6.5.16

Efectos de los tipos de interés negativos: de la ansiedad bursátil al pánico bancario

"(...)En Alemania, la reaseguradora Munich Re ya está experimentando con la posibilidad de guardar millones de euros en efectivo en sus propias oficinas.

¿Por qué ocurre esto? La razón más probable, y la que se suele dar, es que en un mundo de tipos de interés negativos, compensa evitar dejar el dinero en el banco, y bueno, una caja fuerte es más segura que un colchón.

 Es la nueva realidad de un mundo vuelto del revés por la política monetaria moderna, en la que cobran los que piden dinero y los ahorradores son penalizados. Casi 500 millones de personas en una cuarta parte de la economía global viven en países con tipos de interés por debajo de cero.

Un fenómeno que hubiera sido inconcebible antes de la crisis financiera de 2008 (...) 

Pero estas políticas no vienen sin riesgos. Los beneficios de la banca están siendo estrangulados, los mercados monetarios podrían congelarse y los consumidores acaben llenando sus colchones para evitar que su entidad financiera le cobre por tener dinero. Es más, el resultado podría ser contraproducente y que la inflación sea todavía más débil, de ahí que a la hora de recortar tipos los bancos estén yendo de puntillas. (...)
De momento, los mercados financieros ya están notando los efectos. Hasta 8.000 millones de dólares en bonos ofrecen rendimientos negativos. Japón pagó a los inversores para que adquirieran deuda a 10 años, mientras que empresas como Siemens y Royal Dutch Shell ven como sus bonos cotizan en negativo. (...) 

Los inversores, quienes jaleaban al principio esta enorme cantidad de dinero barato llevando a muchos índices bursátiles a niveles récord, ahora están dando la espalda a la renta variable. Asustados por una desaceleración en China al mismo tiempo que los bancos centrales aplican políticas extraordinarias.

 En los tres primeros meses del año, los índices globales han perdido casi 2 billones de dólares de valoración, según los datos de Bloomberg. Una de las razones es el miedo que los tipos negativos erosionen todavía más los beneficios de unos bancos en un momento en que muchos siguen en problemas. Deutsche Bank, por ejemplo, perdió dinero el año pasado por primera vez desde 2008. 

"Los márgenes van a ser más estrechos, por lo que los bancos van a tener que encontrar formas de sortear los tipos negativos", explica Lorenzo Bini Smaghi, presidente de Société Générale y ex miembro del BCE. En UBS, el presidente Axel Weber, ex presidente del Bundesbank, asegura que el desafío es que la demanda de crédito es escasa independientemente de lo barato que sea el crédito. (...) 

Una preocupación más existencial es que abrazando una política que nunca estuvo sobre la mesa, los banqueros centrales están reconociendo que se están quedando sin munición. (...) 

En cualquier caso, los bancos centrales podrían verse forzados a abandonar estas políticas si los bancos decidieran pasar los costes de los tipos negativos a los consumidores y estos decidieran a su vez sacar su dinero de los bancos en masa, provocando algún pánico bancario. Según una encuesta de ING, más del 75% de los clientes sacaría su dinero si se les comenzara a cobrar por mantener sus cuentas de ahorro o depósitos. (...) 

Ahora que ya han probado las herramientas, los bancos centrales puede que la usen más. Una vez roto el denominado lower zero bound o límite inferior cero, como se conoce en lenguaje técnico, saben que pueden ir más allá. Como dice Gabriel Stein, economista de Oxford Economics: "Los tipos negativos han venido para quedarse".                                 (Bloomberg, en El Confidencial,19/04/16)

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