1.3.17

Lo único que puede salvar a la democracia liberal es la renovación de la izquierda

"Si lo único que puede salvar a la democracia liberal es la renovación de la izquierda, como escribió el polémico filósofo Slavoj Zizek, y si es verdad que, perdida esa oportunidad, el peligro de un nuevo autoritarismo aumentará sin remedio, no se puede decir que este sea un momento de especial optimismo, por lo menos no en España ni en Europa.

La izquierda no parece estar en un proceso de renovación, ni aquí ni en la Unión Europea. Sobre todo si se piensa que esa “renovación” no es solo la aparición de nuevos partidos, por muy atractiva que pueda parecer, ni la acumulación de declaraciones más o menos brillantes de jóvenes o viejos dirigentes, sino la clara formulación de una serie de políticas capaces de restablecer la normalidad cuando el estado de excepción parece haberse convertido en la regla (basta con ver el tratamiento a los refugiados), los enemigos han sido convertidos en criminales y el individuo pasa a ser mercancía en el espacio público, como recuerda José María Ridao en su ensayo sobre el italiano Giorgio Agamben.

 El filósofo italiano ha advertido que si un día Grecia abandona la Unión Europea, la verdadera Europa estará en Atenas, no en Bruselas, pero aun así están volviendo a oírse discursos sobre la salida de Grecia de la zona euro (como solución económica, en lugar de la cancelación de parte de su deuda) (...)

Se supone que es ahí donde la izquierda debería ser capaz de ofrecer políticas claras encaminadas a revertir esa situación y a liberar a los ciudadanos de “la presión del miedo que sirve para prepararles para casi todo”. Pero si se presta atención al debate dentro de la izquierda europea y española, no parece que ninguna de estas propuestas esté asumida o elaborada, ni en España, ni en Francia o Alemania, ni en el ámbito nacional ni mucho menos como política europea dentro de la UE. 

En la mayor parte de Europa, el miedo al populismo está haciendo que quienes se sitúan a sí mismos fuera, metan dentro de ese saco a todo lo demás, hasta el punto de poner en peligro la pluralidad y el orden democrático que pretenden proteger. (...)"              (Soledad Gallego-Díaz, 11/02/17)