"(...) ¿En qué ha cambiado esta última campaña el discurso político habitual en EEUU?
(...) Se ha roto un consenso que yo llamaría neoliberal, y
ocurre por los dos lados. Por un lado, Trump con un discurso de clase,
dirigido a una clase trabajadora blanca venida a menos, que está
sufriendo quizá más que afroamericanos e hispanos el colapso de la
desindustrialización, como se ve en datos de esperanza de vida con
caídas mayores que sus homólogos afroamericanos e
hispanos en algunas zonas.
Creo que Trump, con un discurso xenófobo pero
también un discurso de clase, busca votos en este segmento y hasta
podría en la campaña pasar a Hillary Clinton por la izquierda con un
discurso antiglobalización de defensa de esa clase obrera blanca.
Y por
otro lado, está Bernie Sander. Su campaña ha demostrado que ha vuelto un
discurso de clase en la política estadounidense después de décadas en
que todo había girado en torno a la política de identidad.
El libro refleja ciertos hechos que indican que hay un debate ideológico intenso en estos momentos en EEUU.
Es
un debate que gira en torno a desigualdad, derechos laborales,
etcétera. En el capítulo sobre Nueva York se comenta con cierta ironía
que esa ciudad modélica, donde un corresponsal
español recibía cinco llamadas al día para pedirte artículos sobre la
moda, los mejores restaurantes de fusión de EEUU y otras cosas
parecidas, y de repente tienes un alcalde (Bill De Blasio) con un
discurso en el que propone una subida del salario mínimo y mayores
derechos laborales, y se le recibe como una estrella de rock, como
dijeron en The New Yorker.
Nueva York ya no es sólo un punto de
referencia para la moda, sino también para la política de clase. Ya hay
decenas de ciudades que gracias a campañas sindicales han aprobado
salarios mínimos de 15 dólares la hora. Es un indicio de hasta qué punto
este debate ha calado en EEUU.
En su inicio, el
libro puede parecer un poco apocalíptico porque yo empecé a hacer esos
viajes hace cinco o seis años. Empieza con la cuestión de la
polarización socioeconómica, el colapso del nivel de vida de gran parte
de la clase trabajadora y de la clase media también, y la cuestión del
cambio climático y la incapacidad de la clase política y parte de la
ciudadanía para reconocer esto como un peligro.
Pero conforme van
desarrollándose los viajes, emerge un posible cambio. Creo que en cierta
medida lo estamos viendo ahora mismo, a pesar del peligro que conlleva,
sobre todo con Trump. Pero esa nueva política de que salte todo por los
aires a mí me produce más optimismo que pesimismo, porque llevamos 40
años con un consenso en torno a un modelo que ha hecho mucho daño. (...)
Si miras el contenido de discursos de Trump, es verdad
que el 80% de ellos no tiene ningún contenido, es retórica vacía, pero
en el resto está compuesto en gran parte por críticas al libre comercio,
cuya denuncia siempre ha sido una reivindicación de la izquierda
estadounidense.
Y Hillary no puede entrar por ahí. Es un problema que
tiene a causa de sus compromisos con Wall Street, es imposible que haga
un discurso más de clase.
Clinton sí hace una crítica clara a algunas cuestiones relacionadas con el sistema económico. Pero nunca irá muy lejos.
En
sus debates con Sanders uno de sus puntos débiles fue el hecho de que
no apoyaba el salario mínimo de 15 dólares. Y Sanders la atacó en varios
debates por ello. En el libro cito algunos sondeos de Pew que indican
que hasta un 30% de jóvenes prefieren el socialismo al capitalismo.
Quizá haya más facilidad ahora para identificarse con el socialismo. De
Blasio es abiertamente socialista. (...)
Muchos de los políticos que están encarcelados en Brasil, no les habría
pasado lo mismo en EEUU. Adelson paga a los políticos gracias a la
decisión del Tribunal Supremo de Citizens United,
(que eliminó los límites a la donaciones de dinero por empresas y
lobbies a campañas políticas) y es perfectamente legal. Adelson fue una
figura clave y lo sigue siendo, continúa utilizando su talonario, junto a
los hermanos Koch.
No sé si viste aquel debate televisivo en las
primarias cuando Trump dijo: yo pago a todos estos (refiriéndose a los
demás candidatos a la presidencia). Fue un momento fantástico. Quedó
transparente cómo funciona la política en EEUU. (...)" (Entrevista a Andy Robinson, por su libro Off the road. Miedo, asco y esperanza en América, en Sin Permiso, 03-07-16)
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