28.12.18

¡Feliz año! En el que las elecciones al Parlamento Europeo en mayo pueden arrojar una mayoría fascista, lo que determinaría a los próximos miembros de la Comisión Europea, del Consejo Europeo y el BCE, además del Alto Representante para Asuntos Exteriores... además, el Reino Unido se retirará de la UE. En Italia se intensificará la crisis económica y financiera, poniendo en riesgo la estabilidad de la eurozona. En Francia seguirán las protestas, reduciendo su potencial para la reforma europea... Las crisis que amenazan a Europa se desplegarán de manera implacable y en público...

"Desde una perspectiva europea, 2019 promete ser otro año difícil, dominado por grandes retos que fácilmente se podrían convertir en crisis amenazantes. Si no ocurre un importante cambio de dirección, el Reino Unido se retirará de la Unión Europea el 29 de marzo. 

En Italia se intensificará la crisis económica y financiera, poniendo en riesgo la estabilidad de la eurozona. Y es probable que Francia siga acosada por protestas populistas, reduciendo su potencial de asumir un papel protagónico en la búsqueda de reformas a nivel de la UE.

Más todavía, las elecciones al Parlamento Europeo en mayo bien pueden arrojar una mayoría o cuasi mayoría nacionalista, lo que a su vez determinaría a los próximos miembros de la Comisión Europea, los líderes del Consejo Europeo y el Banco Central Europeo, además del Alto Representante para Asuntos Exteriores y Políticas de Seguridad. No es necesario decir que una victoria nacionalista sería un desastre para la UE, porque postergaría reformas necesarias y dividiría más aún a los estados miembros.

Sea lo que sea que ocurra, el drama político interno de Europa se desarrollará con un trasfondo de desorden internacional. (...)

En términos más generales, la economía global se está debilitando y el crecimiento seguirá ralentizándose en los próximos meses. Frente a estos retos previsibles, lo que está en juego es la supervivencia del proyecto europeo mismo.

 En cuanto al Brexit, mucho dependerá de si la retirada del Reino Unido ocurre de manera ordenada o caótica. En este último caso, habría muchos perjudicados, y las relaciones entre el Reino Unido y la UE podrían quedar envenenadas por largo tiempo. Nadie, a ninguno de los lados del Canal debería desear este resultado.  (...)

Como con el Brexit, los líderes de la UE en Bruselas no pueden solucionar la crisis italiana, pero puede y debe ofrecer una mano. Italia necesita crecer, para lo que se requerirá la plena modernización de su economía.  (...)

En Francia, en gran medida los “Chalecos Amarillos” han articulado sus demandas en términos económicos, tras haber salido a las calles para protestar contra la propuesta de un impuesto a los combustibles.

 Pero el movimiento también comprende fuertes elementos “identitarios” que reflejan sentimientos de descontento por la pérdida de modos tradicionales de vida en la era de la globalización y la integración europea. 

Como en la mayoría de los países occidentales, es una sensibilidad que se concentra en votantes tradicionales de clases trabajadora y media que han llegado a la conclusión de que el contrato social de posguerra ya no funciona. Trabajar duro ya no garantiza seguridad económica y ascenso social.

Las elites occidentales no recuperarán la confianza del pueblo sino hasta que ofrezcan una respuesta a esta pérdida, sin la cual no pueden funcionar la democracia y sus instituciones centrales. Para complicar más las cosas, el equilibrio global de poder está pasando con rapidez desde el Oeste al 

Este, la crisis climática global está empeorando, las nuevas tecnologías digitales están revolucionando nuestro modo de vivir y trabajar, y las olas de migrantes y refugiados añaden combustible a la reacción populista.

Ha comenzado una nueva era, lo que irá quedando cada vez más claro a lo largo del próximo año. Los debates europeos tradicionales ya no pueden dar por supuesta la solidez de la alianza transatlántica ni un avance constante hacia una “unión cada vez más estrecha”.

 Los Estados Unidos de Trump han dicho adiós y el viejo modelo social de Europa se ha roto, sin que haya una alternativa en el horizonte. Ni la nostalgia por un pasado mítico ni el modelo autoritario de gobierno de China son alternativas viables.

Las crisis que amenazan a Europa se desplegarán de manera implacable y en público.  (...)"          ( , was German Foreign Minister and Vice Chancellor from 1998-2005, Project Syndicate, 24/12/18)

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