10.1.17

Estamos abocados a reptar en una profunda y continua recesión económica. Y tal como las gastan las élites, volverán a ser los ciudadanos quienes sufraguen la misma

"España está sumida en una profunda decadencia que afecta a casi todos los terrenos y ámbitos de nuestra sociedad. Se trata de un declive político, económico, social, y moral. La democracia ha sido secuestrada por y para unos pocos. 

Las élites, bajo su instinto de clase, no han cedido ni un ápice de su posición de poder y riqueza. Fueron ellas quienes decidieron en su momento ser rentistas, jugar a la especulación, y favorecer una economía de sol y playa. 

Como consecuencia, España endeudada hasta las cejas, con un sistema financiero inestable, y un potente tejido industrial exportador asaltado y despiezado desde fuera sin ningún rubor.

Una vez que las burbujas financieras generadas por los bancos centrales vuelvan a estallar, se pondrá de manifiesto que nuestra deuda es impagable, nuestro sistema financiero insolvente, y nuestro sistema productivo endeble. Bajo este escenario, sin soberanía monetaria, es absolutamente imposible cambiar nuestro modelo productivo y salir del pozo al que unas élites miopes y antipatriotas nos han arrastrado. 

Como consecuencia, estamos abocados a reptar en una profunda y continua recesión económica. Y tal como las gastan las élites, volverán a ser los ciudadanos quienes sufraguen la misma. Como resultado, enésima vuelta de tuerca, más paro, más desigualdad, más pobreza. Al final, como resumen de todo, una profunda decadencia moral, y sus habitantes sumidos en la desesperanza.

Para hacer frente a este triste devenir es necesario reaccionar. Frente a una máquina de propaganda institucionalizada a través de medios de comunicación aduladores con el poder, la ciudadanía debe buscar fuera de los canales habituales su propia opinión. 

La jerarquía de noticias de los voceros mediáticos del poder en la sombra hace tiempo que dejó de coincidir con la percepción de la realidad de una gran parte de la ciudadanía. 

La realidad está siendo muy dura. La pobreza, la miseria, el paro, la precariedad, las mentiras y los abusos continuados de quienes en un principio fueron elegidos democráticamente para hacer todo lo contrario, configuran el escenario alternativo al de los medios dóciles. Y los voceros mediáticos hacen incluso afable y amable al poder.  (...)"              (Juan Laborda, Vox populi, 18/12/16)