"El atasco de la sociedad española en este momento es el atasco del Partido Socialista. El atasco de la sociedad española en este momento es el atasco del
Partido Socialista. No existe otro. Y no fluirá de nuevo el sistema
parlamentario en España hasta que el Partido Socialista no se
desatasque.
Hasta entonces, no habrá posibilidad alguna de formar
Gobierno porque lo impedirá el colapso en el que se encuentra sumido el
PSOE, una de las fuerzas políticas esenciales sobre las que ha gravitado
hasta ahora la política en España.
Se han quedado atrapados los
socialistas en una crisis interna que lo tapona todo, porque no hay
salidas ni hacia la izquierda ni hacia la derecha hasta que no se
resuelva ese engrudo fundamental. Si de algo han servido los cuatro
meses de la legislatura fiasco, ha sido para detectar con claridad dónde
está el imposible metafísico al que los socialistas han conducido al
parlamentarismo español con las líneas rojas marcadas a izquierda y
derecha.
Todo surge de una doble crisis que ha estallado en el
PSOE, como una tormenta perfecta. La crisis de liderazgo unida a una
crisis anterior, crisis de ideología, que se arrastra desde los
estertores del felipismo.(...)
La batalla interna, entre barones, es lo que quedaba dentro, como
pulsión primaria de toda organización, de todo poder, y el ascenso de
Pedro Sánchez, aupado por Susana Díaz, solo ha generado inestabilidad
porque quienes lo impulsaron hasta la secretaría general nunca creyeron
en él, o lo veían como un mero paréntesis.
En esas, se llega a la
‘legislatura fiasco’, en la que el PSOE, por sus problemas internos de
identidad, ha acabado atascando el sistema. Y lo ha atascado porque
siendo la segunda fuerza política de España es la única que no ofrece
salidas reales de gobernabilidad. A ver, a la derecha, el Partido
Popular se muestra abierto a pactar con Ciudadanos y con el PSOE, y los
tres pueden sumar una mayoría estable.
Los vetos del Partido Popular,
con quienes nunca pactarán, están a la izquierda del PSOE. En el centro,
Ciudadanos ha dado muestras sobradas de poder pactar con el PSOE y con
el Partido Popular, y mantiene el mismo veto que los populares, hacia la
extrema izquierda.
De la misma forma, en ese espacio político de
izquierda, tanto Podemos como Izquierda Unida se muestran abiertos a
pactar con el PSOE un Gobierno de coalición, como ya ocurre en
comunidades autónomas y ayuntamientos, con lo que también se ofrece una
salida estable de gobierno de izquierda. Los únicos vetos de Podemos y
de Izquierda Unida son simétricos a los que se dan en centro derecha: no
aceptan ningún acuerdo con el Partido Popular ni con Ciudadanos.
En
ese juego de alianzas, el único desconcierto lo produce el PSOE porque,
a diferencia de los anteriores, no acepta pactar bajo ningún concepto
ni con el Partido Popular ni con Podemos. Con el Partido Popular porque
el mínimo cuerpo ideológico en el que se sustenta, el del miedo a la
derecha, se vendría abajo. Y con Podemos porque la ambición real de ese
partido es disputarle la hegemonía de la izquierda en España; sería como
pactar con su principal adversario.
El problema no está ni en el
PP, ni en Ciudadanos ni en Podemos. Sin el PSOE, no hay salida. Sin los
más de cinco millones de votos que representa, no hay salida. Sin sus
escaños en el Congreso, no hay solución ni a la izquierda ni a la
derecha. Es ahí, solo ahí, donde está el atasco. Ni en cien nuevas
elecciones que se repitan habrá solución si no cambia la estrategia del
PSOE, hacia la izquierda o hacia la derecha.(...)" (Javier Caraballo, El Confidencial, 05/05/16)
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