Nos hemos quedado sin izquierda porque nos han malbaratado sus valores, sus temas, su proyecto. La despiadada desconstrucción de la ideología de progreso a manos de la revolución conservadora en los años 70 que comienza oponiéndose a Mayo del 68 y se hincha en la década de los 80 con Reagan, Thatcher, la militancia evangelista y los think-tanks neocons sigue en marcha, imparable, ad majorem gloriam de la reacción y del capital. (…)
La cruzada contra lo común, lo colectivo, lo social a la par que la reivindicación del individuo, del sujeto, del yo como actores principales y máximos referentes posibles de la realidad encuentra en la tentativa calificada como posmoderna su expresión más acabada, su versión más combativa. De los nombres que suelen acompañarla los de Vattimo y en parte Derrida y Baudrillard son los más sonados pero su padre fundador es sin duda alguna Lyotard y su libro
"Fin del homo politicus y advenimiento del homo psicológico que sólo cree en su bienestar", escribe. Pongamos el futuro entre paréntesis, devaluemos definitivamente el pasado y busquemos el goce y el disfrute. La atonía social es nuestra mejor garantía de felicidad. (JOSÉ VIDAL-BENEYTO: La izquierda en desbandada / 2; El País, ed. Galicia, Internacional, 17/11/2007, pp. 10)
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