14.2.17

Si no hay un suicidio colectivo del PSOE, Pablo Iglesias estancará a Podemos en el 15% de votos de Anguita... no fué para esto el 15M

"(...) Él sale de Vistalegre con mucha más fuerza hacia dentro y con bastante más debilidad hacia fuera. Su imagen pública ya era un desastre. 

Cada vez que salía en televisión desataba automáticamente todo tipo de anticuerpos en los votantes socialistas; sin embargo, esas capas sociales al menos percibían que quedaba la posibilidad de mirar hacia Errejón.

Ahora, después de todo lo que ha ocurrido en Podemos, se estrecha el camino hacia el sorpaso. Ya solo queda una opción para hacerlo posible: el suicidio colectivo en las primarias del PSOE.

Si no ocurre, el listón seguirá donde lo dejó marcado Anguita. Un 15% sin las confluencias. Ese techo electoral es el coste que paga Iglesias por ver caer a su número dos. La renuncia a crecer. La vida bajo una losa sociológica. (...)"            (Pablo Pombo, El Confidencial, 13/02/17)

"Nada de poder para los círculos.

(...) Si la estructura ya es de por sí presidencialista, los resultados refuerzan el margen de Iglesias para decidir. Ha obtenido mayoría absoluta con 37 consejeros frente a los 23 de Errejón y los dos de Anticapitalistas-Podemos en Movimiento.

A ellos se sumarán los cuatro representantes de los círculos elegidos estos días. Aquí el sistema de votación “Desborda” sirve para perjudicar a la tercera opción. Este sistema fue propuesto por el Secretario de Organización, Pablo Echenique, y ratificado en la anterior consulta a las bases, pese a que las otras dos facciones importantes pedían un modelo de votación más proporcional.

Con este, Iglesias obtiene casi el 60% de los consejeros con el 50% de los votos. Mientras, Anticapitalistas –el tercero en apoyos–, con el 13% podrían haber optado a 7 u 8 en un sistema proporcional puro.

Con un consejo más plural, quizás se podría haber dejado atrás un estilo de dirección que ahora tiende a las confrontaciones directas y a la exclusión del contrario; sin contrapesos internos no habrá necesidad, por tanto, de más negociaciones. (...)

Hacia las tres de la tarde, y cuando ya no hay casi periodistas, las gradas están vacías, y en el terreno central aguantan unos cuantos grupos de público dispersos, Pablo Echenique anuncia los resultados de los cuatro representantes de los círculos que participarán en el Consejo Ciudadano. “Inaugurarán una nueva época en Podemos, una nueva manera de hacer las cosas”, dice.

 Los nuevos representantes –simbólicos, que no reales– de los cientos de círculos existentes en el territorio, suben al escenario. Pablo Iglesias les espera para hacerse una foto juntos. "                 (Nuria Alabao, CTXT, 12/02/17)

"(...) Si hace dos años no se permitió que los círculos tuviesen demasiada participación en la dirección fue por miedo a los Anticapitalistas, los únicos que tenían militantes  capaces de participar en todos los círculos y, si surgiera la necesidad, “tomarlos”. 

Como recuerda Miguel Martín –representante de una lista de círculos–, refiriéndose al primer Vistalegre, “el enemigo entonces eran los Anticapitalistas”. “¿No somos capaces de pensar Podemos sin enemigos internos?”, añade. Esta intervención y las otras de los candidatos de círculos al Consejo Ciudadano Estatal se parecen mucho a las del primer Podemos.

Ellos y ellas están nerviosos, no dominan el arte de la oratoria, no llevan camisas blancas. Dicen cosas como "distribuir el poder", "democracia interna", "participación". Y también: “Lo que más nos duele es la estupidez.

¿Alguno de los contendientes piensa de verdad que de este espectáculo puede salir un ganador?”, sigue Martín. Todavía queda mucha gente así en Podemos. Que puedan hablar todavía es un rastro de lucidez. O quizás, y por suerte, una inercia difícil de extirpar.

Si se puede hablar de ganadores en el día de hoy, sin duda hablamos de los Anticapitalistas, al menos en el plano simbólico. Si un efecto extraño ha tenido esta guerra sin cuartel ha sido el de hacer aparecer a los de la izquierda revolucionaria como los más cabales.

 Eso, independientemente del resultado de unas votaciones regidas por un sistema que no beneficia a las minorías. Se les ha pedido perdón públicamente, ahora muchos asumen como propias sus propuestas de un Podemos más democrático, han sido de los más aplaudidos, e incluso Miguel Urbán ha levantado de su asiento a los compañeros de primera fila –pablistas y errejonistas por igual–  que, con una sonrisa en la boca, le aplaudían cuando gritaba hasta desgañitarse: "¡Rugid, rugid, porque vamos a ganar!"               (Nuria Alabao, CTXT, 11/02/17)