"Los líderes mundiales se reúnen en Japón en la llamada reunión del G7 de
las economías capitalistas más importantes.
El estado de la economía
mundial es el tema principal. No habrá un acuerdo sobre qué hacer ante
el débil crecimiento económico, el elevado desempleo en muchos países,
la caída de los ingresos reales medios en muchos otros y, sobre todo,
esencial para el capitalismo, el bajo crecimiento de la productividad y
la muy débil inversión empresarial. (...)
Pero como nadie se pone de acuerdo en como actuar juntos, nada va a cambiar con respecto a las políticas económicas.
Lo
que si está cambiando es un mayor deterioro de la economía capitalista
mundial. El crecimiento global de la producción industrial sigue
disminuyendo y en el caso de las economías del G-7 (línea roja del
gráfico 1), la producción industrial se está contrayendo.
Y el comercio mundial, algo que ya he abordado anteriormente, se
encuentra significativamente en zona negativa (línea roja del siguiente
gráfico 2). Esto se debe en parte a la caída de los precios de la
energía y otras materias primas industriales.
Pero incluso cuando se
aísla el impacto de la deflación de los precios, el volumen del comercio
mundial es básicamente estático (línea azul) y está muy por debajo
incluso de la baja tasa de crecimiento del PIB mundial, alrededor de
2,5%.
Los países con baja demanda interna no pueden esperar compensarla
de ninguna manera a través de las exportaciones.
Lo más preocupante para el capitalismo global es que la economía de
Estados Unidos, la de mayor crecimiento del G-7 desde el final de la
Gran Recesión en 2009, también está mostrando signos de debilitarse.
En
notas anteriores he sostenido que no sería China la que empujaría al
mundo a una nueva recesión, sino lo que ocurra en los EE.UU., que sigue
siendo la economía capitalista más importante, tanto en la producción
como las finanzas.
Y las perspectivas de un repunte futuro del crecimiento no son buenas.
El Conference Board de Estados Unidos supervisa el estado de la
productividad en todo el mundo. Es decir, mide la producción por
trabajador (y por hora). (...)
El crecimiento de la productividad más el crecimiento de la población
activa constituyen el motor del crecimiento del PIB real a largo plazo.
La población y el crecimiento del empleo se han ralentizado en la Larga
Depresión, por lo que crecimiento de la productividad es aún más
importante.Los últimos datos del Conference Board son particularmente estremecedores.
La producción por persona creció sólo un 1,2 por ciento en todo el
mundo en 2015, por debajo del 1,9 por ciento de 2014. El crecimiento de
la productividad en la zona del euro, medida por el producto interno
bruto por hora, es un débil 0,3 por ciento y apenas mejor en Japón con
el 0,4 por ciento.
Pero los EE.UU. desaceleraron el crecimiento de la
productividad el año pasado hasta sólo el 0,3 por ciento, cayendo desde
el 0,5 por ciento en 2014, muy por debajo de la media de 2,4 por ciento
entre 1999 a 2006. (...)
Y ahora el Conference Board espera un -0,2% para los EE.UU. este año, la primera contracción en tres décadas. "El año pasado parecía que estábamos entrando en una crisis de productividad: ahora estamos en mitad de ella", declaró Bart van Ark, economista jefe del Conference Board.
¿Por qué las empresas de las economías del G 7 no reaccionan e
invierten más en las nuevas tecnologías para relanzar el crecimiento de
la productividad? (...)
La inversión empresarial se ha estancado o está cayendo porque la
rentabilidad sigue siendo baja y los beneficios totales han dejado de
crecer. El peso de la deuda empresarial está asimismo empezando a tener
efecto en la "confianza".(...)
Más de 70 empresas con deudas han quebrado a nivel mundial en lo que va
de año, al ritmo más rápido desde 2009 y acercándose a los 113 emisores
de deuda en situación de impago en 2015, según Standard & Poor. Es
cierto que la mayoría se encuentran en los sectores de energía y
minería, muy golpeados. (...)
Así que, mientras los líderes del G 7 ponderan el estado del mundo, las
grandes empresas, en vez de aceptar el desafío de aumentar la
productividad a través de una mayor inversión y de I + D, la están
frenando. Y el cuento de la "confianza” no es la razón." (Michael Roberts , Sin Permiso, 26/05/2016)



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