28.12.18

La derecha populista del sur de Europa, como la de Le Pen o Salvini, tiene algún componente nacionalista y religioso, pero, sobre todo, un componente social muy importante, como Trump... han empezado a conectar con capas de la población que están pasando por un momento delicado, con gente que percibe que el futuro puede ser malo. Frente a esa situación, la izquierda ha hecho muchas cosas mal, pero la principal es no haber sabido identificar qué hay debajo de esa expresión de perdedores de la globalización... éstos no han encontrado en la izquierda su apoyo...

"(...) — ¿Qué han hecho mal los progresistas para que el populismo de derechas está irrumpiendo con fuerza?

— No magnificaría Andalucía, Vox ha sacado un 10% y es el quinto partido, no ha ganado las elecciones. Pero es cierto que hay un movimiento grande a nivel internacional e este sentido. (...)

  Lo que ha surgido son tres tipos de derechas. La de los países del este, muy nacionalista, religiosa, anti Soros pero no anti Estados Unidos. En ella, el componente migración es importante pero lo que es decisivo es considerar a Rusia como enemigo. 

Hay otra derecha, minoritaria en sus países, que no tiene opciones de gobierno, como la AfD alemana o los suecos y su función es llevar al resto de partidos, no solo de derechas, a posiciones más duras.(...)

 Luego hay otra derecha, la populista del sur de Europa, como la de Le Pen o Salvini y Di Maio. Tiene algún componente nacionalista y religioso, pero, sobre todo, un componente social muy importante, como Trump. Estos tienen opciones de gobierno, son partidos de mayorías. 

Respecto a esta última opción, han empezado a conectar con capas de la población que están pasando por un momento delicado y son parte de su electorado. No solo les votan los muy religiosos o los fascistas, también es gente que percibe que el futuro puede ser malo y reaccionan entendiendo que la solución no es tanto la lucha de clases, sino la lucha de territorios.

 Creen que yendo sin la Unión Europea y sin inmigrantes les va a ir mejor, que van a solucionar el problema social a través del cierre nacional.

Frente a esa situación, la izquierda ha hecho muchas cosas mal, pero la principal es no haber sabido identificar qué hay debajo de esa expresión de perdedores de la globalización. A veces porque piensa en términos antiguos refiriéndose a los obreros de siempre, a veces porque piensa que la suma de las minorías con las mujeres será la nueva fuerza que se oponga al fascismo…

El tema esencial es la globalización y tiene un montón de perdedores. Las clases obreras de viejo cuño, gente del sector servicios que no pueden cubrir su subsistencia, profesionales pauperizados de sectores que antes eran seguros, como empleados de banca, abogados, periodistas… 

Están los pequeños empresarios, desde la tienda de barrio hasta algunos fabricantes que tienen difícil tener recorrido. Tenemos pensionistas que pierden nivel de vida, familias pauperizadas porque han tenido que repartir recursos entre todos… 

Todas estas capas sociales y que se pueden ampliar a las capas medias altas nacionales que son más favorables a la derecha populista son clases perdedoras a las que la izquierda no ha sabido dirigirse. 

Si la izquierda hubiera tenido un mensaje para esta gente, hubiera tenido más recorrido. Los perdedores de la globalización no han encontrado en la izquierda su apoyo.  (...)"               

(Entrevista a Esteban Hernández, periodista en El Confidencial, es jefe de Alma, Corazón y Vida, la sección que analiza los cambios socioeconómicos que se están produciendo,  recientemente ha publicado en Akal El tiempo pervertido, Sato Díaz, Cuarto Poder, 27/12/18)

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