"La sanidad privada se encuentra tratando al 19% de los hospitalizados y
al 10% de los casos de UCI. Solicita acceso a líneas de financiación
gratuita y a líneas de avales por el Ejecutivo por importe del 75% de su
facturación. Estos empresarios de la salud prevén, asimismo, ERTE para
28.000 de sus trabajadores y reclama la exención de impuestos y cuotas
de la Seguridad Social.
La Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) ha propuesto al
Gobierno un decálogo de medidas que permitan “asegurar la viabilidad
económica de la sanidad privada”, si bien desde la patronal afirman que
“la colaboración está fuera de toda duda” lo que si cuestionan es lo que
realmente les importa: la falta de facturación y la imposibilidad de
continuar incrementando las ganancias. Piden por ello al gobierno que
aporte el 75% de su facturación y les otorgue privilegios fiscales.
Durante los primeros días de la pandemia, mientras la sanidad privada
desviaba a la sanidad pública una buena parte de los infectados por
coronavirus, el gobierno acabó anunciando, contra su voluntad y empujado
por la crisis sanitaria, que tomaba el control de la sanidad privada,
ordenando que se desprogramaran todas las actividades de los centros
privados que no tuvieran carácter urgente para la atención de pacientes
con coronavirus.
La patronal se lamenta de que esto ha supuesto una caída de su
actividad del 80%, explica Carlos Rus, presidente de la patronal ASPE
que agrupa al 80% del sector. No explican sin embargo como ante la
pandemia ya anunciada, en vez de reconvertir sus instalaciones, los
hospitales privados continuaron desarrollando actividades no esenciales
para combatir al Covid-19. Esto en parte se debe a que el 70% de los
ingresos de los hospitales privados proviene de las pólizas de salud.
“Entre esta desprogramación y la caída de actividad por el
confinamiento de los ciudadanos, está suponiendo que muchos centros
económicamente no tengan ingresos” añade Rus. Para la patronal es una
lástima que no acudan clientes de sus pólizas de salud debido al
confinamiento al mismo tiempo que lamentan el gasto que supone tener que
volcarse en la crisis sanitaria. Esta curiosa paradoja se explica por
el modelo irracional en que se basa la sanidad privada, anteponiendo
ante todo los beneficios empresariales a la salud de las personas.
Es por ello que han presentado un decálogo de medidas solicitando al
Gobierno “ayudas directas a centros implicados en la atención a
pacientes con coronavirus”. Esto no es todo, piden subvenciones al
Estado y reclaman la exención del pago de las cuotas de la Seguridad
Social, exención del pago de impuestos y el acceso a líneas de
financiación gratuita y a líneas de avales establecidas por el
Ejecutivo, así como créditos blandos. Exigen acceso a una línea de
financiación específica, por importe del 75% de la facturación del
sector hospitalario durante dos meses. (...)" (José Lavín, Izquierda Diario, 31/03/20)
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