17.4.20

La propuesta de un Green New Deal para reconstruir la economía resurge con la crisis del coronavirus

"(...) No se trata de arrimar el ascua a la sardina sino de empezar a pensar en cómo capear el golpe que viene. Sin olvidar la carrera de fondo de la crisis climática y sus desgraciadas semejanzas y relaciones con el coronavirus: provoca muertes y sufrimiento, afecta a los más vulnerables, resta biodiversidad a unos ecosistemas que nos sirven de escudo ante los virus más peligrosos. Los tiempos de la urgencia, evidentemente, son distintos.
La clave está en que el Green New Deal (GND) no es solo un programa climático sino también social, si es que se pueden separar los ámbitos. "Hay que intentar entender que el Green New Deal no es solo una respuesta a la emergencia climática, también una respuesta a los problemas del XXI", explica el doctor en Antropología y coautor de ¿Qué hacer en caso de incendio?, Emilio Santiago. Vivimos semanas en las que parece que las recetas de austeridad están perdiendo terreno en pos de medidas de estímulo, de dinero público para intentar amortiguar la caída y para evitar que las clases más bajas sean las que más sufran, como ya ha pasado en otras crisis estructurales o transitorias del capitalismo.

 En líneas generales, el Green New Deal, aún con las enormes diferencias entre distintos planes propuestos desde distintas tradiciones y escuelas políticas, propone una enorme inversión pública para descarbonizar la economía y con ello instalar renovables como si no hubiera un mañana –casi literalmente-, y de paso ofrecer empleos estables y de calidad, repensar las ciudades, la manera de movernos, de relacionarnos entre nosotros, de entender la industria, el transporte o el consumo.
Santiago cree que se puede abrir una ventana "para que haya oídos más sensibles" a la perspectiva de que ante una crisis económica causada por una pandemia en primer plano y una crisis ecológica de fondo, el GND pueda considerarse una solución y gane adeptos como política de estímulo. Creando miles de empleos verdes, estables y bien remunerados, que ayuden a remontar las altas cifras de paro que sufriremos por las consecuencias del estado de alerta

"Quiero pensar que la austeridad va a pasar a mejor vida. El 2020 puede ser como la caída del Muro, pero en 2008 podía haberlo sido y no lo fue". Al final, desde la óptica del progresismo, considera que se resume en "ofrecer una alternativa mejor que la del adversario" cuando toque reconstruir los mimbres que se han derrumbado. Cree que se está generando un espacio propicio: "Los partidarios de la austeridad están pensando en esto como un paréntesis (…) pero me parece que va a ser difícil que un partido se presente a las elecciones prometiendo recortes en la sanidad pública a partir de ahora", defiende.
Desde el colectivo climático Contra el Diluvio, y siempre apelando a la cautela, también valoran la posibilidad de que las tesis del Green New Deal ganen fuerza en el futuro próximo. "Sí es cierto que en tan poco tiempo las instituciones (europeas, estatales) parecen haber apartado, al menos momentáneamente y de manera un poco torticera, la fe ciega en la austeridad cargada de desigualdad, aunque siempre corremos el peligro de que nos endose ese gasto a posteriori. 

Así que ahora, abierta esa posibilidad solo nos queda mantenerla abierta y hacerla crecer", explican. Sin embargo, perciben una debilidad en la situación actual: el confinamiento dificulta la organización social. Para explicarlo hay que entender de dónde viene la expresión Green New Deal, y por qué es difícilmente traducible: proviene del New Deal original, impulsado por el Gobierno estadounidense de Franklin Roosevelt para impulsar la economía de los Estados Unidos ante los efectos de la Gran Depresión. La maniobra quedó inserta en el imaginario norteamericano y, comunicativamente, plantear un nuevo paquete de medidas con un nombre derivado tiene mucha fuerza. 

 "El New Deal original no cayó de los cielos, como ninguna victoria de las trabajadoras, sino que llegó acompañado de una lucha de clases masiva en los centros de trabajo y en las calles. Las condiciones actuales de aislamiento más o menos impiden eso (…). Es complicado pensar que vaya a tener lugar ese tipo de viraje sin una cantidad considerable de presión social; una vez terminado el aislamiento y teniendo en cuenta el viraje institucional que hemos visto, esta presión debería agudizarse", explican desde Contra el Diluvio. No creen, en definitiva, que ninguna mejora vaya a venir sin movilización, sin protestas en la calle, sin concienciación, sin divulgación, sin pelearlo.  (...)

Ya surge en el debate público
Más País, posiblemente la formación parlamentaria que más ha apostado por un Green New Deal completo (no solo como sinónimo de política climática, sino en su acepción de paquete de estímulo económico y de transformación radical) ya ha empezado a poner sobre la mesa la necesidad de salir de la crisis que se nos viene encima con inversiones estratégicas y públicas que no solo alivien ante el impacto de la pandemia sino que también mitiguen y nos adapten al cambio climático

 En Estados Unidos, la demócrata Alexandria Ocasio-Cortez –una de las caras más visibles de la doctrina, que enarbola el candidato de las primarias Bernie Sanders– también ha defendido el GND como posible salida a la futura recesión, pero teniendo claras las prioridades. "A corto plazo, necesitamos medidas de emergencia para ayudar a las personas. 

A largo plazo, deberíamos considerar el uso de las tasas de interés actuales y realizar inversiones radicales que generen millones de empleos descarbonizando nuestra economía. El GND fue escrito como un estímulo para las personas y para el planeta", aseguró en Twitter. Incluso la Agencia Meteorológica Mundial se ha subido al carro: "Ahora es el momento de considerar cómo usar paquetes de estímulo económico para apoyar un cambio a largo plazo hacia prácticas amigables con el medio ambiente y el clima", dijo su secretario general, Petteri Taalas. Unidas Podemos y el Gobierno, en boca de la ministra Ribera, también han apoyado públicamente nuevas y masivas inversiones verdes.
Las señales de que Occidente puede estar encaminándose hacia el fin de la austeridad son claras, aunque aún reina la cautela, se vislumbran resistencias y es demasiado pronto para asegurar nada. (...)

 Pero el escenario puede ser propicio. Tas una pandemia, defiende el sociólogo y científico del CSIC Luis Miller, "los ciudadanos (incluidos los más ricos) están dispuestos aceptar políticas que suponen unos mayores sacrificios, por ejemplo, aceptando impuestos más altos que contribuyan a la reconstrucción tras la catástrofe". 

Si sus predicciones se cumplen, el GND tiene un hueco en el mundo postcoronavirus: necesitará aún ganar varias batallas políticas y económicas y, como propone Sanders en EEUU, una reforma fiscal intensa para que los ricos paguen mucho más de lo que pagan."                 (Javier Martínez, InfoLibre, 05/04/20)

No hay comentarios: