"Italia ha sido el primer país en sufrir la propagación de coronavirus y,
por tanto, en padecer también las dramáticas consecuencias económicas
que lleva consigo. (...)
Cuando en la Unión Europea se ha planteado la necesidad de tomar
medidas, algunos países, encabezados por Alemania y Holanda, se niegan a
adoptar soluciones mancomunadas -como ya es bien sabido- porque
consideran que Italia, como España y otros países del sur, tiene una
larga historia de incumplimientos y despilfarro financiero. (...)
tampoco es verdad que el despilfarro y el incumplimiento de las
reglas europeas de estabilidad y austeridad hayan sido la cusa del
deterioro de su economía. Se olvida decir justamente lo contrario:
Italia ha sido el país que las ha cumplido más estrictamente y es
precisamente eso lo que ha ocasionado que su economía haya ido tan mal
en las últimas décadas.
Estoy seguro de que la lectura de esta última frase puede haber
sorprendido a muchos lectores pero los datos no dejan lugar a dudas. Así
lo puso de manifiesto Servaas Storm, un economista casualmente
holandés, en un documento de trabajo del Institute for New Economic
Thinking (INET) de Nueva York publicado en abril del año pasado.
Para no cansar aquí con muchos datos basten dos para comprobar el
declive de la economía italiana desde 1991, un año antes de que se
aprobara el Tratado de Maastricht y cuando comenzaron las políticas de
ajuste para tratar de cumplir las reglas fiscales establecidas allí. En
aquel año, 1991, el ingreso neto promedio de un hogar italiano (en
euros de 2010) era de 27.499 euros y en 2016 había caído a 23.277 euros,
una pérdida de renta y poder adquisitivo que habían sufrido todos los
grupos sociales, aunque desigualmente: un 6% los más ricos y un 25% los
más pobres. (...)
Los problemas de la economía italiana comenzaron cuando en aquel ya
lejano año de 1991 las reglas de austeridad fiscal establecidas en
Maastricht obligaron a tomar medidas para combatir su elevado porcentaje
de deuda pública (alrededor del 117% del PIB en 1994) y para mantener
controlada la inflación.
Muy pronto, los sucesivos gobiernos italianos se pusieron manos a la obra y aplicaron sin descanso las directrices de Maastricht: se recortó el gasto público (la presión fiscal sobre el PIB prácticamente se ha mantenido constante en todo este periodo) y se llevaron a cabo sucesivas reformas laborales que lograron reducir salarios con el fin de evitar la presión de costes de las empresas, pues la doctrina dominante consideraba que la producida por los salarios es la que provoca la inflación.
Gracias a los recortes de gasto, Italia consiguió registrar un
superávit primario (es decir, sin contar el pago de los intereses)
promedio del 3% durante el periodo que va de 1995 a 2008, cuando Francia
tuvo un déficit promedio del 0,1% y Alemania un superávit de sólo el
0,7%. Eso significó que, sin contar los intereses, Italia redujo en
cuarenta punto el porcentaje de su deuda pública sobre el PIB, ocho
veces más que Alemania. Sin embargo, ese esfuerzo tan grande en el
recorte de gasto no fue suficiente: al tener en cuenta el pago de los
intereses, la deuda no sólo no bajó sino que subió 23 puntos. (...)
¿Qué le ha ocurrido entonces a la economía italiana, de dónde procede su
declive? ¿realmente le va mal porque su gobierno despilfarra recursos y
porque no cumple con los preceptos europeos?
Ya hemos visto que no, porque mantiene superávits primarios, es decir, que gasta menos de lo que ingresa si se dejan a un lado los intereses.
Ya hemos visto que no, porque mantiene superávits primarios, es decir, que gasta menos de lo que ingresa si se dejan a un lado los intereses.
Las causas del declive de la economía italiana son dos y ambas tienen
que ver con las normas establecidas en la eurozona. La primera, como
acabo de señalar, es que ha tenido que pagar unos intereses muy elevados
desde que el Banco de Italia dejó de financiar al gobierno y tuvo que
recurrir a los mercados. Y la segunda, que la austeridad continuada, los
recortes salariales y de gasto público han debilitado muchísimo su
demanda interna y, al final, también la externa, su capacidad
exportadora.
La explicación es bastante simple y lógica y en el trabajo que he citado de Storm vienen todos los datos que lo prueban.
Para entenderlo lo que le ha pasado a la economía italiana hay que
saber que las economías tienen dos motores: la demanda interna (el
consumo de las familias, la inversión de las empresas y el gasto
público) y la demanda externa (las exportaciones). Al bajar la masa
salarial, el consumo de los hogares lógicamente se reduce.
Además, con
salarios más bajos y con condiciones de negociación más favorables, las
empresas intensifican el uso del trabajo (temporal y más precario) en
perjuicio de la innovación y de la inversión que aumenta la capacidad
productiva. Es normal y ocurre siempre: si un factor es más barato (en
este caso, el trabajo), las empresas tienen más incentivo para
utilizarlo y la inversión de las empresas en capital baja.
Al aplicar las reglas de estabilidad financiera, se reduce el gasto
público, lo cual disminuye tanto el gasto en consumo como en inversiones
en infraestructuras y en los servicios que son esenciales para
favorecer el emprendizaje y la creación de riqueza productiva. Los datos
en este sentido son abrumadores: precisamente porque Italia aplicó con
más ahínco las reglas de austeridad de Maastricht, la demanda interna de
su economía aumentó muy poco de 1992 a 2028, sólo un 7%, frente al
incremento del 33% de la francesa y del 29% de la alemana.
Pero eso no
fue todo. Con la menor productividad que generan los salarios más bajos,
con menos inversión empresarial y con un gasto público tan recortado,
las empresas exportadoras también se resienten. Los bajos salarios
permiten que se mantengan las empresas menos productivas y la menor y
más antigua capacidad productiva del capital asistente, la menor
investigación básica y el insuficiente apoyo del sector público hacen
que la capacidad exportadora termine también perjudicada, y eso fue lo
que pasó a Italia.
La política impuesta desde Europa no sólo reduce el gasto público sino
que debilita a todos los motores de la economía y eso termina por frenar
su crecimiento y produciendo el efecto paradójico de que, en lugar de
disminuir la deuda lo que hacen es aumentarla. No puede ser de otro modo
cuando se taponan las fuentes de alimentación de la actividad
económica. El Ministerio de Finanzas italiano mostró que sólo de 2012 a
2015 la política de recorte de gasto provocó una caída del 5% en el PIB y
del 10% en la inversión.
Las reglas de Maastricht y las políticas sucesivas de la Unión Europea son una insensatez (...)
El aumento constante de la la deuda incrementa sin cesar el negocio de
la banca y la acumulación de déficits estructurales en los países del
sur aumenta los excedentes en los del norte.
Y eso no ha pasado sólo en Italia o en otros países del sur. El crecimiento del PIB per cápita de los cuatro grandes referentes del euro (Alemania, Bélgica Francia y Países bajos) fue de un reducido 1,24% de promedio entre 1992 y 2018, muy por debajo del registrado en las grandes economías fuera del euro, como Canadá, Estados Unidos, Noruega, Reino Unido o Suecia.
Italia es un ejemplo muy claro del daño que han hecho las políticas
europeas y también una advertencia. Al concluir su trabajo, Servaas
Storm escribía que mantener estas políticas conllevaba un riesgo: "un
colapso de la estabilidad política y social".
Imagínense cómo será ese riesgo ahora, con la exigencia de mayor gasto que plantea la epidemia y con el absurdo empecinamiento de los líderes europeos que les impide cambiar la orientación de unas políticas cuyo fracaso está claramente demostrado, como en el caso de Italia.
Como dice Storm, la enfermedad de la economía italiana (y la de otras de la eurozona) se llama iatrogenia, la que produce el propio médico a su paciente. La seguiremos padeciendo mientras no se cambie por otro." (Juan Torres López, Público, 11/04/20)
Para
luchar contra las epidemias y conseguir la soberanía financiera y,
también, como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica
para España:
La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA
Otras propuestas:
El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente. Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
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