"(...) ¡Un balance positivo del euro!
Cuando el Producto
Interior Bruto (permítame el lector la utilización de un indicador tan
defectuoso como este) y el comercio exterior han crecido menos que en
los países que no forman parte de la Unión Económica y Monetaria;
cuando
el desempleo se mantiene en cotas elevadas y el infraempleo y el número
de trabajadores pobres crecen por doquier;
cuando los salarios de la
mayor parte de los asalariados están estancados o retroceden;
cuando la
desigualdad se ha intensificado y los megaricos han reforzado sus
privilegios;
cuando el gobierno de Grecia liderado por Syriza fue
humillado, acorralado y vencido, utilizando como arma al Banco Central
Europeo;
cuando poco o nada se hace para luchar contra el cambio
climático;
cuando se aprecia una evidente regresión hacia los esquemas
patriarcales de división del trabajo;
cuando se ha entregado dinero
público a manos llenas a los bancos y a las grandes corporaciones;
cuando se ha destruido una parte sustancial del sector social público,
convirtiéndolo en mercado para los grupos económicos privados;
cuando la
deuda pública y privada vuelve a alcanzar cotas históricas;
cuando las
instituciones comunitarias han sido capturadas por las corporaciones;
cuando las puertas giratorias giran sin ninguna restricción, permitiendo
que los ámbitos públicos y privados se fundan y se confundan;
cuando
las divergencias productivas y comerciales dentro de Europa no han
dejado de agudizarse.
Con este balance a las espaldas de Juncker, y del
resto de responsables de las instituciones comunitarias, este señor
dice que la Unión Europea funciona.
Es hora de ajustar las cuentas con
tanto estafador. Ojalá las próximas elecciones al Parlamento Europeo
sean un punto y parte y sirvan para empezar a enseñarles la puerta de
salida de las instituciones." (Econonuestra, Público, 02/01/19)
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