"(...) ¿Que significa incrementar el autogobierno de Cataluña?
Lo primero, limitar la solidaridad, es decir un sistema de
financiación autonómica específico para Cataluña. Tipo concierto vasco o
navarro. Ya saben aquello de que los ricos paguen menos. Aclaremos. No
es que a los trabajadores les bajen el IRPF, no. Es que las oligarquías
locales se quedarán más dineros públicos, el Estado no los controlará y
la solidaridad entre españoles caerá a mínimos de caridad.
Lo segundo es blindar el sistema judicial, finalizando todo en el
Superior de Justicia de Cataluña. ¿Se imaginan? Los derechos
constitucionales que reclame un ciudadano de Cataluña no podrán llegar
al Tribunal Constitucional, ni al Defensor del pueblo. Los pujoles y
compañía se frotan las manos.
Lo tercero, blindar la lengua. No es que hoy esté muy bien la cosa
con la, mal llamada, inmersión lingüística pero… ¿Qué pasará si se
convierte en competencia absoluta? ¿Podrán emitir las televisiones de
fuera de Cataluña aquí como hoy? Los periódicos, El País, El Mundo, Marca etc.
¿Podrán editar en español? ¿Podremos usar cualquiera de las lenguas
judicialmente, como hasta ahora? ¿Desaparecerá el castellano como
asignatura en la escuela? Única asignatura donde se usa, y no siempre.
Hay quien afirma que federalizar España es dar cada vez más
competencias a las autonomías. La realidad es que los que piensan así
están hablando de una confederación ya que su planteamiento es que
existen unas soberanías primigenias basadas en las identidades que cada
autonomía ha cultivado en estos últimos treinta y tantos años y, por
tanto, piensan en la organización asimétrica del Estado.
Al sistema autonómico español le falta un paso para ser un sistema
federal y no es otro que establecer una simetría competencial en todas
ellas. Es decir que caminar hacia un autentico sistema federal puede
significar el retorno de algunas competencias al gobierno central (o
federal) y la desaparición de los conciertos vasco y navarro.
En los
últimos tiempos, en la República Federal de Alemania ciertas
competencias en manos de los Landers se han revertido hacia el
gobierno federal y nadie ha puesto el grito en el cielo. El principio de
la federalidad es garantizar la igualdad de los ciudadanos,
independientemente de su lugar de residencia, y la igualdad de las
comunidades autónomas (federadas). (...)
Hablar de plurinacionalidad en Bolivia tiene poco que ver con la idea
que esta palabra suscita en España. Cuando habla de naciones se refiere
al concepto de naciones indias y, por tanto, es un concepto étnico en
el sentido cultural y de reivindicación de unos pueblos largo tiempo
marginados. Para más inri, en la misma declaración declara que el Estado
boliviano es único e indivisible.
En España hablar de plurinacionalidad es sentar las bases para un
proceso de división del Estado en miniestados en base a criterios
identitarios. Puedo entender el interés de oligarquías mundiales en
tratar con Estados pequeños y más débiles, a la vez que generan un
proceso político de resquebrajamiento de los Estados-nación europeos,
situación idílica para los procesos de globalización como el CETA y el
TTIP donde las clases trabajadoras tienen todas las de perder.
Si la izquierda (PSC-PSOE y COMUNS-PODEMOS) continúa actuando
ciegamente, pensando que colaborando a la destrucción del Estado en
España conseguirá recuperar la hegemonía perdida en alguno de los nuevos
reinos de taifas que aparezcan, es que ha perdido el oremus, el norte.
La secesión de Cataluña provocaría inmediatamente la derechización y
radicalización nacionalista en toda España, tanto en la segregada
Cataluña como en el resto.
En Cataluña, la aparición de partidos de corte españolista está
asegurada, aunque la hegemonía la tendrá el nacionalismo catalanista más
reaccionario y visceral; la izquierda será engullida por él. En el País
Vasco y Navarra sucederá algo parecido a Cataluña. Y en el resto de
España la derecha será hegemónica y españolista. Se reforzarán
movimientos nacionalistas en Andalucía, León y otros territorios.
Lo peor de todo es que las condiciones sociales, laborales y
económicas para las clases trabajadoras y las clases medias se tornaran
cada día más duras y la izquierda no será ni la sombra de lo que es. (...)
¡Habrá que trabajar para que otra izquierda más coherente aparezca!" (Vicente Serrano. Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista, Crónica Popular, 29/09/17)
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