10.2.17

Podemos representa al día de hoy, la única izquierda del Viejo Continente en condiciones de competir de igual a igual con el establishment neoliberal... pero ¿al estilo Pablo Iglesias o al de Errejón?

"(...) Podemos celebrará su segunda asamblea general, un evento que podría representar un giro importante en la vida de esta formación política que representa al día de hoy la única izquierda del Viejo Continente en condiciones de competir de igual a igual con el establishment neoliberal. 

En mi último libro (“La variante populista”, DeriveApprodi, 2016) he señalado en Podemos el ejemplo europeo más importante (comparándolo con las revoluciones bolivarianas en América Latina y con el movimiento nacido alrededor de la candidatura de Sanders en los Estados Unidos) del intento de cabalgar desde la izquierda la ola populista que se está levantando en todo el mundo como reacción a las devastaciones sociales, civiles y económicas provocadas por décadas de régimen neoliberal.(...)

 El presupuesto del que parto es que estamos viviendo la fase inicial de un rápido y caótico proceso de des-globalización. (...)

 Empecemos diciendo que Podemos es hoy objeto de una violenta campaña de agresión por parte de los medios de comunicación españoles, parecida a las que en todos los demás países occidentales se conducen contra la amenaza “populista”.

 Las comillas se imponen porque el término se utiliza de manera totalmente indiferenciada: populistas son Evo Morales y Marine Le Pen, Rafael Correa y Grillo, Trump y Podemos. Un aplastamiento que no es fruto de la incapacidad de análisis político; al contrario: refleja la nítida polarización formulada hace algunas semanas por el director del Wall Street Journal, que ha declarado que, de ahora en adelante, el enfrentamiento no será entre derecha e izquierda sino entre globalistas y antiglobalistas. (...)

El documento de Iglesias arranca de consideraciones análogas a aquellas planteadas anteriormente referidas a la fase histórica mundial: la globalización está entrando en crisis al son del surgimiento de nuevas resistencias y adversarios políticos (...)

La crisis europea es parte integrante de semejante contexto: los efectos devastadores del proyecto ordoliberista (la elevación del Tratado de Maastricht a rango constitucional bajo la hegemonía alemana, la perdida de la soberanía monetaria con la consiguiente destronamiento de los gobiernos nacionales despojados del poder decisorio sobre temas estratégicos; el ataque a los salarios y al estado social; los recortes generalizados del gasto público; el sistema de los media “blindado” en apoyo del pensamiento único liberal etc.) generan una resistencia creciente de los pueblos europeos. 

En España el consenso, por mucho tiempo fundamentado en sectores sociales que aspiraban ser integrados en la clase media y alternativamente gestionado por democratacristianos y socialistas, se ha disuelto tras el estallido de la crisis global y frente a la “cura” que la UE ha impuesto a España y que ha producido desindustrialización y desocupación. 

Así nacieron los movimientos de masas que reivindicaban democracia y soberanía populares, provocando una auténtica crisis de régimen. (...)

 Iglesias recuerda (y reivindica) el giro que dio el partido al escoger la alianza electoral con la izquierda radical de Izquierda Unida y la contraposición frontal al bloque de poder liberal -socialdemócrata. 

Recuerda que tal viraje se maduró tras un cerrado debate interno, en el que las bases rechazaron la opción (defendida por Errejón) de un acuerdo con el PSOE, eligiendo al contrario el camino de una alternativa radical al sistema de poder. Esta línea, que Iglesias se prepara a defender en la próxima asamblea general, se funda sobre la hipótesis de que la crisis política y económica no se está encaminando hacia la normalización, sino, al contrario, que está destinada a agravarse ulteriormente. 

La tarea de Podemos, entonces, no es la de proponer un plan alternativo de gobierno, sino la de construir un nuevo proyecto de país, manteniendo sólidamente unido un bloque social formado por sectores populares y clases medias. Para realizar este proyecto se hace necesaria una reforma de la organización del partido (...)

 En suma, si se quiere construir un modelo alternativo de País, el programa de este partido de nuevo tipo – que tiene que representar un proyecto compartido por identidades políticas, sociales y territoriales diversas- debe dar un salto cualitativo que el documento identifica con objetivos ambiciosos: instituir un control democrático (mediante la regulación pública y/o nacionalización) de los sectores productivos estratégicos y en particular de los sectores financieros, de la energía, de las comunicaciones; reindustrializar el país frente a su reducción a país prevalentemente turístico impuesto por la UE; comprometerse para conseguir la soberanía alimentaria; ofrecer apoyo a la pequeña y mediana empresa, al cooperativismo y a la economía social.

 El documento de Errejón dedica menos espacio al análisis de la fase histórica, en cuanto se concentra sobre todo en las relaciones de fuerzas entre los partidos, en las alianzas y en las perspectivas electorales, dando relativamente poco peso a los factores socioeconómicos. (...)

 Para Errejón, Podemos encarna un ciclo de movilización que ha dicotomizado la sociedad española entre “gente común” y una casta privilegiada (se trata de la formulación “clásica” del fenómeno populista según las teorías de Ernesto Laclau). 

Por ende su vocación es la de construir una fuerza política de tipo nuevo (más allá de los dogmas de la izquierda tradicional) que persiga un cambio de poder en favor de las mayorías sociales (¡cambio de poder, no ruptura sistémica!). (...)

Sobre el tema de las alianzas, Errejón es fuertemente crítico frente al acuerdo electoral con IU (al cual imputa el fallido crecimiento en la última vuelta electoral), mientras relanza la hipótesis de la alianza con el PSOE, en menosprecio de la trágica crisis de este partido y al hecho que las bases habían rechazado (ver documento Iglesias) tal idea. 

 Por un lado, sostiene que si se hubiera planteado la relación con el PSOE en modo “laico” (implícita alusión a la hostilidad ideológica de las bases de izquierda hacia los socialistas) se habrían conseguido resultados más provechosos que los alcanzados con la línea de oposición frontal que se emprendió. 

Más allá de que esta tesis de por descontada la posibilidad de obligar al PSOE a adherir a una alianza de centroizquierda, es evidente que el resultado al que se hace alusión consiste en la posibilidad de que Podemos logre finalmente convertirse en fuerza de gobierno.

En este sentido, Errejón reitera su propia convicción de que, a la fuerza de las élites, no se puede contraponer la izquierda, sino “la mayoría heterogénea de quienes están abajo”. (...)

Se podría también decir que se encaran dos diferentes concepciones del concepto de hegemonía: la primera inspirada en la idea de bloque social de Gramsci, la segunda en la idea de pueblo de Laclau, dos concepciones que nos remiten a dos modelos diferentes de “socialismo del siglo XXI ” (no se olvide que tanto Iglesias como Errejón deben su propia formación política a la experiencia latinoamericana): por una parte el modelo de la revolución boliviana de Morales y Linera, por otra el modelo de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa (la que, para entendernos, le gusta más a Grillo: si ganara Errejón, Podemos se asemejaría al Movimento 5 Stelle (M5S) bastante más de cuanto se le parece ahora). (...)"                    (Carlo Formenti es sociólogo, periodista, escritor y militante de la izquierda radica italiana,  el artículo ha sido publicado por la revista MicroMega 1/2017, en Rebelión, 09/02/17)