"(...) Y el virus comienza a extenderse y los países
empiezan a reaccionar, cada uno con una estrategia diferente. Las tres
primeras estrategias de las que aprender, para bien y para mal, fueron
las de China, Corea del Sur e Italia.
Eso es. China lo que hizo fue cerrar
completamente la provincia de Hubei, que es donde está Wuhan. Lo que
pasa es que pilló una época muy mala, porque era el año nuevo chino y
muchos trabajadores que estaban en Wuhan habían viajado a sus pueblos de
origen, así que se cree que eso hizo que se dispersara mucho por toda
la provincia. Pero vamos, lo que hicieron los chinos fue una cuarentena
masiva de la provincia.
Lo que hizo China fue que, cerrando Hubei, el
resto del país pudiera dar soporte a esa provincia afectada. En el caso
de Corea del Sur estaban preparados porque en 2002, 2003, habían pasado
la epidemia del SARS y tenían un sistema muy engrasado. En cuanto
detectaron infectados, empezaron a usar tecnología, hicieron muchísimos
test, siguieron a todos los contactos que tenía cada persona infectada
y, entonces, gracias a ese sistema muy engrasado y a haberlo cogido muy a
tiempo, consiguieron pararlo muy rápido.
Y ahora siguen con test
rápidos, de estos que puedes ir con tu coche y te lo hacen; hay un
sistema de cabinas en las que también te hacen el test por la calle…
¿Por qué Corea del Sur tarda tan poco tiempo en tener disponibles test para un virus que es nuevo?
Cuando China
se da cuenta de que tiene un nuevo virus, comparte el ARN, el material
genético del virus. Y, a partir de ahí, se pueden hacer rápido los test.
Teniendo el código del virus es relativamente rápido y sencillo
fabricar esos test. Y Corea del Sur tenía la tecnología y la preparación
para hacerlos muy rápido.
Y de mirar a Asia, el mundo pasa a mirar a Italia.
Sí. En el caso de Italia, donde lo
pillaron más tarde, primero hicieron cuarentena en algunos pueblos de
Lombardía, luego en toda Lombardía y finalmente en todo el país. Digamos
que fue un proceso mucho más desordenado. Se filtró que se cerraría
Lombardía, con lo cual mucha gente salió de allí, fue un poco caótico.
Pero básicamente el problema de Italia, igual que el nuestro, es que ni
lo pillamos a tiempo ni teníamos el sistema preparado para afrontar una
epidemia.
Es desesperante ver cómo, a partir de ahí, cada
país que comenzaba a notar síntomas, le ha dado semanas, meses de
ventaja al virus. ¿Cómo es posible?
La verdad es que esa es una de las
grandes preguntas. Uno de los grandes misterios que algún día habrá que
resolver, porque todos los países parece que están cometiendo los mismos
errores, uno detrás de otro. Nosotros cometimos los errores que cometió
Italia, el Reino Unido ha cometido el error que cometimos nosotros y
ahora Estados Unidos ha perdido un mes o un mes y medio cuando casi no
tenía casos y ahora se les están multiplicando. Imagino que todos
pensamos que en nuestro país algo así no puede pasar, pensamos que
tenemos un sistema mejor del que en realidad tenemos. No sé cuál será la
razón, pero, desde luego, está claro que esto está ocurriendo.
Estamos en el hoy. Analizando tendencias de
contagio, sin test suficientes y sin saber en realidad, cuántas personas
contagiadas, hay. ¿Hay estimaciones fiables de cuál puede ser esa cifra
real?
En realidad, nadie lo sabe muy bien. Hay
muchas estimaciones. Hay algunas que lo sitúan en cinco veces más, diez
veces más. Pero si, como se supone, la tasa de mortalidad del virus está
alrededor de un 2% o un 3% y aquí tenemos un 10% de mortalidad,
probablemente haya unas tres o cuatro veces más casos de los detectados.
Pero eso no se sabrá hasta que se hagan otro tipo de test. Ahora los
test que tenemos sirven para saber si tienes el virus o no. Pero en el
futuro habrá otros test disponibles que servirán para saber si has
pasado o no la enfermedad, que se llaman test serológicos. Una vez se
hagan esos test podremos saber exactamente cuánta gente lo tuvo y cuánta
gente no.
Dos enigmas con respecto al número de muertes. Los datos de Alemania y de China. ¿Qué opinas?
Es difícil. En Alemania dicen que las
muertes oficiales van con retraso porque el instituto que las certifica
va muy lento. Y, además, la tasa de mortalidad es mucho más baja allí,
porque están haciendo muchos más test que el resto de países. Sobre
China también hay dudas. Hay algún artículo que, analizando el número de
urnas que se habían entregado a las familias, aseguraba que eran muchas
más que los muertos oficiales. Pero tendrá que pasar bastante tiempo
hasta que se haga una cuenta homogénea entre todos los países y sepamos
con seguridad cuáles eran esas cifras.
Y con el virus empezando a golpear fuerte a
Europa, confusión, distintas estrategias entre países vecinos y,
básicamente dos posturas a la hora de enfrentar desde el plano teórico
la crisis sanitaria. Por un lado, la recomendada por la comunidad
científica, el aislamiento social. Por otro, una estrategia que en un
momento dado dice que todos debemos infectarnos para crear inmunidad.
En Reino Unido, Boris Johnson, pareció apostar por esa
teoría en un principio. Que se infecte todo el mundo y con eso
construyes lo que se llama inmunidad de grupo. Eso hace que, si el 70%,
el 80% de la población está infectada, esto actúe como cortafuegos del
virus. Pero, si te pones a echar cuentas, si se muere el 2% o el 3% de
la población, eso son cientos de miles o millones de personas,
dependiendo del país. Con lo cual es una barbaridad. Y no sólo eso. Si
el 10% tiene que ir al hospital, eso son decenas de millones de personas
necesitando ir al hospital a la vez. Con lo cual esa teoría no tenía ni
pies ni cabeza. Si ya es difícil con cuarentenas, si ya se están
colapsando los hospitales, sin cuarentena sería el caos absoluto.
¿Cómo calificas la gestión de España en estas primeras semanas de crisis del COVID-19?
Habrá que esperar un poco. Habrá que ver
cómo salen otros países para poder comparar. Pero yo creo que aquí nos
equivocamos porque pecamos de optimismo. Porque al principio se apostó
por hacer test solo a los que tenían síntomas o estaban enfermos. Porque
se pensó que sólo los que estaban enfermos transmitían la enfermedad.
Evidentemente nos equivocamos y le dimos mucha menos importancia de la
que tenía.
¿Qué sabes del estado actual del mercado sanitario?
Que es un caos. Un montón de gobiernos y
de países tratando de mirar para lo suyo. Y el problema también es que
las zonas de producción de mascarillas o componentes químicos están
demasiado localizadas. Y, sobre todo que, como prácticamente ningún país
europeo ni Estados Unidos estaban preparados, ahora el mercado se ha
convertido en una jungla para ver quién consigue el material. (...)" (Entrevista a Alberto Sicilia, físico y reportero, Gerardo Tecé, CTXT, 04/04/20)
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