12.1.17

Podemos: tenemos que insistir en que somos los de abajo porque ahí se reconoce mucha más gente que diciendo que somos los de izquierda

"Hasta el pasado mes de marzo fue el secretario de Organización de Podemos. Su destitución comenzó a visibilizar las diferencias entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.  (...)

Representa en este órgano la “sensibilidad errejonista” y ha sido uno de los firmantes de la propuesta “Recuperar la ilusión” impulsada por este sector. Sergio Pascual (Plasencia, Cáceres, 1977) recibe a cuartopoder.es en su despacho de la Cámara Baja(...)

— Señalaba Miguel Urbán, en entrevista con este medio, que los toques de atención os los han dado la gente en estas vacaciones por todo lo que está sucediendo a nivel interno. Criticaba la falta de debate político. ¿Qué opina de todo lo acontecido con campañas o declaraciones pública que denotan una tensión dentro?

— Nuestro partido es abierto, tiene las paredes de cristal. Se nos ven los debates. No puede ser de otra manera siendo un partido del siglo XXI que no solamente nace en la era digitaly está compuesto por nativos digitales en su mayoría,  sino que nace con una vocación de herramienta permanentemente conectada con el movimiento popular o la sociedad civil. Hoy en día se organizan no sólo físicamente sino también en las redes. (...)

Ahora bien, para que los debates sean constructivos tienen que vertebrarse en torno a cuestiones políticas. Y efectivamente es posible que no hayamos sido capaces, todo lo bien que hubiera debido ser, de tener esos debates exclusivamente políticos.

— ¿Y cuáles son esas diferencias políticas?

  hay un debate importante sobre si nuestra organización tiene que ser una que sume todas las organizaciones políticas que están en el espectro progresista o si más bien tiene que ser una herramienta en la que se disuelvan todas las posiciones políticas, incluso las no organizadas en torno a partidos. Son dos posiciones políticas que habrá que tratar. 

O lo que es lo mismo, en la versión simplificada: frente de izquierdas o partido transversal-movimiento popular. Hay que trabajar también el asunto de si estamos en un momento en el que los campos políticos han cristalizado y por tanto lo que hay que hacer es mantener a nuestro electorado cavando trincheras e instruirlos en una lógica de la desobediencia. Prepararse para desobedecer como dirían algunos.

 O si esa desobediencia es un instrumento más dentro de una caja de herramientas en la que hay más cosas. Porque la desobediencia ya la hemos practicado durante los últimos 40 años en el campo de la izquierda y no éramos capaces de superar un techo electoral bastante exiguo.

Le dijimos a la gente que éramos capaces de entrar en las instituciones para, primero, hacer cumplir las leyes. Una parte importante de los problemas de este país se solucionaría si las leyes se cumplieran. No hubiéramos tenido caso Yak-42, expediente Alvia o los grados aberrantes de explotación laboral del campo andaluz si se cumplieran las leyes.

 Le dijimos a la gente que íbamos a llegar al Gobierno para que las leyes se cumplieran para todos por igual. Todavía tenemos que conseguirlo y estamos en ello. Hace poco presenté con otros compañeros una solicitud para arrancar una comisión de investigación por los casos en los cuales ha habido una clara negligencia en multitud de obras públicas en las que se ha incurrido en sobrecostes. Si se hubiera cumplido la ley no nos hubiéramos encontrado la situación de despilfarro de dinero público. 

Lo segundo es cambiar las leyes injustas. Estamos dando pasos en ese sentido. Es muy posible que seamos capaces de derogar la ley mordaza o la reforma laboral en esta legislatura. Ya hemos conseguido un acuerdo para subir el Salario Mínimo Interprofesional y el Gobierno ha reconocido que lo va a tener que asumir. Para eso nos puso la gente y fue un motor importante en los 5 millones de votos. Y finalmente, si todo aquello falla, habrá leyes injustas con las que habrá que poner un pie en pared. 

Pero es una herramienta más dentro del amplio abanico de utensilios que tiene que tener una organización que pretende representar a una gran mayoría de españoles y construir pueblo en torno a ellos. No solamente vamos a construir pueblo con aquellos que se quieren ir a una trinchera.

— ¿Pero estas diferencias que hay entre Iglesias, Errejón o Anticapitalistas pueden ser compatibles? ¿Es posible llegar a un acuerdo?

— Ontológicamente son compatibles. Es decir, uno puede prepararse para desobedecer en el caso de que se nos quieran imponer decisiones injustas desde espacios extraterritoriales como la UE u otros. Pero al mismo tiempo prepararse para que las leyes se cumplan en las instituciones que estamos y para cambiarlas cuando tengamos capacidad. 

Gobernamos en las principales ciudades y estamos haciendo cosas para cambiar la vida de la gente. Haríamos mal si nos dedicáramos únicamente a desobedecer, son compatibles las dos perspectivas. (...)

— ¿Cuáles son los cambios organizativos que considera más importantes?

 Mi opinión, muy particular, es que habría que ir trascendiendo del modelo de listas. Sea como fuere las listas preconfiguran los bloques dentro del partido. El partido caminaría mejor si fuéramos a un modelo parecido al de las europeas en el que la gente votaba libremente a personas en las que se reconocía. 

Pero para eso la circunscripción tiene que ser más pequeña para que la gente pueda ir votando a la gente que le identifica porque la conoce. Es decir, tiene que ir de la mano. Uno no puede eliminar el modelo de listas si previamente no ha eliminado el modelo de circunscripción electoral. (...)

— Iglesias ha hablado públicamente de una “corriente” en la que participa Errejón. Eso se ha visibilizado ya en el equipo “Recuperar la ilusión”. ¿Existe una corriente errejonista organizada y coordinada? ¿Cómo se debe resolver este asunto? Echenique, en entrevista con este medio, destacó que prefería que si existían corrientes, fueran oficiales.

(...) Hay ejemplos en los que aparentemente la sensibilidad ‘errejonista’ ha hecho algo que no se esperaba de ella. En Castilla-La Mancha está cerca de la sensibilidad anticapitalista. En el caso de Andalucía no hubo una lista conjunta. Creo que no existe como tal en ese formato, como sí lo hace Anticapitalistas.

 Esa sí es una corriente organizada porque venía de serlo, tampoco es una cosa extraña. Todos los partidos tienen sensibilidades porque la gente se organiza para defender sus ideas, es en cierta medida sano. Estoy de acuerdo en que debiera ser lo más transparente posible.

Hay dos opciones, que las transparentes mucho y que se organicen o buscar fórmulas en las que esto no suceda. Pero con esto último la única salida que habría es mucha más democracia o representación directa. 

En este sentido habría que abundar en esto que he dicho de hacer desaparecer las listas para que la gente no busque orientarse en torno a un bloque para ser elegidos sino que busque el voto de los inscritos de forma directa. Eso diluiría mucho más las relaciones de conectividad entre los miembros del partido a la hora de organizarse.

 Pero siempre va haber una sensibilidad que aúne a la gente. La cuestión es si es más estable o menos. Es un debate que deberíamos tener, habrá que buscar una fórmula virtuosa. El tema tiene su complejidad. Es una de las cuestiones en las que podríamos tener un debate sano y llegar a acuerdos. (...)

— Iglesias y Errejón compartieron proyecto en el inicio del partido. ¿Ha cambiado Iglesias el rumbo de Podemos? ¿Hay que volver al Podemos original como han defendido explícitamente algunos dirigentes? 

— Lo que ha cambiado es el momento político. Muchas cosas han cambiado en España, algunas para bien en parte gracias a Podemos y otras no han cambiado, como que gobierne el PP. Por ello hay que adoptar decisiones políticas diferentes. 

Es en este momento en el que ante una situación política diferente los análisis llevan a propuestas diferentes. Por eso hay ahora mismo tres, o más, proyectos diferentes. En 2014 había más gente que coincidíamos en lo que había que hacer. Sigue siendo posible y deseable un Podemos ganador. 

Porque la tarea de construir pueblo solamente se puede hacer desde la óptica de incluir a los que faltan y mirar más hacia fuera que a los que ya han confiado en nosotros. Hay quienes piensan que no, que el ciclo político ha agotado los movimientos entre campos electorales y que por tanto ahora de lo que se trata es de afianzar el que hemos construido. En tanto en cuanto que eso es así el diseño de la organización y la propuesta política es diferente. 

No es lo mismo prepararse para cavar trincheras y desobedecer que hacerlo para cambiar las leyes o hacer que se cumplan. Es compatible pero no es lo mismo. Si nos empeñamos en tener un rumbo único o exacerbar una de las propuestas probablemente tendremos que dejar la decisión en manos de los inscritos. (...)

— ¿Cómo se compatibiliza la visión sobre no convertirse en frente de izquierdas con la alianza que mantienen junto a IU?

— Yo califiqué en su momento el pacto como que debiera ser un matrimonio de conveniencia. Sigo pensando que Podemos tiene fronteras mucho más amplias. Si quiere trascender en lo que ha sido un partido de izquierdas en este país con un respaldo más o menos importante tiene que evitar ser etiquetado de forma tan consistente como lo sería en una unión permanente con IU.

 Es obvio que eso nos convertiría en el gran partido de la izquierda. Es muy difícil decirle a la gente que no sólo somos los de la izquierda sino que somos los de abajo, algo más amplio, si tú haces eso. 

Tenemos que insistir en que somos los de abajo porque ahí se reconoce mucha más gente que entre los de izquierda, me parece que ir más allá de una política de alianzas electorales sería un error político. No es incompatible con que nos encontremos en multitud de decisiones o acciones. 

Además de los problemas que tendría una fusión organizativa por las culturas políticas diferentes existiría un problema político por una etiqueta que nos sería difícil de levantar.

— En principio nadie está apostando por esa fusión organizativa. Ni Iglesias, ni Garzón ni Urbán, según han señalado los tres este último mes en este medio.

— Pero hay quien apunta en caminar en esa dirección. Y hay quien apuntamos a que está bien lo que tenemos ahora, que son alianzas electorales. Hay CC.AA con dinámicas diferentes como Cataluña, que es autónoma. Las alianzas estables orgánicas tienen que ser producto de la realidad de cada territorio. Si se dan de nuevo en períodos electorales, bienvenidas sean. 

Pero no creo que deba ser una unidad forzada desde otros lugares. En sitios donde se ha dado de forma natural no ha supuesto que se cargue con la etiqueta de exclusivamente una ampliación de la izquierda. No ha sucedido en Barcelona o Madrid, han sido capaces de trascender."                  (Entrevista a Sergio Pascual, ex-secretario de Organización de Podemos, Cuarto Poder, 10/01/17)