"(---) 3/ Has sido muy crítico con el diseño económico de la zona
euro y en el 2013 publicaste "Salir del euro para salir de la crisis".
¿Qué se ha hecho mal en tu opinión?
(...) El Tratado de
Maastricht es fundamental para la evolución del proyecto de la UE: apoya
al mercado único europeo; se prevé la creación de la moneda única, el
euro; se reafirman las "cuatro libertades de la UE" que ya figuraban en
el Tratado de Roma (1957) -libre circulación de bienes, capitales,
servicios y personas- pero dándoles una interpretación explícita como
derechos individuales y, por lo tanto, abriendo la puerta a que se
utilizaran en contra de los intereses y las políticas colectivas.
La
UE fue creando una abundante y abigarrada legislación cuya función
última y esencial era la de promover el neoliberalismo. En este sentido,
van jugado un papel fundamental la creación del euro y la Unión
Económica y Monetaria (UEM), el Pacto de Crecimiento y Estabilidad para
controlar y condicionar las políticas fiscales de los estados, y el
principio de "proporcionalidad" según el que cualquier actuación de la
UE se tiene que extender a todos los países que forman parte de la
misma, siempre que sea necesaria para conseguir los objetivos previstos
en los Tratados de la UE.
La UEM dio preeminencia a los factores
monetarios en el diseño de la estructura institucional del euro y, al
mismo tiempo, estableció una dura disciplina fiscal en los estados
miembros.
La institución fundamental de la UEM es el BCE, que no
depende de ningún estado en particular, es el único que puede emitir
euros, el único que podría cambiar el tipo de cambio del euro, el único
que puede hacer política monetaria, el que proporciona liquidez a los
bancos de la zona, pero es refractario, en principio, a adquirir deuda
primaria de cualquier estado y tiene la obligación estatutaria de
mantener la inflación de la zona euro por debajo del 2%.
La creación del
euro y del BCE, junto a la política de disciplina fiscal, fueron un
paso decisivo en la transformación neoliberal de la UE, al contribuir de
forma básica a la preeminencia del capital sobre -y en contra- del
trabajo.
La gran crisis global (GCG) de 2007-2009 y la crisis de
la zona euro (CZE) desde 2010 dejaron muy malograda la imagen de la UE.
Ante la crisis, el objetivo principal pasó a ser la salvación de la
moneda única, el euro. Y los costes de este rescate se impusieron
fundamentalmente a los países más débiles de la UEM.
Las políticas y las
medidas implementadas fueron determinadas por los políticos
profesionales y por los expertos tecnócratas que trabajaban para la
Troica (UE, BCE, FMI), un "organismo" que no había elegido nadie y que
tampoco tenía que dar cuentas a nadie. Se asistió a una
"despolititzación" de las políticas económicas y sociales y, demasiado a
menudo, se dejaron de lado las formas de la democracia.
El déficit
democrático fue acompañado de una progresiva pérdida de soberanía
nacional (de los estados) y popular (de la ciudadanía) que reflejaban el
cambio histórico a favor del capital y en contra del trabajo y las
condiciones de los trabajadores.
Ningún estado tiene el euro como
su propia moneda. Los estados europeos son los usuarios de la moneda (el
euro), pero no son los emisores de la misma. Además, no se puede
utilizar la política fiscal del Tesoro, que en Europa no existe en un
sentido estricto.
Esto tiene varias consecuencias, especialmente en los
países periféricos de la zona euro.
La primera es que si hay una
recesión probablemente se producirá un círculo vicioso infernal: habrá
un déficit público y una deuda pública cada vez más grande, de forma que
habrá que buscar financiación a través del BCE y los mercados
financieros, lo que aumentará los tipos de interés y las primas de
riesgo, y esto significará mayores déficit público y deuda pública.
La
segunda es que, en ausencia de un Tesoro europeo (y su propia moneda)
los Estados tienen que ser responsables de los problemas de sus sistemas
financieros y esto puede crear dificultades de solvencia. Por lo tanto,
el euro ha acabado convirtiéndose en un problema para las economías de
la zona euro y en especial para los países periféricos, puesto que, no
teniendo la facultad de emitir su propia moneda, se enfrentan al peligro
de sufrir una crisis de solvencia y de que sus economías quiebren.
El
euro, que tenía que conducir a una unión política europea, ha llevado,
de hecho, a la dependencia de los estados de la UEM respecto del BCE y
de los mercados financieros privados para financiar su endeudamiento,
sobre todo los periféricos.
Los problemas de la zona euro se
correspondían con una crisis del sector exterior (balanza de pagos) y
con una parada brusca ("sudden stop") de los movimientos de capital que
llegaban del exterior hacia los países periféricos con el
correspondiente aumento de la deuda, sobre todo privada, con el
exterior.
Por otro lado, las políticas de austeridad que estos países se
vieron obligados a aplicar no solo agravaron el déficit con el
exterior, sino también el déficit público y la deuda pública que son una
consecuencia y no una causa de la crisis.
Una moneda demasiado fuerte,
como lo era el euro en los países periféricos a partir de 1999, produce
déficits de la balanza por cuenta corriente y los correspondientes
préstamos del exterior para financiarlos.
Estos déficits exteriores
estructurales estuvieron financiados por los países con superávit
externo, especialmente Alemania que, gracias al tipo de cambio fijo que
significa la existencia del euro, podía tener un mercado, el de la UE,
donde vender la mayor parte de sus productos.
A la vez, tanto la
clase media como la clase media/baja se endeudaron más y más
(aprovechando la desregulación del sistema financiero y la política de
bajos tipos de interés) para tratar de mantener sus niveles de ingreso,
riqueza y consumo. Este endeudamiento explosivo animó las burbujas
inmobiliaria y financiera, hasta que la deuda privada fue demasiado
grande, se frenó totalmente el crédito, y esto hizo estallar las
burbujas y la crisis llegó a las instituciones financieras, que también
estaban muy endeudadas. Finalmente, todo ello impactó sobre la economía
real que entró en un proceso de recesión, de disminución de la actividad
económica y de aumento del paro.
Ante la crisis, la preocupación
principal de la UE, mediante la Troica, fue la de evitar el colapso de
la UEM y defender el euro como moneda de reserva internacional. Esto
requería la protección de los intereses de los bancos, particularmente
los de los países centrales, el endurecimiento del régimen de disciplina
fiscal y el establecimiento de unas políticas de austeridad (recortes
presupuestarios, disminución de los salarios y empeoramiento de las
condiciones de trabajo, desregulación de los mercados y
privatizaciones).
Todo ello afectaba negativamente a los países
periféricos y a las clases trabajadoras, autónomos y Pymes, es decir, a
los que sufrían con más intensidad las consecuencias de la crisis.
Ante
la crisis del euro y de la UEM ha habido diferentes reacciones. La de
las élites y el statu quo económico y político (UE, BCE, la gran mayoría
de gobiernos estatales, las élites económicas) que defienden
enconadamente las políticas que se han llevado a cabo hasta ahora como
la mejor solución para superar la crisis, a pesar de que hayan producido
situaciones tan dramáticas como la de Grecia, por ejemplo, y que como
mucho plantean pequeñas reformas técnicas.
La de los que piensan que
hace falta una reforma (más o menos) a fondo de la UE y la UEM y que
piden el fin de las políticas neoliberales y de austeridad, más
democracia y representatividad formal, pero en el marco de que "otra
Europa es posible", pidiendo más integración y más federalismo para
poder luchar adecuadamente contra el neoliberalismo.
Finalmente, la de
los que piensan que "otra Europa no es posible", que no hay margen de
reforma y que, a pesar de que la alternativa no es sencilla, lo que hace
falta es recuperar, simultáneamente, la soberanía nacional/estatal y
popular (de la ciudadanía), lo que lógicamente supondría el abandono del
euro, de la UEM y de la UE.
La estructura y la maquinaria de la
UE y la UEM, el peso inmenso de la pesada normativa comunitaria y el
funcionamiento correspondiente de la "restricción externa" en los
diferentes países dan lugar a un avance continuo del neoliberalismo en
la UE, un monstruo transnacional con mucha fuerza y poder para imponer
sus políticas neoliberales.
La UE se ha convertido en una alianza
jerárquica de estados nación que han creado las instituciones apropiadas
para tener un mercado único y una moneda única (el euro) con el
objetivo de promover el neoliberalismo.
Es decir de recuperar el poder
del capital sobre el trabajo (en definitiva, aumentar las tasas de
beneficio y los beneficios que habían bajado durante la posguerra),
mediante la reforma del mercado de trabajo (disminución de salarios y
empeoramiento de las relaciones y condiciones de trabajo, desmontaje del
estado del bienestar, desregulación de los mercados, especialmente el
financiero, y privatizaciones).
Y esto ha ido acompañado de un declive
de la democracia y de una pérdida de soberanía nacional (de los estados
nación) y popular (de la ciudadanía) para hacer las políticas que se
decidan.
Los que dicen por un lado que el euro no es reformable y
sostienen de la otra que no hay ninguna alternativa posible fuera del
euro, están aceptando que la izquierda no puede tener ningún papel a
jugar a Europa: es una posición políticamente suicida. Aun así, el
horizonte de una revolución continental es hoy también una cosa
complicada.
El único ámbito en el que parece posible pensar un proyecto
de transformación radical -con todas las dificultades y desafíos que
supone- continúa siendo el ámbito nacional, a partir de la soberanía
nacional y popular. Y este proyecto solo se puede plantear fuera de la
arquitectura económica e institucional del euro y de la UE.
Y, si no se
toma la vía de la soberanía nacional y popular, la alternativa es la
Europa de la devaluación interna y la austeridad que, como se ha visto
en los últimos años, solo nos llevan hacia un declive económico, social y
democrático irreversible. (...)"
(Entrevista a Antoni Soy catedrático de economía aplicada de la Universidad de Barcelona. Ángel Ferrero, Sin Permiso, 15/12/19)
Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica para España:
La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA
Otras propuestas:
El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica para España:
La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
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El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
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