"¿Puede la izquierda explotar el Estado o debe transformarlo? Este debate
se ha repetido a lo largo de la historia de las ideas progresistas. La
tradición laborista sostiene que el Estado británico –uno de los Estados
más centralizados del mundo occidental– podría ser usado para implantar
“el socialismo desde arriba”. (...)
John McDonnell. En un evento de Red Pepper
la pasada noche en la iglesia de St Pancras, en Londres, el canciller
en la sombra declaró que la izquierda debe estar simultáneamente “a
favor y en contra del Estado”.
McDonnell explicó: “El Estado es un conjunto de
instituciones, es una relación, es una relación de dominación,
particularmente una dominación sobre la gente de clase obrera acerca de
cómo deben comportarse, como deben recibir cualquier tipo de ayuda o
beneficio del Estado, los parámetros en los que operan o incluso los
parámetros en los que piensan, para ajustarse a la distribución
existente de riqueza y poder dentro de nuestra sociedad”. (...)
Con este fin, McDonnell prometió abolir la cámara de
los lores y reemplazarla por un senado elegido, revivir el gobierno
local, promover la propiedad colectiva de la tierra, establecer
servicios públicos gestionados democráticamente y asegurar una mayor
rendición de cuentas de los miembros del Parlamento (él también es, en
particular, partidario de la representación proporcional).
El discurso de McDonnell demuestra cómo, tal y como él
ha prometido anteriormente, el próximo manifiesto laborista será “más
radical que el anterior”.
Además de un programa para transformar la
economía –con ideas como la renta básica universal, semanas de cuatro
días y la propiedad de trabajadores, ahora en discusión– el partido
también posee un programa para transformar el Estado. El corbinismo 2.0, tal y como lo he llamado, se vuelve más claro a cada día.
Sobre la propiedad de tierra –con un 69 por ciento de
los 60 millones de acres de Gran Bretaña propiedad de solo el 0.6 por
ciento de la población– McDonnell dijo: “uno de los asuntos más grandes
que estamos discutiendo ahora es sobre la tierra, Fideicomisos de
Tierras Comunitarias, el Desarrollo de éstos por comunidades locales
–este es un desafío enorme a las relaciones de poder existentes en
nuestra Sociedad en este momento, es uno que, creo, podría ser
fundamentalmente importante–. Es el desarrollo de las ideas de ‘a favor y
en contra del Estado’ a nivel local”.
El Partido laborista ha prometido nacionalizar los
ferrocarriles de Gran Bretaña, la energía, el agua y el Correo Real.
Pero McDonnell juró evitar la nacionalización de arriba abajo de la era
de Attlee: “Devolver los servicios públicos privatizados a su propiedad
pública, pero en la base de que estos sean gestionados democráticamente
por los mismos trabajadores, consumidores y representantes de la
comunidad”.
Recordando su pasado como presidente de finanzas del
Consejo del Gran Londres, añadió: “una de las cosas más efectivas que
hizo transparente a London Transport fue cuando nombramos a Ernes
Rodker, el anarquista, en la junta del London Transport, él conocía
todas las rutas de autobuses, cuál era el horario justo y que podía
permitirse la gente común, un nuevo compromiso y discusión e ideas sobre
cómo puedes desarrollar políticas de transporte basadas en las
necesidades reales de las comunidades de clase obrera.
No es
sorprendente que la primera cosa que ellos [los conservadores] hicieron
cuando descuartizaron el GLC fuera expulsar a Ernest Rodker de la
junta”. (...)
McDonnell también defendió que los miembros del
Parlamento laboristas nunca más serán simplemente elegidos y “enviados a
su aire”. Dijo que les debe poder hacer rendir cuentas –el Partido Laborista ha modificado recientemente sus reglas de selección parlamentaria
para hacer las revocaciones de mandato más sencillas– y que deben ser
complementados por “nuevas personas según se van ofreciendo, así como la
nueva generación que se presenta también” (no más de 20 de los 257
miembros del parlamento laborista se identifican con la izquierda del
partido).
Añadió que, mientras se celebraban los logros de más
de 500.000 miembros laboristas, “nosotros tenemos que convertir a los
miembros ordinarios y simpatizantes en cuadros reales que entienden y
analizan la sociedad y que están, continuamente, construyendo nuevas
ideas”. (...)
“No creo que haya ninguna fuerza ahí fuera que pueda, en algún modo,
desarmarnos o vencernos. Más bien, el mayor miedo que tengo es nuestra
falta de ambición y falta de movilización”. (...)" (George Eaton
, Sin Permiso, 15/12/2018. Fuente NewStatesman)
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