14.4.20

Si uno de los focos de contagio, el personal sanitario contagioso es obligado a ir a trabajar, esto no terminará hasta que la mayoría de la población esté inmunizada

"(...) Se habla de una vuelta escalonada a la actividad cuando la situación se supere. Que no podemos volver de golpe ¿Qué significa aquí una vuelta escalonada? ¿Por qué sería peligroso una vuelta general? ¿Podemos ver irrumpir otros coronavirus tan dañinos como éste? (...)


Esta es mi propuesta de no epidemiólogo, intentando que esté bien argumentada. 


En las condiciones actuales, con los medios y capacidades organizativas del Estado (escasas en algunos aspectos como se está viendo), la estrategia que yo seguiría sería:

1º. Conocer con más precisión el porcentaje de “seropositivos” y la distribución regional. Considerando, prudentemente, que los seropositivos son resistentes. 


2º Hacer acopio de pruebas diagnósticas de las tres: la molecular por PCR, la “rápida” por detección del virus con anticuerpos y la serológica (en este vídeo las describo), para diagnosticar (y aislar) a todos las personas con síntomas que trabajen en sectores fundamentales. 


En ese momento es importante empezar a relajar algunas medidas del confinamiento: se tiene que permitir salir a los niños y se tiene que permitir hacer deporte y algunas actividades al aire libre.


Y progresivamente, si los contagios no aumentan, mandar a trabajar a todo el mundo, como cuando se declaró el estado de alarma.


Estoy convencido de que si nuestros sistemas sanitarios y de cuidados (residencias, etc.) tuvieran capacidad de diagnóstico, de aislamiento, de contención y de no contagio, podríamos retomar la “normalidad” antes. Pero si uno de los focos de contagio, el personal sanitario contagioso es obligado a ir a trabajar, esto no terminará hasta que la mayoría de la población esté inmunizada, con el coste humano que eso tendría. (...)

La vacuna se va a desarrollar. Tengo confianza en que las “espinas proteicas” van a generar una buena respuesta inmune que bajará considerablemente la letalidad.  (...)

Gracias, excelente. En una entrevista de Amy Goodman a Michele Barry, la directora del Centro de Innovación en Salud Global de Stanford, esta segunda señalaba que se necesitaba cooperación mundial para detener el contagio. ¿En qué puede consistir esta cooperación mundial? ¿Se está dando de hecho?


¿Cooperación? Lo que observamos es un resurgir del imperialismo y la competencia, incluso entre regiones y países supuestamente aliados. Se roban los aviones cargados de material sanitario, se cierran las fronteras para esos materiales… Pero, eso sí, que los productos agrícolas sigan circulando para el norte. No deja de ser curioso que la cooperación venga de países “malditos” como China o Cuba. 


Obviamente haría falta intercambio de recursos y conocimiento. Por ejemplo, la transparencia con los datos epidemiológicos sería necesaria. 


Hoy mismo ha saltado la noticia de que ha dimitido Mauro Ferrari, el jefe de agencia científica ERC (Consejo europeo de investigación por sus siglas en inglés) por desavenencias con altos cargos de la Comisión europea. Ha dicho en su carta, literalmente: “He estado muy decepcionado con la respuesta europea al Covid-19, en lo que respecta a la completa ausencia de coordinación en las políticas sanitarias entre los estados miembro, la recurrente oposición a las iniciativas de apoyo financiero de cohesión, al cierre de fronteras unilateral, y la escala marginal de las iniciativas de sinergias científicas [7]”       

(Entrevista al investigador Alfredo Caro Maldonado sobre el COVID-19, Salvador López Arnal, Rebelión, 09/04/20)

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