10.8.20

Los profesores tratan de blindarse para que no les responsabilicen de los contagios ante una “vuelta al cole caótica”... en Andalucía la Junta ha eximido por escrito a directores y maestros de cualquier responsabilidad asociada a los contagios... sin valor legal

"Agosto avanza y, a pesar de las súplicas del personal docente, la “vuelta al cole” es todavía una incógnita en la mayoría de comunidades autónomas. La imposibilidad de adaptar las aulas a un escenario epidemiológico que empeora por momentos ha hecho que los equipos directivos y los profesores quieran blindarse en caso de que autoridades educativas o padres traten de achacarles los posibles brotes de coronavirus.

Los únicos que han conseguido algo al respecto son los centros de Andalucía, donde la Junta ha eximido por escrito a directores y maestros de cualquier responsabilidad asociada a los contagios. "En primer lugar, habría que determinar dónde se contagió la persona en cuestión, lo que sería muy difícil y a lo que habría que añadir que el riesgo cero, como señalan las autoridades, no existe”, expresa el comunicado. Este papel, no obstante, carece de validez legal y no es una orden ni un decreto ni unas instrucciones dirigidas a los centros educativos, que sigue siendo la gran tarea pendiente de las consejerías de Educación. 

Es un gesto, más simbólico que otra cosa, que el profesorado podrá usar como primer escudo ante posibles denuncias. El supuesto legal abarcaría desde una complicación derivada de la enfermedad, un rebrote descontrolado o un accidente producido en el centro, cosa que los sindicatos no descartan ya que dicho papel no garantiza una “presencialidad segura”, como piden desde hace meses las asociaciones de padres, madres y docentes.  

Para CC OO, esta victoria es solo un parche para “una vuelta al cole caótica”, como ellos mismos la definen. Critican que las consejerías hayan depositado en los equipos directivos "unas competencias que no tienen y para las que no han sido formados” y que las negociaciones con las autonomías hayan alumbrado "unos planes de contingencia deficientes” para no tener que reducir el ratio de alumnos ni ampliar las plantillas de profesores. 

De momento, las principales medidas de seguridad en los colegios serán calzarse bien la mascarilla, que no haya más de 30 o 35 estudiantes por cada 50 metros cuadrados -número que ha ido in crescendo desde marzo- y nombrar a un responsable COVID-19 entre los profesores que establezca un protocolo sanitario en los centros y preste atención a síntomas compatibles con la enfermedad. Y, según los docentes, nada de esto garantiza un regreso a las aulas seguro para ellos ni para los alumnos.

Hace unas semanas aún no sonaban los tambores de huelga, pero eso ha cambiado al menos en la Comunidad de Madrid, donde los docentes han anunciado movilizaciones a finales de mes e incluso paros si no garantizan la seguridad en las aulas. En Sevilla, anteriormente a la carta de la Junta de Andalucía, dimitió el primer equipo directivo de un centro en bloque como medida de presión. Señales de que la negociación con la mayoría de las comunidades autónomas está siendo tan infructuosa como el plan para frenar el coronavirus en las clases. 

“Ya sabemos lo que va a pasar: a medida que aumenta el contacto comunitario van aumentar los contagios y, si no se ataja, uno de los grandes focos van a ser los colegios”, critica Paco García, portavoz de Educación de CC OO. La perspectiva real de una segunda ola de coronavirus está minando la moral de los docentes, que temen ser quienes paguen el pato por la dejadez institucional. “Existe inseguridad jurídica hacia algunos consejeros que se laven las manos y dejen toda la responsabilidad en manos de los centros”, admite García. 

Desde CC OO han promovido un escrito para que los centros lo firmen y lo remitan a la consejería correspondiente, de forma que les liberen de responsabilidades como ha ocurrido en Andalucía. “Aún así, saben que nuestros servicios jurídicos están a su disposición”, repite el portavoz.

Aunque no creen que vaya a ser lo habitual, en la Confederación de Sindicatos de Educación (STEs) reconocen estar “al albur de que alguien ponga una denuncia” ya que “las familias tienen derecho a exigir responsabilidades y a tomar medidas si nadie las asume”. 

José Ramón Merino, su delegado, reconoce que el debate jurídico ha quedado en un segundo plano por la evidente prioridad sanitaria, pero que también es un asunto que preocupa a los profesionales: “La responsabilidad civil es compleja y existen algunas sentencias al respecto, aunque son puntuales y como mucho alcanzan la figura del director”, explica Merino. Sin embargo, la casuística del virus es nueva y como tal abre posibilidades igualmente inexploradas. 

“La responsabilidad de cumplir con los protocolos y las medidas de seguridad corresponde a los titulares de los centros, y esa titularidad en el caso de los públicos es de las consejerías”, dice Sonia García en nombre del ANPE. “Otra cosa es que haya un incumplimiento por parte de un profesor concreto o de un equipo directivo que pueda acarrear consecuencias penales en lo relativo al COVID-19”, abunda. 

A pesar de tener la teoría, reconoce que es mucho más fácil averiguar “si un niño se rompe un brazo por negligencia del adulto que si se contagia de coronavirus”. Por eso, entiende que lo que han pedido los docentes andaluces producirá “un efecto eco” que debería alcanzar al resto de autonomías para aligerar este peso que cargan los colegios sobre sus hombros.(...)"                          (Mónica Zas, eldiario.es, 09/08/20)

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