáles son las políticas económicas defendidas por liberales y patriotas en Rusia?
Los
miembros de la clase media moscovita y de los funcionarios públicos
piensan y confían en que la Federación Rusa conseguirá acercarse a
Occidente. Después, la economía se desarrollará adecuadamente. Ese es el
mensaje que se transmite desde los medios liberales. Los medios
patriotas no son capaces de convencer a la gente de que la situación
económica mejoraría con un mayor apoyo estatal a la industria.
¿Cuál es tu propuesta?
Desde
el Instituto sobre Globalización y Movimientos Sociales presentamos un
plan concreto. Nuestra propuesta sería un programa estatal de apoyo a la
construcción de viviendas para los ciudadanos, con préstamos
hipotecarios asequibles, de entre uno y tres por ciento. Este programa
de viviendas se realizaría con materiales rusos, la industria rusa y
trabajadores rusos. Recomendamos que se construyan nuevas carreteras y
vías ferroviarias para renovar el transporte público.
¿Cómo se financiaría todo esto?
En
primer lugar, Rusia tiene importantes reservas financieras. Segundo, la
oferta monetaria podría incrementarse. Nuestra propuesta de un plan de
construcción impulsaría el crecimiento económico. Así, el capital
generado volvería a las arcas públicas. (...)
En el foro empresarial se plantearon escenarios
desastrosos. Da la impresión de que la economía sucumbirá pronto si no
se da más apoyo a la industria rusa. ¿Es este un planteamiento
exagerado?
Creo que la economía podría colapsar de
una manera u otra. La industria rusa carece de un adecuado desarrollo.
La producción disminuye y empieza a haber despidos; se ha introducido la
jornada laboral a tiempo parcial y los salarios se han reducido. El
desempleo no es particularmente alto, en torno al 6 %, pero esto se debe
a que los salarios son muy bajos. (...)
¿Es posible que los líderes rusos se conviertan,
finalmente, en verdaderos keynesianos y fomenten el apoyo estatal a la
construcción de viviendas y carreteras?
En 2017, la
situación económica será tan mala que todos los indicios apuntarán hacia
un cambio. Los intentos del gobierno ruso de alinearse con Occidente
impulsará la formación de un gobierno neoliberal, que rápidamente se
ganaría el descontento popular.
Los servicios de educación y salud
serían completamente destruidos; los derechos de aduana se reducirían y
el Estado se propondría liquidar gran parte de sus activos. Estas
políticas intensificarían las contradicciones sociales, ya que el pueblo
está reclamando que se atiendan sus intereses.
¿El bando patriótico se beneficiará de este cambio?
La sociedad rusa está dividida en dos partes: el Belyje lenti,
aquellos que portan un lazo blanco y representan las posiciones
liberales; y las personas que llevan el lazo negro y naranja de San
Jorge, que mantienen una actitud patriótica y proteccionista y desean
una integración post-soviética.
Estos dos movimientos muestran una gran fortaleza, pero el movimiento Belyje lenti
está principalmente radicado en Moscú, y su apoyo es muy limitado. Las
fuerzas patrióticas tienen el apoyo de más del 90 % de la población, y
la única manera de evitar que este movimiento llegue al poder es la
aplicación de políticas de estímulo económico, lo cual significaría que
Rusia volvería a la situación de 2008. Pero eso no es posible. (...)" (Vasily Koltashov
, Sin Permiso, 24/04/2016)
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