Eduardo Garzón @edugaresp.bsky.social
Ya han pasado 10 años desde que se votó el Brexit y podemos concluir sin tapujos que ha sido un absoluto fracaso: no sólo ha hundido su economía sino que, encima, ha disparado la inmigración no europea, algo que justamente querían evitar con la salida de la UE.
Reino Unido siempre había tenido inmigración no europea (por la Commonwealth), pero su inmigración europea comenzó a aumentar cuando se aprobó el Tratado de Maastricht en 1992, y especialmente desde 2004 con la ampliación de la UE hacia el este (Polonia, Hungría, Estonia...)
Esos flujos migratorios fueron positivos para la economía: redujeron el desempleo al mismo tiempo que los salarios (de los nativos y de los extranjeros) subían. Hasta que llegó la crisis del año 2008 y las consecuentes políticas de austeridad, que lo jodieron todo.
Los británicos perdieron calidad de vida a ritmos desenfrenados, pero en vez de culpar a la crisis financiera y a la austeridad, la ultraderecha liderada por Nigel Farage los convenció de que la culpa la tenía la Unión Europea y la inmigración permitida por la misma.
El rápido aumento de la ultraderecha en las encuestas de intención de voto, así como varias victorias en elecciones europeas, forzaron a la derecha conservadora a celebrar el referéndum del Brexit en 2016, que ganó por la mínima (51,9%).
El Brexit se materializó en enero de 2020 y el nuevo sistema de inmigración en enero de 2021, con pandemia del Covid-19 mediante. El cambio fue inmediato: la inmigración europea se hundió hasta volverse negativa, pero la inmigración no europea se disparó hasta niveles récord.
Esto es así porque la libre circulación de europeos terminó con el Brexit, haciéndose más difícil, al mismo tiempo que se relajaron las condiciones de inmigración para los no europeos (para compensar). Antes había dos sistemas de migración y con el Brexit pasó a estar unificado.
Pero a pesar de esta enorme entrada de extranjeros no europeos, en Reino Unido se dispararon las vacantes de trabajo: muchos empleadores no encontraban personas dispuestas a trabajar en sus empresas. Especialmente, los que antes contrataban a europeos. Muchos echaron el cierre.
Esto se explica porque el nuevo sistema de inmigración unificado obligaba a las empresas que querían contratar extranjeros a pagar ellas mismas los costes del visado, y a que los salarios no fueran bajos. Los sectores más fuertes (logística) pudieron, otros (hostelería) no.
El resultado ha sido una economía dual: los sectores económicos que necesitan mano de obra cualificada y que tienen músculo financiero han podido contratar extranjeros (no europeos), pero los que necesitan mano de obra menos cualificada y sin músculo no han podido.
Obviamente esto ha supuesto un duro varapalo para la economía británica: el PIB se encuentra totalmente estancado desde 2020, muy por debajo del rendimiento de resto de economías. Sólo Irlanda del Norte se salva porque tiene un sistema de inmigración especial
9:57 · 3 jul 2026 9 republicaciones2 citas26 me gusta 1 guardado
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