"(...) A pesar de los eurócratas, Europa existe y a veces hace justicia. Palo a
los bancos por las cláusulas suelo en las hipotecas, ese trile mediante
el cual la banca, como el casino, siempre gana y más cuando actúa como
un monopolio sin que los partidos, que pagan los créditos con favores
políticos, digan esta boca es mía. (...)
Pues no. El compadreo del poder judicial español con el
bancario, las abrumadoras maquinarias legales de los bancos y sus
enormes influencias en todos los partidos no han servido de nada en la
Europa de los lobbys.
Tirando por lo bajo, deberán afrontar el
pago de 4.200 millones, que, por cierto, es mucho menos de lo que los
españoles han pagado de sus rotos bolsillos para rescatar el sistema
financiero tras años de abusos, tarjetas negras, chanchullos y prácticas
más deleznables que las del bandido arrebatacapas en Sierra Morena.
¿Cuántas familias podrían haberse salvado del desahucio, de la ruina y
de la puta calle si sus cuotas se hubieran ajustado a la caída del
euríbor?Pues no.
El compadreo del poder judicial español con el
bancario, las abrumadoras maquinarias legales de los bancos y sus
enormes influencias en todos los partidos no han servido de nada en la
Europa de los lobbys. Tirando por lo bajo, deberán afrontar el
pago de 4.200 millones, que, por cierto, es mucho menos de lo que los
españoles han pagado de sus rotos bolsillos para rescatar el sistema
financiero tras años de abusos, tarjetas negras, chanchullos y prácticas
más deleznables que las del bandido arrebatacapas en Sierra Morena.
¿Cuántas familias podrían haberse salvado del desahucio, de la ruina y
de la puta calle si sus cuotas se hubieran ajustado a la caída del
euríbor?
En la portada de El Mundo se advierte que "La banca
negociará caso por caso cómo devolver la cláusula suelo". Costará. Como
los políticos, los banqueros supremos son alérgicos a cumplir las
sentencias. Y no habrá intereses de demora como en las abusivas
comisiones que se llevan crudas cuando un pobre desgraciado se queda en
números rojos a final de mes.
César Urrutia firma la crónica
en el citado papel: "A las entidades les toca ahora, en una difícil
elección, escoger entre clientes y accionistas. La sentencia es uno de
los golpes más duros que ha recibido la banca española y la que afecta a
mayor número de clientes.
Tras el primer impacto, en los bancos se
valora cómo se aplicará en los juzgados: a quién, cuánto y cómo deben
pagarse indemnizaciones. Desde el inicio de la crisis en 2008 los bancos
han respondido por la comercialización de productos complejos como las
preferentes, deuda subordinada, bonos convertibles, obligaciones,
salidas a Bolsa y, ahora, cláusulas suelo".
No será fácil cobrar, porque como con las compañías de
suministros energéticos, el cliente nunca lleva razón salvo que se tenga
asistencia letrada y el abogado consiga demostrar lo obvio y convencer a
los insensibles jueces de que han sido víctimas de un atraco a mano
armada con letra ilegible y contenido incomprensible. (...)
El panorama para el negocio bancario es todavía más brumoso, según un texto de R. Ugarte en El Confidencial:
"Los frentes judiciales a los que se enfrentan las entidades
financieras por la comercialización de algunos productos van mucho más
allá de esta sentencia y alcanzan a Clips, IRPH, Valores Santander,
convertibles, hipoteca Tranquilidad...
Aunque, por encima de todos
ellos, destaca uno: las hipotecas multidivisa. Se estima que hay entre
70.000 y 100.000 afectados por este productos que el Tribunal Supremo,
en una sentencia de junio de 2015, califica como un producto financiero
derivado, lo que significa que es 'un producto complejo, de riesgo y
difícil de entender'.
Quien hace esta afirmación es Ramón Pieltain, el
abogado que logró este histórico fallo, que ha marcado un antes y un
después en los procesos que se están siguiendo en los tribunales".
Sigue la información: "'Antes de esta sentencia, los
tribunales estaban dándonos la razón en el 60% de los casos. Ahora, al
menos en nuestro despacho, estamos ganando más del 90% de los pleitos,
porque todos los juzgados están siguiendo la doctrina del Supremo',
explica José Baltasar Plaza Frías, socio director del Bufete Rosales,
que representa a cerca de 2.000 afectados".
¿Y si los ejecutas y soplas de los bancos pidieran perdón?
¿Y si admitieran que la usura es pecado? ¿Si cambiaran el modelo de
negocio? Imposible. No ocurrirá jamás y ahora encima quieren cobrar por
tener una cuenta corriente. (...)" (Pablo Planas, Crónica Global, 22/12/16)
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