"(...) La sociedad de clase media en la que creció mi generación, la de la
explosión demográfica, no surgió por casualidad; fue un producto del New Deal,
que fue capaz de conseguir lo que los economistas llaman la “Gran
Compresión”, una enorme reducción de la desigualdad de rentas.
Por un
lado, las políticas de protección de los trabajadores condujeron a una
sorprendente expansión de los sindicatos, lo que, junto al
establecimiento de un salario mínimo relativamente alto, contribuyó a
elevar los sueldos, sobre todo los más bajos.
Por otra parte, subieron
mucho los impuestos a las grandes fortunas, mientras que programas clave
como el de la Seguridad Social sirvieron para ayudar a las familias
trabajadoras.
Es algo que también podemos ver al comparar unos países con otros.
Entre los países desarrollados, Estados Unidos tiene el grado más alto
de desigualdad y Dinamarca, el más bajo. ¿Cómo lo consigue Dinamarca?
En
parte, con impuestos más altos y programas sociales de más envergadura,
pero lo primero es reducir la desigualdad en los ingresos procedentes
del trabajo y las rentas, gracias en buena medida a unos salarios
mínimos altos y a un movimiento sindical que representa a dos tercios de
los trabajadores.
Ahora bien, Estados Unidos no está a un paso de convertirse en
Dinamarca y Obama, que se enfrenta a una oposición implacable en el
Congreso, nunca ha estado en condiciones de repetir el New Deal.
(Incluso los avances de Roosevelt frente a la desigualdad fueron
limitados hasta que la Segunda Guerra Mundial confirió al Gobierno un
control poco habitual sobre la economía). (...)" (Paul Krugman, El País, 21/05/16)
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