"Las llamadas comenzaron en diciembre (...) Ya entonces estaba claro que la Unión Europea llevaba unas semanas de retraso, y sus dirigentes querían saber qué podían aprender de sus homólogos estadounidenses.
Las preguntas del presidente Emmanuel Macron de Francia, de la presidenta Ursula von der Leyen de la Comisión Europea, y de Alexander De Croo, el primer ministro de Bélgica, eran las mismas.
“¿Cómo lo hicieron?”, recordó Moncef Slaoui, el zar de las vacunas de Estados Unidos, que le preguntaron en las llamadas. “¿Y qué crees que pasamos por alto?”.
Desde entonces, la brecha en la vacunación entre Europa y Estados Unidos no ha hecho más que aumentar (...)
La salvación de la vacuna sigue siendo, por ahora, una tentadora pero aún lejana posibilidad. Solo un diez por ciento de los europeos ha recibido la primera dosis, frente al 23 por ciento en Estados Unidos y el 39 por ciento en Gran Bretaña.
No hay un único culpable. Más bien, una sucesión de pequeñas decisiones ha provocado retrasos cada vez más prolongados. El bloque fue comparativamente lento en la negociación de contratos con los fabricantes de medicamentos. Sus organismos reguladores fueron cautelosos y deliberativos a la hora de aprobar algunas vacunas. Europa también apostó por vacunas que no dieron resultado o tuvieron interrupciones en el suministro de manera significativa. Y los gobiernos nacionales obstaculizaron los esfuerzos locales con papeleo burocrático.
Pero la mayor explicación, la que ha perseguido al bloque durante meses, es tanto filosófica como operativa. Los gobiernos europeos suelen ser vistos en Estados Unidos como bastiones liberales y de gasto libre, pero esta vez ha sido Washington el que ha destinado miles de millones a los fabricantes de medicamentos y ha engreído a sus empresas.
Bruselas, en cambio, adoptó un enfoque conservador y cuidadoso del presupuesto que dejó el mercado abierto prácticamente intacto. Y ha pagado por ello.
En resumen, la respuesta actual es la misma que en diciembre, dijo Slaoui. El bloque adquirió las vacunas como un cliente. Estados Unidos, básicamente, se puso a trabajar con los fabricantes de medicamentos, gastando mucho más para acelerar el desarrollo, las pruebas y la producción de vacunas.
“Dieron por sentado que bastaría con contratar la adquisición de dosis”, recordó Slaoui, a quien el presidente Donald Trump contrató para acelerar el desarrollo de la vacuna. “En realidad, lo que era muy importante era ser un socio pleno y activo en el desarrollo y la fabricación de la vacuna. Y hacerlo muy pronto”.
El resultado en Europa es un esfuerzo de inoculación que va dando tumbos y ha provocado repercusiones políticas.(...)
Pero a los europeos les duele, sobre todo, ver que la vacunación británica vaya tan bien después de que el país salió del bloque. Todos quieren saber por qué la UE no ha triunfado.
La Unión Europea fue por detrás de Estados Unidos y Gran Bretaña desde el principio.
Washington ya había gastado miles de millones de dólares en ensayos clínicos y fabricación cuando Europa decidió poner en común sus recursos y negociar en bloque. A mediados de junio, la Comisión Europea, la rama ejecutiva del bloque, anunció una compra conjunta de vacunas con un fondo de 3200 millones de dólares.
En Washington, la Operación Máxima Velocidad, el programa de vacunas del gobierno de Trump, tenía un presupuesto de 10.000 millones de dólares. Los funcionarios europeos dicen que es injusto comparar ambas cifras porque ninguna de las dos cantidades da una idea completa de todo el dinero qu se ha gastado en vacunas.
Pero no hay duda de que en Washington los funcionarios habían decidido que el dinero no era un problema si las vacunas podían evitar el costo económico de la suspensión de actividades. Europa, en cambio, tenía un presupuesto ajustado, por lo que sus negociadores fueron tras dosis más baratas.
“El precio ha sido importante desde el principio”, dijo Sandra Gallina, la principal negociadora de vacunas de la UE , a los legisladores en febrero. “Estamos hablando del dinero de los contribuyentes”. (...)
Y aunque Europa negoció como un poderoso comprador, carecía de los poderes de adquisición en tiempos de guerra que el gobierno de Trump empleó para obtener las materias primas para las empresas.
Eso significó que el bloque no fue el primero en la fila para recibir las dosis.
Estados Unidos facilitó las negociaciones —sus críticos dicen que demasiado— al renunciar a cualquier derecho de propiedad intelectual y absolver a las compañías farmacéuticas de cualquier responsabilidad si las vacunas decepcionaban. Washington pagó el desarrollo y los ensayos; las empresas no tenían prácticamente nada que perder.
Los fabricantes de medicamentos esperaban las mismas concesiones en Europa, pero las idas y venidas sobre la responsabilidad fueron el principal obstáculo, dijo Gallina. Los negociadores europeos tuvieron que conciliar leyes de responsabilidad a terceros, dispares en varios países, y encontrar puntos en común entre los 27 líderes.
“En una crisis, siempre queda claro que la UE no es un país”, dijo Jacob Kirkegaard, del German Marshall Fund. Dijo que el bloque abordó la adquisición de vacunas como la negociación de un contrato, cuando en realidad “era un juego de suma cero con un suministro limitado”.
“No estaba preparada para un tiroteo”, dijo Kirkegaard.
Slaoui dijo que Washington y Londres abordaron la crisis al unísono. Recordó las reuniones quincenales con su homóloga británica, Kate Bingham, pero dijo que Europa siguió su propio camino.
“Si estás en la mesa desde el primer día, y pagas para ser el primero en escoger del menú, vas a comer primero”, dijo.
Las instituciones europeas son, por diseño, reacias al riesgo. Uno de los principios fundacionales de la Unión Europea es el llamado principio de precaución: el bloque peca de precavido cuando los riesgos no están claros.
Esto, según algunos analistas, ha perjudicado al bloque. Los líderes alemanes defendieron una apuesta más fuerte por las vacunas de ARNm de Pfizer-BioNTech y CureVac, pero estas se basaban en una tecnología de ARN mensajero no probada y eran más caras. El bloque acababa de resolver un espinoso paquete de rescate económico, y los miembros estaban poco dispuestos a asumir más riesgos o gastos.
No ayudó que Europa apostara por el caballo equivocado en algunos casos. Gastó miles de millones en una vacuna candidata de la farmacéutica francesa Sanofi y la británica GSK que se retrasó más de un año tras obtener resultados decepcionantes.
Así que el bloque dependía en gran medida en AstraZeneca para sus primeros planes de vacunación, una apuesta que tuvo repercusiones desde el principio. Italia, por ejemplo, aceptó la apuesta de Europa por las dosis de AstraZeneca porque eran más baratas y no requerían temperaturas de almacenamiento extremas. Pero entonces los reguladores italianos recomendaron no administrar la vacuna a los ancianos hasta que se dispusiera de más datos, lo que dejó más vulnerable a la pandemia a un país con la población más envejecida de Europa.
Gran Bretaña también apostó fuertemente por AstraZeneca, pero su estrecha relación de trabajo con el fabricante de medicamentos y sus acuerdos tempranos le dieron una ventaja cuando la empresa tuvo problemas de suministro en enero. (...)
Europa perdió aún más tiempo porque sus autoridades médicas tardaron en aprobar la vacuna de AstraZeneca, en un intento de tranquilizar al público de que era segura. Eso “nos costó dos o tres semanas de retraso”, dijo Von der Leyen esta semana.
El bloque se retrasó aún más cuando las autoridades nacionales de Alemania, Francia, Italia y otros países expresaron su preocupación por peligrosos coágulos y hemorragias, y suspendieron temporalmente el uso de la vacuna.
Aunque la Organización Mundial de la Salud y los reguladores europeos reafirmaron su seguridad, el daño estaba hecho. Solo uno de cada cinco franceses confía ahora en la vacuna de AstraZeneca, según una encuesta del Instituto Elabe publicada el martes. (...)
“En Estados Unidos hay un sistema mucho más flexible y liberal, y simplemente se vacuna a la gente que llega. Lo mismo ocurre en Reino Unido y puede ser más rápido. Aquí está bastante regulado”, dijo Steven Van Gucht, el principal virólogo del gobierno belga, que afirmó que era demasiado pronto para saber qué sistema es mejor.
Los contratiempos administrativos han agravado los problemas. En Fráncfort, Elke Morgenstern fue escoltada fuera de un centro de vacunación porque se inscribió utilizando la aplicación online equivocada. “Fue vergonzoso”, dijo Morgenstern, quien señaló que tenía derecho vacunarse debido a una enfermedad preexistente.
Debido a la escasez de vacunas de AstraZeneca, Morgenstern no puede reservar otra cita antes de mayo.
“Es una catástrofe cómo están manejando las cosas aquí”, dijo.
En la región italiana de Lombardía, que en su día fue el epicentro de la pandemia, la campaña de vacunación tuvo un comienzo lento, en parte porque el máximo responsable de la salud se negó a reunir a los trabajadores médicos durante las vacaciones de Navidad. Las dificultades técnicas agravaron los problemas en los centros de vacunación de la región.
(...) los líderes europeos probablemente tomarán lecciones nacionalistas de los últimos meses.
“Creo que confiamos demasiado en el libre mercado”, dijo. “Lo que hay que hacer desde el principio es asegurarse de producir las vacunas en tu territorio y de que se destinen a tu propia población”.
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