"El coronavirus está resultando ser uno de los mayores exámenes para la
unidad de la Unión Europea desde su creación hace más de sesenta años.
Tras un primer momento de cierres de fronteras unilaterales, las
capitales tratan de dar una respuesta coordinada al problema, pero las
rencillas de la última crisis y los estereotipos han vuelto a aflorar.
Uno de los principales ejemplos: el ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra, llegó a sugerir que el Sur necesita ayuda porque no ha ahorrado suficiente tras la crisis financiera. (...)
Giegold es una de las principales voces de los Verdes en el Parlamento
Europeo, después de haber liderado en Alemania, junto con Ska Keller,
la campaña del partido para las últimas elecciones europeas en la que
consiguieron un resultado sin precedentes: 21 escaños, solo por detrás
de la CDU de Angela Merkel. (...)
P: ¿Cree que la Unión Europea ha estado a la altura de las circunstancias en la respuesta a la crisis del coronavirus?
S.G.: No se trata de la Unión Europea en sí. Es a los Estados
miembros a quienes les llevó demasiado tiempo entender que estamos
juntos en esto, tratando de resolver el problema con acciones
unilaterales. Algunas de ellas totalmente opuestas a la solidaridad
europea.
Las instituciones europeas han funcionado razonablemente bien. El
Banco Central Europeo ha respondido con contundencia. La Comisión
Europea lanzó la voz de alarma muy pronto, nada más llegaron las
primeras noticias de China. Pero los estados les han dado competencias
muy limitadas para ayudar.
Y ahora estamos en un gran lío, con algunos países cerrando las
fronteras para las exportaciones de productos médicos, cerrando así el
mercado común justo cuando más se necesita. Leo en la prensa española e
italiana que es un fracaso de la Unión Europea. No: es un fracaso del intergubernamentalismo.
Donde Europa tiene competencias, está actuando. Lo que está fallando
es el Eurogrupo [reunión de ministros del euro], la cooperación entre
los ministros de Sanidad y los controles fronterizos. Todo eso es
nacional.
P: Si tomamos la perspectiva de un contribuyente alemán
que puede pensar que tiene que pagar por los errores de España o
Italia. ¿Cómo le convencería para hacerlo?
S.G.: Esa es una interpretación totalmente errónea. Nuestro problema no son los intereses de los contribuyentes alemanes sino el populismo político.
Nunca hubo austeridad en Alemania. Hemos tenido tasas de interés
hiperbajas que nos han ahorrado más de 400.000 millones de euros de
dinero público, según el Bundesbank, pero los mercados de capitales
siguen pensando que como España, Francia, Italia estaban en crisis,
Alemania era el refugio seguro. Y que por eso nuestras finanzas públicas
están en tan buena forma.
Estamos juntos en esto. Si otras
partes de la eurozona están en problemas, nosotros también estamos
enfermos. Muchos políticos de Europa no se atreven a decir a sus
ciudadanos esta simple verdad: en España no podéis estar contentos si
en Alemania nos va mal y nosotros no podemos ser felices si os va mal a vosotros. Al final todos pagaremos por ello. Los economistas entienden esto. La política populista no.
P: ¿Hay otros partidos en Alemania, además de los Verdes, que tengan este mensaje tan fuerte por la solidaridad europea?
S.G.: El domingo todos están de acuerdo con esto, pero llega el lunes y ya no.
Excepto la extrema derecha, todos los discursos de los políticos
alemanes sobre Europa están repletos de llamadas a la solidaridad
europea. Pero cuando llega la hora de aplicarlo a la realidad tienen
miedo de perder una parte de sus votantes que creen que Alemania podría
arreglárselas sola en el mundo.
Es una idea totalmente errónea. Creo que es algo que pasa
también en España, Francia y el Reino Unido. Todos recordamos esos
tiempos en los que aún éramos grandes en el mundo, pero la gente no
entiende que ese tiempo se ha acabado. Que comparados con China, todos somos pequeños.
P: Holanda se está beneficiando de su esquema fiscal con
el que muchas empresas ahorran impuestos en la UE. ¿Están en posición
moral de negarle ayuda al Sur?
S.G.: Holanda está complicándole a todos los Estados miembros la tarea de equilibrar sus presupuestos con sus políticas de paraíso fiscal
que representan todo lo contrario de la solidaridad europea. Es
realmente escandaloso y vergonzoso. Lo mismo pasa en Alemania: estamos
sacando un provecho enorme del mercado común. Tenemos el mayor superávit
comercial. Gracias a eso, en Alemania hemos creado muchos empleos en
la industria. Así que Alemania no debería oponerse a los coronabonos.
Es una idea errónea producto del discurso populista de que cada
Estado tiene que ser responsable ante sus propios problemas. Pero decir esto, cuando somos quienes más se han beneficiado más de la integración es simplemente vergonzoso. A los gobiernos de Holanda y Alemania les gusta poner la mano, pero no quieren dar nada a cambio. Y eso no está bien.
P: ¿Cómo cree que se resolverá esto?
S.G.: Cuando los europeos podamos observar la verdadera
dimensión del daño, crecerá la voluntad de mostrar más solidaridad.
Entonces, los ciudadanos y los políticos tendrán que decidir: ¿queremos
continuar con el proyecto europeo o no? Y a la gran mayoría de los alemanes le gustaría continuar con el proyecto europeo
como a la gran mayoría de los españoles y los italianos. Solo están en
contra de cómo se ejecuta en este momento. Y hay mucho escepticismo en
todas partes.
Necesitamos políticos que no solo cuenten el lado bueno de
Europa, sino que expliquen al mismo tiempo lo que tenemos que dar para
poder recibir. Este el gran problema en todas partes, que se debe en
parte al fracaso a la hora de crear un público europeo. Usted escribe
para un medio español en castellano, el alemán hace lo mismo, así que no existe un debate entre españoles, alemanes, italianos y polacos
que permita desarrollar un entendimiento mutuo y conversar entre
nosotros.Demasiado a menudo hay mensajes populistas dirigidos al público
nacional a los que no se les cuestiona con opiniones de gente de otro
país.
P: Se dice que la Unión Europea históricamente ha
avanzado en su proceso de integración durante las crisis. ¿Cree que
esta crisis tener efectos positivos en este sentido?
S.G.: Eso es exactamente lo que digo. El poder normativo del
sufrimiento y los daños económicos obligarán a más solidaridad. Por
ejemplo, volviendo al tema de los paraísos fiscales. Puede ser mucho
más difícil para los Países Bajos, Luxemburgo e Irlanda mantener su
modelo de negocio después de esta crisis. Ya se redujo algo ese negocio
tras la crisis del euro, pero ahora ese debate puede recibir un nuevo gran impulso. (...)" (Ivo Alho Cabral, Público, 05/04/20)
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