"(...) conviene que el lector recuerde o averigüe cómo eran las condiciones
laborales en tiempos recientes y cómo han ido cambiando, ya que el
proceso de aumento de las dificultades continuará, tanto por las propias
fuerzas seculares del sistema como por la persistencia en el tiempo de
una elevadísima tasa de paro; dos temas que no interesan en absoluto a
los parásitos arriba mentados. Para poder hacer lo anterior les será
útil la siguiente gráfica, donde pueden ver cuatro épocas relevantes.
PIB y empleo
Obviamente
la variable dependiente es el empleo y la determinante el PIB, solo que
España tiene la “ventaja” de que al haber mucho para estructural y de
larga duración, cuando crece y lo absorbe, por el consumo represado, se
genera proporcionalmente mucho gasto que refuerza el crecimiento,
produciéndose así un círculo virtuoso, aunque, por la deflación (esa
evidencia negada por la casta), se nota poco en la recaudación.
Aquí
de nuevo toparíamos con otra casta, la incrustada en el INE, aficionada
a la series cortas (para cortos), que encima no informa del PIB real
(no se rían) sino que hace un “índices (en plural) de volumen encadenado
(singular)”, un método que ellos mismos indican, en sus notas técnicas,
que pierde información.
Lo normal no es hacer eso, en EE.UU., por
ejemplo, de forma similar al resto del mundo desarrollado, se informa
del PIB real en dólares, en su caso de 2009 (año base), no un índice de
PIB, y lo hacen nada menos que hasta el año 1929; pero es lo que hay y
lo informado por el INE lo tienen en la siguiente gráfica (que tiene más
debate pero no entraremos en ello).
Okun y la función de empleo
Otra
anomalía de nuestra casta Académica, también salidos de la Transición,
parásitos de la noria socialdemócrata y encantada de repartirse entre
ellos momios, becas y premios pagados por el contribuyente, es que
suelen analizar la relación entre PIB real y el empleo usando la Ley de
Okun.
Todo un ejemplo del nivel paupérrimo de la investigación económica
en España, pues dicha ley exige, entre otras cosas, estar cerca del
pleno empleo; la crítica completa la tienen en mi artículo “Ley de Okun y
Paro en España”.
Así que, a los enormes problemas de precisión de
la Ciencia Económica, la mala estadística y al vergonzante debate de
nuestras castas, dogmático y torcido, se une una casta académica
ignorante, prostituida a grupos ideológicos, tan paupérrima que es
incapaz de aplicar bien entre una ley, falsar una teoría, o incluso
formular una hipótesis.
¿Qué se puede hacer entonces? Pues lo que
hicimos público allá por 2011, que fue calcular la función de empleo
usando las tasas de variación anuales de PIB real y Ocupación (...), que dan un resultado aceptable y que sirve, entre otras
muchas cosas, para saber que la tasa actual de aumento de la ocupación
sigue siendo de la fase de expansión del ciclo, o para observar temas de
productividad secular, o que si, por ejemplo, un año creciéramos “cero”
destruiríamos casi 250.000 empleos.
Castas y confianza económica
Con
semejantes castas a cargo de la gestión económica española no es de
extrañar que la confianza de consumidores y empresarios haya caído tanto
y, aunque aún está a buen nivel, sin duda se ha desaprovechado lo que
llevamos de ciclo económico y, para colmo, hay quien exige empleo de
calidad mientras trabaja activamente para impedirlo.
Los dos escenarios
Aquí tomaremos el
del gobierno, escenario rosa de crecimiento del 3%, y otro con una
recesión suave, con mínimo del -1%, y duración de tres trimestres, (...)
Luego está el desquiciado escenario electoral europeo, con el rebufo
tormentoso del cambio (¿no querían cambio?) americano, que esa es otra.
El efecto de ambos escenarios de crecimiento sobre el empleo lo tienen
en la siguiente gráfica.
¿O sea que en el mejor de los casos las condiciones
laborales de 2008 no volverán hasta finales de 2020 y si hay recesión
suave a finales de 2024?
Pues no, el tema es más complejo porque el
sistema tiene una productividad secular que ahorra empleo, algo que de
alguna manera recoge el segundo parámetro de la función de ocupación
(-1,35%, para la tasa anual medida trimestre a trimestre), un tema que
preocupaba mucho a los economistas hasta la década de los 80's cuando
había un consenso en un intervalo entre el 1,5% y el 2,5% anual (una gráfica); (...)" (Luis Riestra, Vox Populi, 16/11/16)


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