25.9.19

Las dos opciones reales que se están poniendo en juego en la política contemporánea: la europea, continuar con la ortodoxia pero aportando más masa monetaria e impulsando la inversión pública en modernización y transición ecológica... y la norteamericana, acabando con el estado de cosas existente, reformulando por completo el mercado, acabando con la especulación......

"‘Financial Times’ y’ The Economist’ han subrayado ese giro con sus últimas portadas. El diario avisaba de los riesgos que genera un capitalismo roto y el semanario apostaba por la lucha urgente contra el cambio climático desde una perspectiva similar. Ese clamor está muy presente en la política estadounidense

‘The New York Times’ publicaba un artículo contra la Escuela de Chicago, y dio especial relevancia a un artículo de opinión que criticaba las medidas económicas tomadas en la era Obama, ya que favorecieron al sector financiero. En el partido republicano, Marco Rubio ha firmado un informe contundente contra la financiarización, el senador Josh Hawley se ha pronunciado recientemente contra las Big Tech y Wall Street y Mitt Romney ha escrito una carta a Trump para oponerse a sus recortes de impuesto. 

Y Elizabeth Warren, la candidata demócrata mejor acogida y una ferviente adversaria del ‘rigged capitalism’, convocó a una multitud en Nueva York, una señal de su potencia política.

 En Europa, mientras tanto, el debate acerca de qué medidas tomar para reactivar la economía se ha avivado intensamente tras el aviso del BCE de que el margen para la política monetaria se ha agotado y que ahora es preciso impulsar políticas fiscales.

(...) Es sorprendente que la tecnocracia ligada al BCE, que ha dirigido la economía europea en los últimos años, cuyas políticas crearon las condiciones para que explotara la crisis y que tampoco han sabido solucionarla una década después, insista en la inidoneidad de los dirigentes políticos para tomar las decisiones. 

Es importante subrayar esto, porque después de miles y miles de millones creados de la nada e insuflados en la economía, esta sigue funcionando mal, hasta el punto de que nos hallamos a las puertas de la recesión. 

Si nos alejamos de lo valorativo y nos centramos en los hechos, habría que constatar que las mismas personas y las mismas ideas que facilitaron la recesión de hace una década, que no la supieron prever y que no la han solucionado a pesar de todo el dinero aportado, pretenden seguir dirigiendo el proceso, al tiempo que advierten de los males enormes que nos asaltarían si otros tomasen las riendas.  

Suena extraño, porque lo lógico sería asumir responsabilidades: lo intentaron y fracasaron, de modo que sería el momento de dejar sitio a otras personas con nuevas ideas y nuevas perspectivas

El segundo interrogante, que va más allá de quién debe tomar las decisiones, es qué hacer en este instante difícil.  

(...) la transición ecológica es la propuesta estrella. Alemania planea movilizar 40.000 millones de euros con ese objetivo y bajo esas mismas premisas y Jeff Bezos quiere poner a Amazon a la cabeza de ese movimiento.

La otra posición, la que ha dejado entrever ‘Financial Times’ es muy diferente, ya que apunta hacia cambios estructurales: su objetivo no es estimular los mercados, sino transformar su actual funcionamiento. Se trata de intervenir para arreglar todo lo que no está funcionando. El artículo de Martin Wolf acerca de cómo el capitalismo amañado está dañando la democracia liberal es un buen ejemplo, como tantos otros que han sido publicados en el diario últimamente, en especial los de Rana Foroohar.

El capitalismo rentista

El problema que está impidiendo que la economía funcione, desde su punto de vista, es este tipo de capitalismo, calificado como rentista (un sinónimo de la financiarización), que provoca serias distorsiones en la economía real, el pivote sobre el que se gira todo lo demás. Los cambios por los que abogan, y en este sentido Foroohar ha sido particularmente activa, intentan resituar el foco en Main Street en lugar de en Wall Street, en favorecer a los ‘makers’ en lugar de a los ‘takers’, en dejar de tejer un escenario que beneficie a los fondos de inversión en lugar de a las empresas productivas.

 Estas tesis, cada vez más populares en el ámbito anglosajón, señalan a esa orientación hacia los accionistas completamente dominante en las firmas como la causa primera de las perturbaciones económicas

Cuando las compañías priorizan la generación de beneficios para repartirlos entre los accionistas, ya sea inflando las acciones o recomprándolas o pidiendo prestado para repartir dividendos, cuando se permiten o incluso se favorecen las acciones dañinas del private equity o cuando se empuja decididamente hacia las fusiones y las adquisiciones como medio de reducir la competencia y lograr mercados cautivos, se está dañando todo aquello que hace que la economía funcione, se generan sociedades más desiguales y se pone en riesgo el mismo sistema, también en lo político. 

Una economía pensada para los rentistas agresivos en lugar de para las empresas y sus grupos de interés (los trabajadores, proveedores y clientes, así como las sociedades en que operan) y una acción de los bancos centrales orientada hacia el control de la inflación y a asegurar los intereses de los fondos, produce necesariamente grandes distorsiones.

Un movimiento creciente

En este escenario, los monopolios y oligopolios son percibidos cada vez con mayor hostilidad. Especialmente intensa es la presión sobre las Big Tech, en tanto parte de esa erradicación de la competencia gracias a enormes empresas de dimensiones globales, sostenidas por fondos de inversión poderosos, que constituyen un nuevo paso adelante en el rentismo de la consolidación.

 No son advertencias en el vacío de columnistas económicos, sino que reflejan un movimiento creciente en la política anglosajona, y especialmente en la estadounidense. La ortodoxia se ha dejado definitivamente de lado en EEUU.  (...)

Elizabeth Warren, que está totalmente volcada en combatir las disfunciones de la competencia y en arreglar un sistema roto a través de nuevas reglas del funcionamiento del mercado (muy en sintonía con el marco propuesto por Wolf o Foroohar). 

Las acciones antimonopolio, la defensa de los consumidores, el combate contra Wall Street y la defensa de la economía productiva son el camino que propone para impulsar el crecimiento, activar mejores niveles de bienestar y recuperar a unas clases medias y trabajadoras que están sufriendo. 

Más allá de sus propuestas sobre Medicare o sobre el Green New Deal, que también aparecen en sus programas, esta reformulación del poder a través de la introducción de nuevas reglas en el mercado y de la reorientación del propósito de las empresas, es el eje que entienden imprescindible para recomponer la economía y las sociedades.

Dos posibilidades

Estas son las dos opciones reales que se están poniendo en juego en la política contemporánea: una apuesta por continuar con la ortodoxia, estimular a los mercados sin intervenir en su funcionamiento, aportando más masa monetaria e impulsando la inversión pública en modernización y transición ecológica, que es la idea de la UE, y otra propone acabar con el estado de cosas existente, reformulando por completo el mercado, y esa es la idea estadounidense.

 Y en ella hay, a su vez, dos direcciones: una es la de Trump y Johnson, apostando aún más por las concentraciones y la financiarización y otra es la de Warren y Sanders, que pretenden acabar con ellas. Lo que ocurra políticamente en EEUU y el Reino Unido en 2020 va a ser decisivo para el mundo."                      (Esteban Hernández, El Confidencial, 22/09/19)

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