"18,9% de parados, 27% de empleos temporales, 14,6% de trabajadores a
tiempo parcial (estas dos últimas categorías se pueden solapar). En
total, una mayoría de la población activa está en una situación de
“anormalidad” laboral. Sólo alrededor del 40% de aquella estaría
compuesta por trabajadores indefinidos, lo que antes se denominaban
trabajadores fijos.
Esta es la herencia que se deja a sí mismo el PP,
reforma laboral incluida, después de casi cinco años al frente del
Gobierno. Y a esto es a lo que Rafael Hernando, su portavoz en el
Congreso, ha denominado “dar la vuelta al país”. (...)
El balance de este lustro en materia del mercado laboral no da para
demasiado optimismo. Se ha producido una enorme fragmentación:
trabajadores fijos (un colectivo a la baja); trabajadores pobres
(aquellos que no llegan a fin de mes); parados coyunturales, parados
estructurales y parados juveniles (más del 40% de la población activa de
menos de 25 años); trabajadores temporales que quisieran ser
indefinidos; trabajadores a tiempo parcial que querrían serlo a tiempo
completo; becarios y falsos becarios; autónomos y falsos autónomos,
etcétera.
El nuevo concepto del precariado (síntesis del sustantivo
proletario y el calificativo precario) se ha instalado entre nosotros.
Ello conlleva una menor fidelidad entre ese tipo de trabajador y la
empresa que lo contrata, y la imposibilidad de que tenga acceso a
determinadas prestaciones del Estado de Bienestar (seguro de desempleo o
pensiones, por ejemplo) porque no llegan a cotizar lo suficiente para
cumplir con lo que la ley exige para cobrarlas." (Joaquín Estefanía, El País, 31/10/16)
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