17.1.17

La alternativa de la izquierda es la de recuperar la democracia y enfrentarse a los poderes financieros. Es posible hacer esto sin racismo. Depende de la credibilidad de nuestra alternativa

"(...) Estamos viendo, en todo el mundo, un crecimiento acelerado de la extrema derecha. En Europa se está viendo como un fenómeno casi imparable. ¿Por qué en Portugal, como en España, no hay un partido fuerte de extrema derecha?

En Portugal hay dos aspectos que pueden explicar la ausencia de extrema derecha. Primero, la existencia de un partido de centro-derecha moderado [CDS], que absorbe a muchos de los potenciales votantes de extrema derecha. Ocupan ese espacio político, pero como partido rechazan el racismo, al menos formalmente. Pero la razón principal es que la izquierda es fuerte. 

El Partido Comunista sigue siendo fuerte y el Bloco de Esquerda también. Tenemos dos partidos de izquierdas con una posición política crítica con el proceso de integración europea y los procesos de globalización. Son partidos que tienen contacto con los movimientos sindicales y la clase obrera. Hemos dado a la gente un proyecto mejor que los movimientos racistas y populistas de la extrema derecha.

¿Cuál es la causa principal del crecimiento de la extrema derecha, incluso en países con tradición progresista, como Dinamarca o Austria?

La causa principal, creo, es que la gente está decepcionada con el sistema neoliberal. El neoliberalismo no ha cumplido sus promesas. Los salarios son bajos, hay paro y precariedad en todas partes. Se ha visto cómo en los últimos diez años el sistema financiero ha sido apoyado y ayudado a costa de imponer medidas de austeridad y recorte de libertades. La gente no cree ya que este sistema les represente. La democracia es prisionera de los sistemas financieros.

La extrema derecha ha sido capaz de dar una respuesta a este descontento, que es legítimo. Con esa respuesta viene el racismo, pero lo que tenemos en el fondo es gente que no está contenta con el régimen político y económico. Gente que necesita respuestas, y como los otros movimientos políticos aún están concentrados en proteger el régimen neoliberal, la respuesta más clara la está dando la extrema derecha. Por desgracia.

Además del racismo y la xenofobia, los movimientos de la extrema derecha en Europa tienen en común su euroescepticismo. ¿Cuál es la papel de la Unión Europea en el crecimiento de esos movimientos?

La Unión Europea ha ayudado y es en parte responsable del crecimiento de la extrema derecha. Es uno de los mayores impedimentos para que los estados satisfagan las expectativas legítimas de la gente. La Unión Europea es la cara del neoliberalismo. 

Se dijo a la gente, especialmente en los países del sur y los periféricos, que entrar en la Unión Europea sería un paso hacia países más ricos, que su vida mejoraría, pero la Unión no cumplió sus promesas, y además acaparó algunas partes esenciales de la democracia y la soberanía nacional. 

Ahora la gente ve a la Unión Europea como una fuerza externa que impone políticas negativas en sus países, y como una de las causas del mal funcionamiento de sus economías. Y tienen razón, es responsable del mal funcionamiento de algunas economías, como la portuguesa, la italiana o la española. Y la derecha, de nuevo, usa estos problemas que la gente reconoce para crecer. Por eso es tan importante que la izquierda proponga una alternativa a ese discurso.

¿Qué alternativa puede ofrecer la izquierda para recuperar el terreno perdido?

Tiene que proponer una alternativa que la gente entienda y que sea creíble. La gente tiene que entender que la alternativa de la izquierda se basa en recuperar la democracia y la soberanía, y en enfrentarse a los poderes financieros. Y que es posible hacer esto sin discriminación, sin racismo y sin culpar a los inmigrantes. Al final, vamos a depender de la credibilidad de nuestra alternativa al compararla con el neoliberalismo."                 (Entrevista a Mariana Mortagua, economista y diputada del Bloco de Esquerda portugués, La Marea, 12/12/16)