"(...) Y ahora los banqueros vuelven a presentar síntomas de desaliento. En
algunos casos se trata simplemente del descubrimiento de que había más
bancos con problemas que los que habían detectado los “test de
resistencia”.
Ya se sabe que la contabilidad creativa dificulta saber a
ciencia cierta la situación financiera de las empresas, y en esto de la
creatividad con los números el sector financiero es el líder. En otros
casos porque las relaciones de algunos bancos con sectores (el
petrolero) o países (Latinoamérica) que padecen un declive afecta a su
cuenta de resultados.
Pero la queja más común en este último mes es que
la bajada radical de tipos de interés provocada por la política
monetarista anticrisis les genera un problema insoportable.
Como el negocio de los bancos se basa en el diferencial de tipos
entre lo que pagan por los depósitos de los clientes y lo que cobran por
los préstamos, si los tipos pasivos bajan casi a cero el diferencial
también se reduce. O sea si un banco no me da nada por mis depósitos y
la competencia sólo le permite cobrar un 1,5% de intereses a sus
deudores, el margen queda en un 1,5%.
Con este margen el banco debe
cubrir sus costes operativos y ganar dinero. Es bastante más fácil
cuando el interés pasivo es por ejemplo del 1,5% y el activo es el 5%.
Es posible que la queja de los bancos no sea sólo por esta cuestión, que
tenga mucho de cortina de humo para esconder sus fallos en otros
terrenos. O que sea una forma de presión para conseguir manga ancha en
otros campos (como aumentar el cobro de comisiones o introducir
cláusulas abusivas en nuevos convenios).
Pero si la queja refleja un problema real, solo hay dos salidas
igualmente arriesgadas. Una, volver a subir tipos de interés, lo que
generaría una nueva oleada de quiebras en economías altamente endeudadas
(casi todas las grandes empresas lo están). Otra, promover una nueva
burbuja especulativa que aumente el volumen de crédito a familias y
empresas. En este caso el problema del margen se reduce.
Imaginemos un
banco cuyos costes fijos (personal, equipamiento informático,
instalaciones etc.) son 25000 millones de euros anuales. Supongamos que
el banco no cobra comisiones y que sus ingresos dependen sólo del
diferencial de interés. Si el diferencial es del 1,5%, el banco cubrirá
costes con un volumen de préstamos de 1,66 millones euros en préstamos
(supongo que el banco sólo es un intermediario del dinero, es irreal,
sólo para simplificar el argumento).
Si el banco dobla la cifra de
préstamos manteniendo los mismos costes operativos ganará netos 25000
millones. Por eso la expansión del crédito es crucial cuando el
diferencial de tipos de interés es pequeño. Pero desarrollar una nueva
burbuja, aparte de indeseable y peligroso, no es tan fácil cuando
persisten altas cotas de endeudamiento y las expectativas globales son
muy inciertas.
Habrá que ver que nuevas concesiones consiguen los bancos
con esta amenaza. Y no es descartable que tengamos a la vista una
segunda versión, distinta ‒cada versión de una saga aporta alguna
novedad‒, de una crisis financiera que a ratos parece una película
interminable. (...)" (Albert Recio Andreu, Mientras Tanto, 31/05/16)
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