10.3.17

Las confesiones del caso Palau: un misil político contra Artur Mas... y el 'procés'

"Hoy, el Palau de la Música de Barcelona representa el espectáculo ‘La Traviata’, una ópera de Verdi escenificada en dos actos. Un buen cartel para una institución con solera.

 Pero, paradojas de la vida, quien cantó ayer ‘La Traviata’ fue, precisamente, la antigua cúpula de la institución musical, aunque en el banquillo de los acusados, todo para poner a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) a los pies de los caballos.

 Tanto el expresidente, el confeso Fèlix Millet, como su antigua directora financiera, Gemma Montull, coincidieron en acusar al partido que lideraba Artur Mas de cobrar millones de euros en concepto de mordidas a través del Palau desde los años noventa.

Fue una sorpresa a medias, porque lo que hicieron fue ratificar lo que todos sospechaban y que se sustentaba en centenares de documentos incautados en el año 2009 en el propio Palau. Millet reconoció casi todos los delitos que se le imputan. “Es cierto. Me equivoqué y pido perdón”, repitió en varias ocasiones durante su declaración de ayer. 

Y Gemma Montull focalizó en el expresidente de la institución musical toda la responsabilidad, porque “lo controlaba absolutamente todo”. Reconocieron que CDC se financiaba ilegalmente a través de la institución musical y que incluso sus dirigentes facilitaban facturas falsas para justificar la desaparición de millones de euros. 

Con estas declaraciones, las balas de la corrupción rozan ya, y mucho, a Artur Mas, máximo dirigente ejecutivo del partido desde principios de siglo. Ya no solo son evidencias, sino que hay confesiones directas de que algo no funcionaba bien en CDC. Y hay documentos reconocidos que citan a dirigentes de CDC como receptores de comisiones ilegales. 

 Además, no hay que olvidar que Daniel Osàcar, extesorero de CDC imputado en este caso, fue detenido también en el reciente escándalo de corrupción conocido como el caso 3%, que investiga un juez de El Vendrell. Precisamente Osàcar declarará hoy, después de que lo haga Jordi Montull, exdirector administrativo del Palau y mano derecha de Millet. Pero lo cierto es que, si durante las dos últimas décadas ha habido irregularidades, el máximo mandatario del partido habrá de asumir alguna responsabilidad.

La carrera de Mas, en entredicho

Toda la oposición e incluso sus socios de la CUP piden ya que Artur Mas aclare la financiación de Convergència y apuntan a la depuración de responsabilidades políticas. Ciudadanos, PSC, CSQEP y PP piden que el expresidente comparezca en la comisión de Asuntos Institucionales. Solo ERC, que forma parte de Junts Pel Sí (JxS), junto a CDC, se mantiene en un discreto segundo plano.

 Su portavoz, Sergi Sabrià, dijo que la formación republicana siente “rechazo y asco profundo” por la declaración de Millet. Pero de críticas a sus socios de Gobierno, ni una. ERC, el partido que se presentó en un momento dado como el paladín de la anticorrupción, tapa de nuevo las vergüenzas ajenas. Desde esas breves declaraciones en los pasillos del Parlamento, los dirigentes del PDeCAT (o sea, la nueva Convergència) y ERC pasaron el día escondiéndose de los periodistas para no dar la cara.

 La pregunta del millón es si la ‘bomba’ del Palau afectará al ‘procés’. Los soberanistas, en principio, descartan esa posibilidad, aunque desde la oposición advierten de que “habrá que esperar a la reacción de Oriol Junqueras, aunque de momento es un tema que afecta a un partido político”.

 Lo que sí subrayan es que “las confesiones de Millet y Montull han sido un duro golpe a Artur Mas, porque lo dejan muy tocado y bajo las sospechas de la corrupción. ¿Alguien se puede creer que el presidente de una organización no conoce las interioridades de la misma y cómo se hacen las cosas?”. Por tanto, su carrera política queda, en estos momentos, en entredicho."                 (El Confidencial, 09/03/17)