30.1.17

En el horizonte inmediato y a medio plazo se detectan ya elementos de la pesadilla que se nos puede venir encima


"Hay que leer con lupa los informes y análisis para detectar esas inquietudes. Las consignas oficiales del "todo va bien" que emanan desde La Moncloa obligan a cuidarse mucho de mostrarse pesimistas y tampoco es sencillo contradecir el mensaje uniforme que en ese mismo sentido transmiten los medios. 

Pero en el horizonte inmediato y a medio plazo se detectan ya elementos que mueven a la preocupación. Es de temer que si un día aparecen con toda su fuerza pillarán absolutamente desprevenida a la opinión pública.

La economía española ha crecido gracias a la conjunción de los siguientes factores: los bajos tipos de interés aplicados por el BCE, la caída de la cotización del euro que ha facilitado las exportaciones, las distintas crisis políticas y de seguridad que sufren algunos de los principales competidores del sector turístico español, una cierta recuperación de la actividad económica en Europa, los bajos precios del petróleo y las reformas llevadas a cabo por el Gobierno del PP, particularmente la laboral, que ha reducido el coste el factor trabajo y animado a la contratación.

De todos esos elementos, el único que parece que se va a mantener inalterado durante un tiempo previsible es la inseguridad de los países que compiten con el nuestro en el mercado turístico. Todo lo demás está en cuestión. 

Menos en el caso del petróleo, cuyos precios ya han cambiado de signo, llevan meses creciendo y han alcanzado un nivel –entre los 55 y 60 dólares, frente a los 35 de hace un año– del que los expertos creen que no va a bajar en un horizonte temporal bastante amplio.

 Y el repunte de la inflación que eso ha provocado –un 1,4 % para el 2016– no sólo ha reducido la capacidad adquisitiva de las pensiones y de los salarios, sino que ha encarecido las exportaciones españolas y podría encarecerlas aún más.

 Y terminará afectando al coste de la deuda, pública y privada, que en España representa más del 300% del Producto Interior Bruto, siendo esta formidable tasa la debilidad mayor de nuestra economía y la amenaza más seria para su futuro.

Aunque la confusión y la incertidumbre reinan en el ámbito de la política económica internacional tras la entrada en escena de Donald Trump, la impresión que transmiten los analistas más creíbles es que en un plazo no muy largo, tal vez de seis u ocho meses, los tipos de interés europeos subirán.

Sobre el futuro del euro no hay más remedio que ser muy cautos, no sin reconocer que algunas nubes muy serias se ciernen sobre sus perspectivas. El problema de Grecia está de nuevo en primera línea.(...)"                         (Carlos Elordi, eldiario.es, 27/01/17)