16.3.17

¿Trampa de liquidez? La economía europea languidece, pese a los estímulos del BCE... porque las empresas reparten beneficios, pero no invierten

"Los datos no dejan lugar a dudas. La economía europea languidece. O lo que es lo mismo, continúa creciendo —pese a los estímulos monetarios— muy por debajo de su potencial. En el cuarto trimestre de 2016, la zona euro avanzó apenas un 0,4% en tasa intertrimestral (1,7% anual). O un 0,5% en el caso del conjunto de la Unión Europea (1,9% anual).

No se trata de un 'accidente' en el camino de la recuperación. El 'Interim Economic Outlook' , elaborado por la OCDE, estimó ayer un avance del PIB del 1,6% tanto para este año como el siguiente para la eurozona. Y lo que no es menos significativo, las economías que deberían tirar de Europa continúan con el freno echado. (...)

Una frase resume la coyuntura. “No vemos sólidos cimientos en el crecimiento actual”, sostuvo Catherine Mann, economista jefa del organismo. Entre otras cosas, como asegura el análisis provisional de perspectivas, por la creciente “desconexión” entre la economía real y la financiera. De hecho, la política monetaria ultraexpansiva no está logrando sus objetivos, que no eran otros que estimular el crecimiento.

La OCDE lo achaca, en parte, a las escasas reformas estructurales llevadas a cabo por los gobiernos, en particular en los mercados laborales. Pero al mismo tiempo, sugiere que los bajos tipos de interés pueden estar influyendo de forma determinante en la inversión privada, que no encuentra rentabilidad suficiente.

Es decir, una especie de 'trampa de liquidez' que se produce cuando no existen suficientes incentivos para la inversión, ya que para las empresas, como han acreditado algunos estudios, es más rentable desendeudarse o, incluso, repartir beneficios entre sus accionistas, antes que abordar un nuevo ciclo inversor. (...)

Hay que tener en cuenta que las presiones inflacionistas actuales tienen más que ver con el 'efecto escalón' derivado del aumento de los precios del petróleo, que con un incremento robusto de la demanda interna. Fundamentalmente, por el pobre comportamiento de la inversión en el conjunto de la eurozona, en un contexto de bajo crecimiento de la productividad. 

En palabras de la OCDE, “hay señales alentadoras de que la inversión de las empresas se puede estar fortaleciendo, pero la alta morosidad y un mercado laboral todavía débil en algunos países de la zona euro frenan las perspectivas”.                    (El Economista, 08/03/17)