24.5.26

A través de dos informes que suman más de 1.000 páginas, de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), la fiscal Elena Lorente y el juez José Luis Calama han expuesto la actividad y cruce de operaciones del empresario Julio Martínez Martínez... En ese despliegue de operaciones una cosa llama la atención: son completamente ajenas a José Luis Rodríguez Zapatero... Y, sin embargo, te encuentras en la página 57 con esta afirmación: “La red se encuentra estructurada... José Luis Rodríguez Zapatero ejerce funciones de dirección y control, seguido de Julio Martínez Martínez, quien actúa como lugarteniente principal... y encabeza formalmente el entramado societario utilizado para canalizar los fondos"... Pero que , atención, no tiene relación alguna con el expresidente del gobierno español. Engordan, eso sí, el relato... el cuadro que pinta el auto es fantástico. Y, claro, fantaseoso... y, ¿por qué si era el líder de la trama pagaba por IRPF? Podía haber residenciado los dineros en alguna estructura financiera en el exterior. Que es lo que pretenden insinuar, precisamente, los acusadores cuando le atribuyen la creación de una empresq en Dubai, Emiratos Árabes Unidos. Una sociedad que, según informe de Hacienda, y así consta en el auto, no hizo pago alguno... ¿Pero qué hizo Zapatero? ¿Con quién contactó, como promete describir el auto desde su página 7 y no concreta a lo largo de sus 78 páginas siguientes? ¿Cuáles son los contactos personales? ¿Cómo ha quedado acreditada, siquiera indiciariamente, su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración? Porque no están en la principal resolución... Y como esta es el resumen de dos informes de la UDEF que superan los 1.000 folios, cabe inferir que tampoco están allí (Ernesto Ekaizer)

"La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), a través de dos informes que suman más de 1.000 páginas, la fiscala Elena Lorente y el juez José Luis Calama han expuesto en buen número de páginas la actividad y cruce de operaciones del empresario Julio Martínez Martínez (JMM), cuyo doble apellido se suele citar para diferenciar al empresario de su tocayo, el presidente de la aerolínea hispano-venezolana Plus Ultra, Julio Martínez Sola.

En ese despliegue de operaciones una cosa llama la atención: son completamente ajenas a José Luis Rodríguez Zapatero.

Y, sin embargo, te encuentras en la página 57 con esta afirmación:

“La red se encuentra estructurada, asumiendo distintas funciones cada uno de sus partícipes. Así, José Luis Rodríguez Zapatero ejerce funciones de dirección y control, seguido de Julio Martínez Martínez, quien actúa como lugarteniente principal y figura visible. Julio Martínez Martínez asume el contacto directo con los clientes, ejecuta las instrucciones de José Luis Rodríguez Zapatero y encabeza formalmente el entramado societario utilizado para canalizar los fondos, tanto en España como en territorios offshore”.

Pero, atención, no tienen relación alguna con el expresidente del gobierno español.

Engordan, eso sí, el relato.

Y si en medio de ese conglomerado vienen los pagos de las empresas de Julito a Zapatero y a la sociedad que llevaban sus dos hijas entre 2020-2025, por informes, ‘webinars’ y conferencias, ascendieron a 1,9 millones de euros, la percepción que crean es evidente: Zapatero es una pieza de ese engranaje.

Y si además se insiste en que Julito no es el timonel, sino el “lugarteniente principal” del jefazo Zapatero, el cuadro que pinta el auto es fantástico. Y, claro, fantaseoso.

Resulta que el gran jefe de la organización criminal, que tenía lo que se llama en derecho penal “el dominio del hecho”, en este caso el control de toda una estructura societaria montada -según el juez- tributaba en España por el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que, como todo el mundo sabe, le quitaba una parte significativa del total que ingresaba.

Y ¿por qué si era el líder de la trama pagaba por IRPF?

Cuando se evoca que el Rey emérito o honorífico, Juan Carlos I, recibió 100 millones de dólares en agosto de 2008 (64,8 millones de euros) del rey de Arabia Saudí Abdullah y no los declaró a Hacienda siempre hay que preguntarse por qué.

Como me ha dicho hace unos días Luis María Anson, exdirector del Abc, miembro de la Real Academia, cuyas simpatías por la monarquía española son públicas, Juan Carlos I no quería sufrir el mordisco que le daría la Agencia Tributaria española, lo cual, según me explicó, sentaría mal en la monarquía saudí.

Sea o no una excusa elegante la alusión al enfado que se hubiera cogido el rey Abdullah caso de que Juan Carlos I declarase al fisco español los 100 millones de dólares en 2008, el hecho es que el emérito no declaró ese ingreso en su cuenta del banco suizo Mirabaud porque se sentía blindado.

La inviolabilidad del artículo 56.3 de la Constitución - en una interpretación, digámoslo, favorable a reo- le amparaba frente a una investigación penal.

La lógica de los acusadores conoce un quiebro en la forma en que Zapatero contabilizo sus ingresos y pagó a Hacienda.

Alguien puede apuntar: lo hizo precisamente para tener una cobertura, para decir: he pagado a Hacienda ergo estoy limpio.

No parece que el jefazo de la trama que nos presentan se preocupase por ese apariencia. Podía haber residenciado los dineros en alguna estructura financiera en el exterior.

Que es lo que pretenden insinuar, precisamente, los acusadores cuando le atribuyen la creación de una empresq en Dubai, Emiratos Árabes Unidos.

Una sociedad que, según informe de Hacienda, y así consta en el auto, no hizo pago alguno.

Si uno se atiene a los argumentos de la UDEF, la fiscal Lorente y el juez Calama, ¿no hubiera sido más pertinente interrogar primero a Julio Martínez Martínez?

Políticamente, la respuesta es evidente: no.

¿Diluir a Zapatero en su “lugarteniente”?

De ninguna manera.

Pero es que relacionan a Zapatero con la historia de Plus Ultra no por las gestiones realmente existentes – no se cita en el auto más que lo que se dice “de Zapatero”, y no lo que Zapatero ha hecho.

La Fiscalía Anticorrupción sigue su expedición de pesca de pruebas y muestra a Julito Martínez Martínez el espejo en el que se ve la imagen de Víctor de Aldama y su pretendida “colaboración especial” con la Justicia.

La pregunta sería: ¿goza JMM del talento de Mr. Aldama?

momento ha hecho declaraciones a Ok Diario, periódico digital con el que mantiene excelentes relaciones:

“Nunca me podría imaginar que un expresidente del Gobierno pudiera ser imputado y menos Zapatero, pensaba que se libraría de esto”. Y ha añadido: “Quiero analizar la causa y leer el auto completo para poder hacer más declaraciones”.

¿Pero qué hizo Zapatero?

¿Con quién contactó, como promete describir el auto desde su página 7 y no concreta a lo largo de sus 78 páginas siguientes?

Ya en la calificación jurídica, afirma el juez, en base a la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que “nos encontramos ante un delito de mera actividad, de modo que basta con que el sujeto intente influir en un funcionario, sin ser necesario que la resolución buscada llegue a dictarse. El tipo básico ni requiere que la resolución pretendida sea injusta o arbitraria, ni exige que finalmente se emita”

Añade: “Lo relevante es que la influencia tenga la capacidad objetiva de orientar al funcionario hacia la decisión deseada. En consecuencia, la conducta debe dirigirse a lograr una resolución que pueda implicar algún tipo de beneficio económico, directo o indirecto. Sin embargo, ni la existencia real de ese beneficio ni la emisión de la resolución son requisitos para que el delito se considere consumado”.

Está muy bien esta jurisprudencia. ¿Pero qué hizo Zapatero?

“José Luis Rodríguez Zapatero habría puesto sus contactos personales y su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración al servicio de terceros interesados en obtener decisiones favorables”, se asegura.

¿Cuáles son los contactos personales?

¿Cómo ha quedado acreditada, siquiera indiciariamente, su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración?

Porque hablando en plata: ¿Es mucho pedir que estas afirmaciones que han llevado a la UDEF, a la fiscal Lorente y al juez Calama a concluir que Zapatero es el líder de esta banda de presuntos ladrones o delincuentes -de guante blanco, pero ladrones y delincuentes a fin de cuentas- sean puestas en conocimiento del imputado?

Porque no están en la principal resolución.

Y como esta es el resumen de dos informes de la UDEF que superan los 1.000 folios, cabe inferir que tampoco están allí.

Pues eso, terminamis como empezamos.

Zapatero estás en manos de Julito Martínez Martínez (porque tu mismo así lo has decidido para tu proyecto de consultoria) y de su capacidad de resistir en la expedición de pesca de la Fiscalía Anticorrupción.

En el caso mascarillas o Jessica Rodríguez la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) sostenía la importancia del “nexo corruptor” Aldama con la afirmación de que “el que paga manda”.

Aquí no. Aquí el que paga no manda. JMM es el “lugarteniente“ de Zapatero.

Y no al revés.

Por cierto, Jessica también está enchufada en el caso Plus Ultra.

Porque los hermanos Baca del Perú, que hacían negocios con Plus Ultra, según el auto le han pagado 2.000 euros.

Es decir: ¿Aldama también tenía a su presunta “agente” Jess metida en esta trama habida cuenta de que todo lo que se trapicheaba en Venezuela no le era ajeno?"

(Ernesto Ekaizer , blog, 22/05/26)  

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