"(...) Muchas explicaciones compiten por analizar los resultados que muchos han calificado como decepcionantes para el establishment global. (...)
las causas de la victoria de Trump, una explicación predomina si
observamos las elecciones estadounidenses bajo una óptica global: los
resultados electorales en EEUU y los de otras geografías muestran un
voto bien definido contra la actual globalización.
En España el
descontento con la globalización se plasmó en el discurso en defensa del
Estado de Bienestar amenazado por la globalización y la integración
neoliberal europea, esto propició el nacimiento y el auge de Podemos,
así como la fractura del PSOE, uno de los dos representantes del establishment
en España (junto al PP).
En el Reino Unido, esto se plasmó con el
Brexit y el ascenso discurso antieuropeo. En Grecia fue con el ascenso
de Tsipras, que logró gracias a un discurso soberanista, es decir,
antiglobalización (que al final no cumplió) ganar dos elecciones
consecutivas. El apoyo popular que recibió Sanders en las primarias de
EEUU, si bien no alcanzó a triunfar sobre el aparato partidario manejado
por Clinton, fue el primer reflejo del voto anti globalización que
sobrevendría.
El triunfo de Trump es otro hito en esta sucesión de
eventos. Todos estos resultados tienen un factor común: el descontento
con la globalización.
Trump ganó aun a pesar de lo que dice y hace.
Los
votantes aumentan su preferencia por las ofertas electorales que
muestran un discurso más desafiante con la globalización en cualquiera
de sus manifestaciones. El avance en el este y centro de Europa y en
Francia de partidos xenófobos, como el Frente Nacional, también ponen de
manifiesto el actual descontento con la globalización neoliberal.
Sin
embargo, y muy en contra del discurso que quieren imponer los medios
hegemónicos, las causas del auge de partidos como Syriza en Grecia o
Podemos en España pueden ser las mismas que las del auge de partidos
como el Frente Nacional francés, el UKIP en Gran Bretaña o figuras como
la de Trump, sin embargo, las soluciones frente a la actual crisis de
modelo son radicalmente diferentes.
No es momento de hacer demagogia y
poner en el mismo saco a unos y otros con la única finalidad de salvar
el modelo en crisis. Esto puede tener terribles consecuencias que ya
padeció Europa en particular y todo el mundo en general en la década de
los ´30.
En Trump encontramos simultáneamente el discurso
xenófobo junto al discurso soberanista, el muro con México y el lema de
campaña “Make America Great Again” que en campaña Trump vinculó a la
falta de proteccionismo, la destrucción de 60.000 empresas industriales
que cerraron y millones de empleos industriales perdidos.
Trump ha
ganado esta elección con un discurso antiglobalización, eligiendo
quirúrgicamente a sus enemigos, los inmigrantes que le quitan puestos de
trabajo a los norteamericanos, el liberalismo comercial que desplaza
puestos de trabajo al resto del mundo y al gran ganador de la
globalización, Wall Street y los medios de comunicación que lo
acompañan. (...)
La globalización neoliberal está enferma. No sirve a los intereses de la
humanidad. Los ciudadanos del mundo la perciben ampliamente como un
problema. Los acuerdos internacionales son negociados en secreto, a
espaldas de los ciudadanos para que los trabajadores no sepan de qué se
trata.
En ningún acuerdo comercial internacional los trabajadores de los
países involucrados han estado involucrados en las negociaciones.
Ninguno de los acuerdos comerciales logrados en el planeta involucra
cláusulas serias vinculadas a la defensa del trabajo, de los
trabajadores y su nivel de vida. Solo se incorporan unas cuantas
cláusulas que remiten a las modestas directrices de la Organización
Internacional del Trabajo que solo sirven para darle legitimidad a estos
tratados que empeoran la vida de todos los ciudadanos del globo[1].
Las negociaciones de tratados comerciales internacionales han reservado
un solo lugar a la participación de los trabajadores, la calle, y a
veces ni tan siquiera eso. Pero el descontento está montándose en las
urnas. Parece ser que a pesar de lo débiles que son nuestras democracias
para representar los intereses de las mayorías, la rebelión popular
contra la globalización está materializándose en votos.
Una de las
principales víctimas que esta rebelión de votantes está mostrando son
los grandes medios de comunicación. Sin dudarlo, los medios están
permeados por los intereses de las grandes finanzas y las
transnacionales que contribuyen a financiarlos, por lo que “todos” son
extremadamente conservadores en lo económico.
Los medios son el
principal pilar que sostiene el modelo actual de globalización.
Permeados por los intereses de las grandes corporaciones y las finanzas,
han logrado con mucho éxito, anular la democracia como instrumento de
representación de las mayorías.
El modelo actual de globalización
agoniza, pero no está enterrado aún gracias a la capacidad de los medios
de comunicación para cumplir este papel nefasto. (...)" (Guillermo Oglietti y Sergio Martín-Carrillo , CELAG, en Rebelión, 12/11/16)
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