"(...) Es posible que esta Libra no llegue a generar la suficiente
confianza, por problemas de protección del consumidor, de inestabilidad
financiera con riesgos sistémicos o de lavado de dinero, y que se la
regule de tal modo que se la asfixie.
Pero Facebook y sus socios pueden
conseguir, al menos, un medio masivo de pago con el que sería difícil de
competir. De ahí la presencia de Visa en el consorcio.
El régimen chino lo ha entendido y ha anunciado que está estudiando la creación rápida de una moneda digital similar a Libra, aunque faltan los detalles. Ve cómo sus ciudadanos pagan ya masivamente a través de sus móviles con WeChat o AliPay
—privados, aunque bajo el ojo del Partido— y quiere controlarlo. China
puede convertirse en el primer país que emita una moneda digital
pública.
Está claro que para Pekín el futuro no es privado. Pero es algo
a lo que no renuncia tampoco el sentido liberal occidental de un Estado
(o grupo de Estados), que ha de estar, con su derecho, detrás de la
creación de todo dinero —no ya moneda— de importancia, como insiste el
economista político Miguel Otero.
Pero, cuidado, pues si los ciudadanos
pierden confianza en sus Estados, en sus instituciones, abrirán la
espita al triunfo de la tesis de Zuckerberg. ¿Me gusta?" (Andrés Ortega, El País, 21/09/19)
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